Para 1.500 jóvenes de Cundinamarca se despeja la posibilidad de ser profesionales. Ellos son los nuevos beneficiarios de Cundinamarca Más Profesional, el fondo de la Gobernación que financia el acceso y la permanencia en la educación superior, y que tiene como principal condición que quienes culminen sus estudios quedan exonerados de la deuda.
La segunda convocatoria de 2026 destinó COP 3.383 millones para esta nueva generación. De acuerdo con cifras de la Gobernación, los recursos se distribuyeron entre 812 beneficiarios de acceso y 648 de permanencia. Con esta convocatoria, el programa llega a 8.600 apoyos entregados en los 116 municipios y las 15 provincias del departamento.
La apuesta parte de una dificultad que atraviesa a buena parte de los jóvenes que terminan el colegio en los municipios alejados, de los principales centros urbanos: conseguir un cupo universitario es apenas el primer paso. El costo de la matrícula, el transporte, los materiales y la permanencia durante varios años puede convertirse en una barrera para continuar los estudios.
“Cuando un joven tiene la posibilidad de estudiar, también tiene la posibilidad de transformar su historia y la de su familia. Cundinamarca Más Profesional nació para que el talento de nuestros jóvenes no se quede por fuera de la universidad por razones económicas. Aquí tenemos una regla muy sencilla: el que se gradúa no paga”, señaló el gobernador Jorge Rey.
De hecho, en septiembre de 2025, el gobernador confirmó en diálogo con El Espectador que este programa es la apuesta educativa más ambiciosa en la historia de Cundinamarca. “más que ofrecer oportunidades, entrega futuro a los territorios, para que profesionales en medicina y en asuntos relacionados con el desarrollo agrícola puedan devolver y aplicar los conocimientos que adquieran en sus territorios, y de esta manera contribuir al desarrollo no solo de un municipio puntual, sino de todo el departamento”, dijo en ese momento Rey.
El antes y el después de las aulas
La entrega de los beneficios estuvo acompañada por una jornada de bienvenida pensada para orientar a los estudiantes en una etapa que también implica tomar decisiones sobre su futuro profesional. Allí participaron 100 orientadores escolares y los jóvenes tuvieron espacios para identificar capacidades e intereses, conocer herramientas relacionadas con ciencia y tecnología y comenzar a proyectar su vida universitaria.
Una de las actividades fue “Encuentra tu superpoder”, un ejercicio de orientación destinado a que los estudiantes reconocieran sus habilidades y áreas de interés. La jornada también incluyó el RegioLab, instalado dentro de uno de los nuevos trenes de Regiotram, además de experiencias relacionadas con realidad virtual y drones.
La intención es que el acompañamiento no termine con la entrega del beneficio. El fondo también busca que los estudiantes conozcan las posibilidades que tienen dentro de la educación superior y encuentren herramientas para permanecer en ella.
En la jornada fueron reconocidos, además, los beneficiarios que obtuvieron los mejores promedios en semestres anteriores. El reconocimiento pone el foco en otro de los retos del programa: conseguir que los recursos destinados a financiar la educación se traduzcan efectivamente en estudiantes que logren completar sus carreras.
Desde 2025 y durante 2026, Cundinamarca Más Profesional registra una ejecución acumulada de COP 25.368 millones. La Gobernación proyecta destinar COP 90.000 millones para garantizar la financiación de las convocatorias correspondientes a 2025-2, 2026-1 y 2026-2.
Educación cerca de los municipios
El alcance territorial es uno de los componentes de la estrategia. El fondo cuenta actualmente con 69 instituciones de educación superior aliadas, que ofrecen descuentos del 30 % en sus programas académicos y del 10 % en Medicina para los beneficiarios.
Una de las consignas que ha repetido Rey sobre el éxito del programa versa sobre los incentivos para que los jóvenes, independientemente de su municipio u hogar, versa sobre la condonación de los créditos estudiantiles. El programa promete a sus estudiantes que sin importar los semestres cursados o el monto adeudado, en caso de recibir un diploma profesional o técnico, las cuentas pendientes se saldarán.
“El que se gradúa no paga. Estamos creando una oportunidad para que la juventud del departamento tenga posibilidad de soñar con ser profesional. Es una alternativa de valor económico, pero también social por el impacto que tendrá en el departamento”, dice el mandatario.
A esta oferta se suma una estrategia de regionalización que busca acercar las oportunidades de formación a estudiantes que viven por fuera de los municipios con mayor concentración de universidades. En este componente, 160 jóvenes de 11 municipios pueden acceder a ocho programas académicos con el respaldo de siete instituciones de educación superior.
La cifra resulta relevante en un departamento donde las oportunidades educativas no están distribuidas de manera uniforme. Para algunos estudiantes, estudiar una carrera profesional también implica desplazarse de su municipio, asumir gastos adicionales o incluso trasladarse a Bogotá. Llevar parte de la oferta a los territorios puede reducir algunas de esas barreras.
La nueva generación de beneficiarios también llegó con una tarea distinta a la académica. Durante la jornada, los estudiantes participaron en una iniciativa de ayuda para municipios afectados por recientes incendios en Cundinamarca. En coordinación con la red ciudadana RaDAR de Ayuda, recolectaron alimentos no perecederos que serán destinados a las comunidades afectadas.
Además, realizaron una donación digital a “1, 2, 3 x TIC”, iniciativa de la Fundación Más Por TIC que busca llevar formación en ideación y fortalecer capacidades entre jóvenes de estos territorios.
El encuentro terminó con la firma de un decálogo de compromisos con Cundinamarca. Para los estudiantes que ahora comienzan esta etapa, el beneficio representa una oportunidad para ingresar o permanecer en la educación superior; para el departamento, el desafío estará en que esos miles de jóvenes consigan atravesar también la otra mitad del camino: permanecer en las aulas, terminar sus carreras y convertir la formación recibida en nuevas oportunidades para sus municipios.
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