Bogotá

5 Oct 2015 - 4:59 a. m.

Así se mueven los concejales por la Alcaldía

Aunque no ponen la mayoría de los votos, son muy importantes para impulsar a los candidatos a alcalde. En 2011 los cabildantes actuales obtuvieron 734.300 votos.

Carlos Hernández Osorio

Clara López, Enrique Peñalosa y Rafael Pardo son los únicos candidatos a la Alcaldía de Bogotá que cuentan con apoyo directo de concejales actuales. Estos representan un soporte esencial para las campañas porque, generalmente, mantienen votantes cautivos dispuestos a seguir sus indicaciones. Esa lógica indica que quien más apoyo ganaría por esta vía es Pardo.
 
Los 45 concejales en ejercicio obtuvieron hace cuatro años, en conjunto, unos 734.300 votos. De ellos, 33 (que suman 544.000 votos) buscan la reelección. Pescar en ese caudal es, a todas luces, atractivo y necesario para quien desee llegar al Palacio Liévano, por más que su respaldo también lo busque en el llamado voto de opinión o en otros sectores que están por fuera de las estructuras partidistas de los cabildantes.
 
El Espectador hizo el ejercicio de agrupar a los concejales según el candidato a la Alcaldía por el que harán campaña (ver gráfico). En el partido que más división se nota es la Alianza Verde, algo previsible después de que no se pusieron de acuerdo para ir en bloque con Carlos Vicente de Roux, por lo que hace una semana las directivas les dieron libertad a sus militantes para hacer campaña por López, Pardo o Peñalosa.
 
En otros partidos también hay casos llamativos. Por ejemplo, concejales de la U que decidieron no hacerle campaña a Pardo, o un concejal conservador que prefirió dejar a sus militantes en libertad antes de impulsar abiertamente, como lo pidió la dirección nacional azul, la candidatura de Peñalosa.
 
En varios partidos hay cabildantes que no aspiran a la reelección, pero quieren mantenerse en cuerpo ajeno por medio de sus familiares, así estos no hagan parte de su movimiento y, por lo tanto, vayan por un candidato diferente a la Alcaldía. Es el caso de los hermanos Santiesteban (del Polo y el Centro Democrático), así como de Darío Fernando Cepeda y su esposa (Cambio Radical y Liberal) o de Liliana de Diago y su hija (la U y Centro Democrático).
 
Otros aseguran que no impulsarán a ningún candidato. Y por último están los que al cierre de esta edición seguían en consultas con sus bases para definir a quién apoyar. En su mayoría son de la Alianza Verde.
 
En este juego, el que más lleva las de ganar es, como ya se dijo, Rafael Pardo. En el papel es el que cuenta con el soporte electoral de más concejales (16). Lo siguen, en su orden, Peñalosa (10) y López (7).
 
Pero en el análisis hay que hacer al menos dos salvedades: la primera es que no todos los votos son endosables. Por ejemplo: que un concejal haya obtenido 13.000 votos hace cuatro años y quiera reelegirse no significa que todos estos pasarán automáticamente a engrosar la votación de su candidato a la Alcaldía. Todo dependerá de su desempeño y de su capacidad para mantener seguidores cautivos que no se la jueguen por alguien nuevo.
 
Este punto es importante porque, además de los partidos que ya están alineados con los candidatos más fuertes, en la campaña se metieron otros que actualmente carecen de representación en el Concejo: la UP, Progresistas y MAÍS (que respaldan a Clara López), Libres (el movimiento del candidato a la Alcaldía Ricardo Arias), Aico y, por último, el Centro Democrático (que va con Francisco Santos). El candidato del uribismo calcula que elegirán una docena de concejales, y aunque la cifra suena abultada, lo cierto es que el uribismo será la muestra de cómo un nuevo partido araña votos que seguramente afectarán a otras colectividades.
 
La segunda salvedad es que en Bogotá es tradicional que la votación a Concejo, junto con la de juntas administradoras locales (JAL), difiera de la votación a Alcaldía. A la ciudad la han dirigido gobiernos de izquierda y de movimientos independientes cuyo respaldo en esas corporaciones no ha sido mayoritario, pues allí ha predominado el voto por partidos tradicionales. Por ejemplo, en 2011 el partido más votado para Concejo y JAL fue el de la U, y sin embargo la Alcaldía la ganó Gustavo Petro, de Progresistas. En el actual panorama esto quiere decir que, a pesar de que Pardo cuente con el apoyo más alto de concejales, los seguidores de estos no necesariamente le darían su voto.
 
Cada campaña debe hacer sus cuentas. Está por verse si esta contienda mantiene los rasgos de las elecciones anteriores.

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