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31 Aug 2015 - 12:23 a. m.

800 profesores del Distrito no han podido comenzar a trabajar

Se presentaron a concurso docente hace tres años.

Carlos Hernández Osorio

Una maraña de trámites y tropiezos ha demorado mucho más de la cuenta el nombramiento de casi 800 profesores para que cubran vacantes en la planta docente del Distrito. Los interesados hacen parte de quienes se presentaron al concurso docente convocado en 2012, pero hasta ahora solo han recibido respuestas con el mensaje de esperar y esperar. Tres años después, muchos sufren el drama de sobrevivir sin trabajo, al menos sin el trabajo fijo en el que pretenden engancharse.

Ángela Sánchez es un rostro de esta difícil situación. Como normalista superior, concursó para enseñar en preescolar, y mientras se surtía el proceso trabajó desde 2013 como docente provisional en el Distrito, pero desde comienzos de agosto terminó sus labores. Tenía como referencia que en el concurso anterior, convocado en 2009, la mayoría de nombramientos llegó un año después. Ella y sus colegas afectados, sin embargo, llevan esperando el triple. “Uno se comunica con la Comisión Nacional del Servicio Civil (encargada de organizar el concurso) y con la Secretaría de Educación Distrital (a la que le corresponden los nombramientos), pero no dan respuesta y se tiran la pelota”, dice con indignación. “Lo raro es que desde marzo salieron las listas de elegibles, pero aún no quedan en firme”.

Esas listas las debe publicar dicha Comisión con el fin de revelar los puntajes de los concursantes y, al ubicarlos de mayor a menor, mostrar el orden en el que pueden ser elegidos. Sin embargo, una vez las publica, los inconformes con su calificación pueden impugnar, algo que suele ocurrir en estos procesos. Jesús Castañeda, gerente de la convocatoria docente de la Comisión, admite que la demora de estas listas es por trámites que, aunque demorados, es necesario adelantar. Por ejemplo, la de aspirantes a enseñar tecnología e informática la dieron a conocer después de recomponerla por diversos reclamos, pero cuando la Secretaría de Educación la revisó “dijo que había dos personas que no tenían el título exigido”. Por eso se espera la respuesta del Ministerio de Educación ante una consulta que se le hizo sobre ese punto.

Las listas de inglés, preescolar y de coordinadores fueron modificadas porque algunos aspirantes argumentaron que habían sacado más de lo que allí se indicaba. De nuevo la Comisión debió enmendar actos administrativos y abrir espacio para interponer recursos, entre los que llegaron 2.017 derechos de petición. El personal para revisarlos, afirma Castañeda, es insuficiente.

En Bogotá, según la Secretaría de Educación, están en espera de quedar en firme las listas de quienes concursaron para cuatro áreas: informática (136 vacantes), inglés (210), preescolar (225) y coordinación (224). Mientras los interesados en estos campos esperan, desde el 3 de agosto esa dependencia posesionó a 2.000 maestros que ya habían resuelto su situación.

Los inconvenientes no son solo de este año y no se limitan a Bogotá. El funcionario de la Comisión recuerda que este concurso docente es el segundo más grande que ha abierto esa institución. El objetivo es escoger maestros para cubrir 24.250 vacantes, y se presentaron 300.000. Desde el comienzo ha habido inconvenientes, pues tocó hacer aclaraciones a las convocatorias, repetir pruebas, convocar licitaciones que terminaron desiertas a la hora de escoger universidades que se encargaran de procesos de evaluaciones y, al final, solo la Universidad de la Sabana quedó con esa responsabilidad (distinto al anterior concurso, cuando varias instituciones de educación superior trabajaron al tiempo).

El drama continúa para quienes esperan. Carolina Guativa, quien se presentó para preescolar, dice que en mayo renunció al trabajo que tenía, porque la Comisión le informó que los nombramientos comenzaban en junio. “Sigo desempleada, pasando hojas de vida y presentando entrevistas (en colegios privados) en las que me descartan cuando se enteran de que estoy en lista de elegibles”, se queja. “Incluso, hay colegios que en sus ofertas solicitan abstenerse de aplicar si uno está en esas listas. Los pagos, las deudas y las responsabilidades no dan espera”. Sandra Gómez, otra afectada, agrega: “Fui despedida de mi empleo, en el que llevaba once años, ya que me encuentro en lista de elegibles en los primeros puestos. La situación económica se ha complicado, ya que respondo por dos hijas. Este concurso de méritos es más bien un vía crucis”.

 

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