28 Sep 2020 - 5:23 p. m.

Acabar con la Policía de Tránsito: ¿medida necesaria o peligrosa?

Para algunos, el desmonte de esta autoridad sería una oportunidad para mitigar el déficit de policías de vigilancia que tiene la ciudad, mientras que para otros, podría representar un caos en la ciudad y se prestaría para actos de corrupción y extorsión a conductores.
Acabar con la Policía de Tránsito: ¿medida necesaria o peligrosa?

Este fin de semana, la Secretaría de Movilidad anunció que se está trabajando en un plan piloto que tiene como fin el desmonte de la tradicional Policía de Tránsito, que sería reemplazada por agentes civiles, mientras que los uniformados serían reubicados en la modalidad de vigilancia en la capital.

Contexto: El próximo año Bogotá hará piloto para iniciar el desmonte de la Policía de Tránsito

Aunque esta medida hace parte de la política de seguridad ciudadana, que entró a regir este año y que establece que las ciudades capitales deben conformar un nuevo esquema para que estos uniformados estén al servicio de la comunidad en la vigilancia y control, ha tenido varios detractores, como la misma alcaldesa Claudia López.

Para la mandataria, la regulación de la congestión y vigilancia en las vías deberá seguir estando a cargo de la Policía de Tránsito. "No queremos volver a tener chupas, como les decían en el pasado. No fue una buena historia, por eso quisiera hacerle un llamado al Ministerio, porque creo que es volver a una historia por la que ya vivimos. Nosotros felices de que crezca nuestro equipo de seguridad en vía de la Secretaría de Movilidad, pero preferiríamos que la Policía de tránsito lo siguiera haciendo porque nos ayuda en temas de congestión y vigilancia”.

Por su parte, el concejal Diego Cancino (Alianza Verde), dice que el modelo representaría grande riesgos de que se presenten actos de corrupción dentro de la institucionalidad y un desorden fiscal para la ciudad. “No podemos volver al modelo de los chupas, que era absolutamente corrupto. La Policía de Tránsito tiene que mejorarse y tiene retos fundamentales, pero no podemos volver a un pasado que genera mucha desconfianza. De por sí, la Policía ya nos genera desconfianza. No podemos seguir alimentándola, cayendo en una institucionalidad incierta, en una situación fiscal incierta, en un desorden, en un caos”, expresó el cabildante.

Explicada a mayor detalle la razón de la iniciativa, con la presentación la nueva política de seguridad, desde finales del año pasado, el presidente Iván Duque había anunciado que los municipios, gobernaciones y el distrito capital, tenía máximo tres años para medir y crear un nuevo grupo de tránsito que estuviera a cargo directamente desde la Alcaldía. Todo esto con el fin de que los policías a cargo del tránsito pasaran a apoyar a la Policía tradicional en la vigilancia y seguridad de las ciudades.

Para Andrés Nieto, experto en seguridad ciudadana, esta medida, además de cumplir con las políticas, es una estrategia que contribuye a mitigar el déficit policial que atraviesa la ciudad.

“En términos de seguridad ciudadana, bienvenidos estos nuevos policías, porque hoy estamos frente a un déficit del 39 % en número de uniformados para garantizar la seguridad. En términos de movilidad, se requiere que este proceso sea paulatino, que este nuevo grupo que entre en operación tenga una formación clara, para no se improvise y terminemos en la anomia vehicular", explicó Nieto.

Sin embargo, siguiendo el mismo argumento de Cancino y de la alcaldesa, dijo que es imperativo que con el desmonte de la Policía de Tránsito, se implementen también medidas de control rigurosas, “para no terminar en procesos de corrupción, extorsión a conductores y negocios debajo de la mesa, como ocurrió en Bogotá hasta 1997, cuando Antanas Mockus decidió eliminar definitivamente este grupo encargado del tránsito en mando de la Alcaldía, tras varias quejas ciudadanas de corrupción”.

La ciudadanía también ha opinado al respecto y ha sugerido cuáles son las acciones que se deben tomar siguiendo la necesidad de la capital.

Según informó el secretario de Movilidad, Nicolás Estupiñán, la ciudad comenzaría el plan piloto en enero que entrarán 43 agentes civiles. La idea es que su ingreso sea paulatino y a final de año Bogotá cuente con 300 de estos funcionarios. Para 2022 entrarían 350 más y en 2023 otros 350, por lo que la ciudad tendría 1.000 funcionarios de gestión en vía al término de esta administración.

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