Bogotá

12 Sep 2016 - 7:10 p. m.

Agricultores usan agua contaminada del río Bogotá para regar sus cultivos

Las autoridades distritales identificaron esta peligrosa maniobra en el noroccidente de la ciudad. Metales pesados estarían llegando a los platos de los hogares bogotanos.

Redacción Bogotá

En la vereda Chorrillos de la localidad de Suba, al noroccidente de Bogotá, aún persisten familias que se dedican a la siembra de maíz, papa y hortalizas. Sin embargo, al margen de quienes lo hacen con esmero y diligencia, hay personas que –por ahorrarse unos pesos– recurren a todo tipo de maniobras que deterioran el estado de los alimentos que terminan en las mesas de los hogares capitalinos. Muestra de ello fue lo que encontraron las autoridades tras un reciente operativo en la zona: inescrupulosos empleaban el agua contaminada del río Bogotá para, nada más y nada menos, que regar sus cultivos.

La situación fue puesta al descubierto por funcionarios de la Secretaría de Gobierno, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) y la Alcaldía Local de Suba –en coordinación con la Personería, la Policía y vigías ambientales del río– quienes lograron determinar que un grupo de agricultores empleaban motobombas que captaban agua contaminada del afluente para el riego de sus siembras.

Entre otros, esta agua era usada para irrigar cultivos de maíz, papa y hortalizas, los cuales eran contaminados por materiales pesados tales como plomo, mercurio y arsénico: elementos no aptos para el consumo humano y mucho menos para el riego de plantaciones.

“Tenemos la obligación de proteger el río Bogotá y debemos garantizar que los productos no sean regados con aguas que no cuenta con las condiciones de salubridad necesarias para garantizar la salud de los bogotanos”, manifestó el secretario de Gobierno, Miguel Uribe Turbay.

Las autoridades distritales revelaron además que inescrupulosos están desarrollando actividades agropecuarias y pastoreo de vacas sobre la ronda del río Bogotá; lo anterior se traduce en que, por ejemplo, la leche que se capta de estas vacas contiene metales pesados que terminan en el organismo de los capitalinos.

Las máquinas con las que se captaba el agua del río, según el Distrito, estaban expuestas sobre la ronda del afluente y tenían una capacidad de ocho pulgadas de extracción por 10 de riego. Se logró establecer además que los agricultores adecuaban también las tuberías para el reservorio y posterior aspersión.

En el caso de la irregular industria ganadera que se viene desarrollando en inmediaciones del río Bogotá, la Secretaría de Gobierno aseguró que tras jornadas de diagnóstico y visitas de terreno –en localidades como Suba, Engativá, Fontibón, Kennedy y Bosa– se lograron contabilizar 1.409 semovientes en la ronda del afluente.

Para enfrentar esta problemática, la Administración adelanta campañas para sensibilizar a los propietarios sobre las condiciones precarias en las que se encuentran estos animales. Adicionalmente, se hace énfasis en que las hortalizas regadas con aguas del río Bogotá no son aptas para el consumo humano.

“De no ser atendido el mensaje, se llevará a cabo el decomiso de los animales, toda vez que éstos no pueden estar en el borde del río. Los agricultores que no acaten las medidas se exponen igualmente a millonarias sanciones por captación ilegal e invasión de la ronda de la fuente hídrica”, agregó el secretario de Gobierno.

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