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Después de cuatro prórrogas consecutivas, la última por 18 meses, decretada hace más de un mes, y de ocho años seguidos de manejo por parte del consorcio Proactiva S.A., cuando se ha denunciado reiteradamente el incumplimiento del contrato por parte del operador, los malos manejos de los residuos y el incumplimiento en la compra de la maquinaria exigida, queda en el ambiente la pregunta de, ¿por qué este consorcio sigue operando el relleno? Para el concejal Fernando López, uno de los que reiteradamente ha citado a debate en el Cabildo sobre el tema, “la falta de claridad jurídica y liderazgo de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP) han hecho que el consorcio mantenga Doña Juana”.
Lo cierto es que es que el limbo continúa y las opiniones sobre el tema en el interior del Distrito siguen divididas. Durante el último debate realizado en el Concejo de Bogotá, el pasado 15 de abril, el presidente del Cabildo, Hipólito Moreno, le dijo con tono vehemente a Catalina Velasco, secretaria de Hábitat, quien también había sido citada: “En la UAESP hay funcionarios que son pagados por los contratistas, este es un caso típico de corrupción”. Por su parte, el concejal Wilson Duarte denunció que “la ciudad está secuestrada por la firma Proactiva y lo que hemos estado haciendo es mandar misiones médicas para que el secuestrado no muera”.
Una discusión sin fin
Desde el año 2003 el Concejo de Bogotá, en cuatro debates, formuló una serie de advertencias al Distrito en cuanto al manejo del relleno. Para 2004, el concejal López decía, en una carta dirigida al entonces alcalde Luis Eduardo Garzón: “Proactiva ha dejado de cumplir el contrato en $15 mil millones. Los incumplimientos se han venido dando desde el inicio del mismo, pero no se cuenta con sanciones por parte de la UAESP”. Después, la Contraloría General de la República, la Procuraduría General de la Nación, la Contraloría Distrital, la Personería, la Veeduría Distrital, y ahora la Fiscalía, comenzaron una serie de investigaciones al respecto .
Al interior de la UAESP las actuaciones de los últimos directores y de algunos funcionarios también han levantado sospechas. Según un ex funcionario del Distrito que manejó el tema, el primer gerente de la UAESP de la administración de Luis E. Garzón, Jorge Torres, fue removido de su cargo por irregularidades en el manejo del contrato con el consorcio Proactiva S.A. También dijo que muchas veces vio cómo empleados que se ganaban tan sólo tres millones de pesos iban de vacaciones a Europa y de pronto cambiaban de casa o compraban un carro.
Esta fuente denunció corrupción en la interventoría encargada de supervisar la labor de Proactiva. “Resulta curioso cómo la Corporación Autónoma de Cundinamarca (CAR) —la autoridad ambiental en el área—, sí sancionó al Distrito por el mal manejo de los lixiviados y la basura que estaba expuesta al aire libre en el relleno, mientras que la interventora nunca se ha manifestado al respecto”. Además, aseguró que en varias reuniones los interventores defendían a Proactiva.
Por su parte, el consorcio, a través de sus portavoces, asegura que durante los ocho años que ha estado a cargo del manejo del relleno ha cumplido con todas las exigencias establecidas en el contrato. En cuanto a los residuos que se mantienen expuestos al aire libre, Proactiva explica que, según la reglamentación ambiental, están autorizados a tener un porcentaje de estas basuras destapadas. Además, garantizan que desde que están a cargo del relleno han implementado los más altos estándares de manejo de basuras, los cuales no se habían desarrollado antes, y que fueron la causa del colapso del relleno en el año 1997. Por otra parte, el consorcio asegura mantener buenas relaciones con la comunidad.
El negocio de las basuras
Para nadie es un secreto que el manejo de las basuras de toda la capital, en promedio seis mil toneladas diarias, es un negocio redondo. Día a día se incorporan a este sistema nuevos usuarios. Por lo tanto, más dinero entra a la bolsa. Pese a
que el porcentaje de recaudo por concepto de aseo ha disminuido del 10,9% en el año 2000 al 8,5% que se entrará a recaudar con la nueva prórroga de 18 meses, las ganancias en vez de disminuir siguen subiendo. Para 2004, por ejemplo, el valor del recaudo era de $21.562 millones, y en este momento, a pesar de la reducción en el porcentaje, el recaudo será de $38.940 millones. Como dijo el concejal López: “Se está enriqueciendo una bolsa privada que maneja los concesionarios de la ciudad”.
De esta forma, entre más tiempo tenga el consorcio a su cargo el manejo del relleno, más dinero recibirá, y sin tener que cambiar de contrato. Por otra parte, al estar regulados por los niveles de las tarifas anteriores, el contrato de licitación no puede acogerse a las resoluciones 351 y 352 de 2005, que establecen un nuevo marco regulatorio para la prestación del servicio de aseo, en el que se eliminan costos que no deberían estar, y por lo tanto bajarían las tarifas actuales en un 40%.
La nueva prórroga
Fabiola Ramos, directora de la UAESP, dijo a El Espectador : “Como a 7 de abril, un día antes de que terminara el contrato, no teníamos plan ambiental, ni diseños, ni habíamos abierto proceso, entonces nos vimos abocados a buscar la solución que más les convenía a los ciudadanos de Bogotá. Ya teníamos la experiencia con Proactiva, que es una firma que nos ha garantizado la disposición de los residuos sólidos, y con la cual inclusive logramos beneficios adicionales, como haberse comprometido a conseguir para Doña Juana dos básculas camioneras electrónicas y, adicionalmente, arreglarnos la vía”.
De esta forma, una de las justificaciones para la nueva prórroga del contrato fue el compromiso que hizo Proactiva para mejorar las vías. Ese mismo compromiso ya lo había adquirido el 9 de marzo de 2000, cuando se le adjudicó el contrato del relleno, pues en el capítulo “Obligaciones de carácter específico” dice: “Efectuar el mantenimiento y la construcción de las vías internas y transitorias para la operación. Pavimentar la vía que conduce actualmente a la zona de operación y continuar progresivamente con la prolongación de la vía que conduzca a futuras zonas de operación”. En otro aparte aclaraba que se debía realizar el mantenimiento de la vía principal del relleno, incluyendo las prolongaciones que se construyeran durante el desarrollo del contrato. Proactiva asegura que ellos sí han cumplido con su parte del acuerdo y que han trazado las vías necesarias dentro del relleno.
En este momento se realizan diferentes investigaciones con respecto al relleno sanitario y su manejo. Unas postulan que desde sus inicios el contrato de concesión de Doña Juana no estableció claramente su objeto ni sus alcances y que esto se prestó para múltiples interpretaciones. Otras se preguntan hasta cuándo Proactiva seguirá operando el relleno. Al resto le queda la vaga sensación de que el Distrito, aún después de tres años de terminado el contrato, no ha tomado cartas en el asunto, en un problema que afecta la salud y el bolsillo de los bogotanos.
Base de cifras
El aeropuerto El Dorado pretende movilizar 16 millones de pasajeros y 1.5 millones de toneladas de carga al año, una vez termine la actual reestructuración. Esto, entre otras cosas, para conservar el puesto número 1 en carga de Latinoamérica. En 1973 pasaron por El Dorado unos 3 millones de pasajeros que cargaban consigo algo así como 5 millones de maletas.
En 2007 fueron un poco más de 10 millones de personas, entre pasajeros de vuelos nacionales e internacionales, los que hicieron uso de El Dorado. Entre enero y febrero de este año casi 2 millones de pasajeros han transitado por el terminal aéreo. En 1959, año de inauguración del terminal, el aeropuerto tenía una planta física de 41.756 metros cuadrados, entre terminales de carga, pasajeros y áreas administrativas.
La historia de una prórroga eterna
Después de la fatal catástrofe de 1997, cuando se derrumbaron más de 800 mil toneladas de basura, el Distrito abrió una licitación y otorgó por primera vez el manejo del Relleno Sanitario Doña Juana al consorcio Proactiva S.A.
El contrato fue suscrito el 9 de marzo de 2000 a un término de cinco años. Sin embargo, ante la falta de adjudicación, en 2005 se le prorrogó a Proactiva el manejo del relleno por 30 meses más.
En septiembre del año pasado, justo antes de que terminara la fecha límite del contrato, un ciudadano vecino al relleno interpuso una tutela en la que abogaba por el derecho al aire limpio y denunciaba que para poder abrir la nueva licitación del contrato era necesario tener listo el trámite de la licencia ambiental. En esa instancia, el juez 29 civil municipal suspendió la licitación del relleno, por lo cual el Distrito tuvo que prorrogar el contrato por cuatro meses.
En diciembre del año pasado, antes de que culminara la administración de Luis E. Garzón, se volvió a extender el contrato, porque aún no se contaba con la licencia ambiental para el manejo de la nueva zona, que consiste en la optimización de un tramo del relleno en donde antes se encontraban las torres de energía.
Finalmente, el pasado 28 de marzo, la secretaria del Hábitat, Catalina Velasco, anunció la nueva prórroga, esta vez por 18 meses. Ese día Velasco aseguró: “Este tiempo permitirá empezar un nuevo proceso licitatorio con todas las condiciones exigidas por el fallo judicial del año pasado”.