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A la cárcel exmilitar que asesinó a su esposa e hija y viajó con sus cadáveres por carretera

Donis David Fonseca aceptó los cargos. La Fiscalía detalló las horas previas del doble crimen.

15 de septiembre de 2026 - 07:41 a. m.
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En las últimas horas, el exmilitar de 44 años, Donis David Fonseca, fue imputado por la Fiscalía por los delitos de feminicidio agravado y ocultamiento, alteración o destrucción de elemento material probatorio, siendo el principal sospechoso del doble crimen de su hija de 10 años, Luciana Fernández y su esposa, Keila Fernández Ortiz, ambas oriundas del departamento de La Guajira.

Lea más: Violencia vicaria: ante la falta de tipificar el delito, Bogotá ya busca prevenirla

Fonseca fue capturado en flagrancia el pasado 10 de septiembre, cuando conducía por las carreteras de la vía Bogotá-Cundinamarca con los dos cuerpos sin vida de las mujeres. De acuerdo con información entregada por el gobernador del departamento, Jorge Rey, ese día, en horas de la mañana, el procesado estacionó el vehículo a la altura del municipio de Chipaque «y por sospechas de conducción», la concesión vial hizo contacto con la Policía, quienes finalmente hicieron el lamentable hallazgo.

De acuerdo con los elementos materiales probatorios recopilados por la Fiscalía, los feminicidios ocurrieron cuatro días antes de la localización de los cuerpos. El 7 de septiembre, Fonseca habría asfixiado a la menor al interior de la vivienda ubicada en el barrio Betania, localidad de Usme, en el marco de una violencia vicaria, un delito que no está tipificado en el país, pero que cada vez registra más casos como una violencia considerada como la segunda más extrema, luego del feminicidio. «(Lo hizo) como represalia contra su madre por el altercado que se presentó», justificó el ente acusador.

En esta línea de tiempo, la Fiscalía pudo establecer que ese mismo día, cuando Keila Fernández regresó de trabajar, el hoy imputado le dijo que «tenía una sorpresa. Le vendó los ojos y la atacó con un arma cortopunzante, causándole la muerte. Posteriormente, limpió las manchas de sangre con el propósito de ocultar evidencias».

Pero ahí no acabó todo. De acuerdo con el ente acusador, los cuerpos permanecieron dos días dentro de la vivienda, cuando el 9 de septiembre, Donis David Fonseca «ubicó los cuerpos en los asientos delantero y trasero del carro y tomó camino hacia La Guajira». Sin embargo, la Fiscalía detalló que durante el recorrido, hacia el mediodía, decidió regresarse a Bogotá, ahora con destino a Villavicencio (Meta). Fue así como ante la sospecha de testigos, fue capturado en flagrancia.

Durante la audiencia de legalización de captura e imputación, Fonseca aceptó los cargos y un juez de control de garantías le dictó medida de aseguramiento en centro carcelario como medida preventiva mientras avanza el proceso penal en su contra.

El exmilitar de 44 años y quien trabajaba como guarda de seguridad podría enfrentar una pena entre 20 y 41 años de prisión.

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La violencia vicaria

De acuerdo con la Encuesta de Mujeres y Equidad de Género, EMEG, actualizada en 2025 por el Observatorio de Mujeres y Equidad de Género de la Secretaría de la Mujer, 1 de cada 10 mujeres con hijas o hijos en Bogotá experimentó violencia vicaria al menos una vez durante los últimos dos años.

Esta violencia caracterizada por tener la intención clara de generar daño a la mujer a través del sufrimiento infligido a los hijos, hijas, familiares o incluso mascotas, no es una problemática reciente, pero ha permanecido invisible “tanto en la sociedad como en las políticas públicas, lo que ha impedido su prevención y atención”, dijo la exembajadora de Suecia en Colombia, Helena Storm, durante un diálogo de alto nivel organizado por ONU Mujeres.

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Este daño se ve incluso reflejado en las cifras de violencia intrafamiliar, donde Bogotá registró su mayor índice en su historia. Según la Veeduría Distrital, solo en el primer trimestre se registraron 15.538 casos, un aumento de 58,5 % frente al mismo periodo de 2025. Las cifras ubican, además, a las mujeres como principales víctimas, con el 71,9 % de los reportes. Adicionalmente, los casos que involucran a menores de edad aumentaron 99,1 %, duplicando los números en un año.

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Pero este tipo de violencia de género no solo termina en casos repudiables como este de Luciana Fernández de 10 años, sino que también se ejerce de manera diaria, sobre todo, antecedida tras una separación o divorcio. Así lo explica Sonia Vaccaro, experta internacional y una de las primeras personas en definir la violencia vicaria a nivel mundial.

“En la violencia vicaria existe una historia previa de maltrato. Usualmente puede ser extrema, que concluye en el asesinato, secuestro y desaparición de hijos/as; o cotidiana, con la cual los padres aprovechan las visitas, la custodia compartida o exclusiva y todo contacto para continuar el daño contra la madre”, explica.

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En otras palabras, o más bien historias, mujeres son controladas o castigadas a través de conductas como amenazas verbales, violencia sexual, lesiones, control coercitivo, incumplimiento del régimen de visitas, manipulación emocional, descuido o abuso de niñas y niños, dañar el vínculo afectivo entre la madre y sus hijos o cualquier otra conducta. Incluso sus efectos pueden incluir trauma emocional, daño psicológico, aislamiento y riesgos para la integridad de las personas involucradas.

El 100% de los feminicidios en Bogotá fueron cometidos por hombres: más de la mitad era su pareja o expareja

El feminicidio es el eslabón final y más extremo del continuum de las violencias en contra de las mujeres. En Bogotá, según la Secretaría de la Mujer (con base en datos de la Fiscalía, Medicina Legal y Policía Nacional) 11 feminicidios se registraron entre enero y julio de 2026, dos casos menos que en el mismo periodo de 2025. Los 11 feminicidios registrados este año ocurrieron en cinco localidades: Bosa y Ciudad Bolívar, con tres casos cada una; Usaquén y San Cristóbal, con dos; y Chapinero, con uno.

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Mientras tanto, entre enero y junio, 1.869 mujeres fueron valoradas por riesgo de feminicidio, de acuerdo con información del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses. De estas, 809 fueron clasificadas en riesgo extremo.

Para comprender este delito, también hay que evidenciar la persistencia de patrones culturales que legitiman la violencia basada en género. De acuerdo con la investigación Vidas que importan, datos que cuentan: comprensión del feminicidio en Bogotá del Observatorio de Mujeres y Equidad de Género de la Secretaría de la Mujer, en alianza con la Pontificia Universidad Javeriana y la Universidad de Antioquia, en Bogotá el 49% de los feminicidios entre 2023 y 2024 estuvieron precedidos por un contexto de violencias reiteradas. El 72% fueron feminicidios íntimos cometidos por parejas o exparejas y, en el 100% de los casos, los agresores fueron hombres. Asimismo, las principales víctimas indirectas fueron los hijos e hijas de las mujeres asesinadas: en el 62% de los casos eran menores de edad.

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Si eres víctima de violencia de género, denuncia y recibe acompañamiento en las líneas de atención:

Fiscalía: Línea 122 – 018000919748 – denunciaanonima@fiscalia.gov.co

Línea de emergencia: 123

Línea Nacional: 155

Línea Púrpura: 018000112137

Sisma Mujer: 314 7709729 – 315 8942140 / asistentelitigio@sismamujer.org – asistentenoviolencias@sismamujer.org

ICBF: Línea 141

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