La deuda que mantienen varias EPS con la red pública hospitalaria de Bogotá continúa creciendo y ya alcanza los COP 417.189 millones.
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La alerta fue lanzada este miércoles por el secretario distrital de Salud, Gerson Bermont, quien aseguró que las subredes hospitalarias de la capital están atendiendo a miles de usuarios sin recibir oportunamente los recursos correspondientes por parte de varias entidades promotoras de salud.
“La situación de nuestras subredes de salud en Bogotá se torna cada día más compleja por la falta de pagos por parte de las EPS intervenidas. A 30 de abril la deuda suma COP 417 mil millones. Estamos soportando la atención de sus usuarios y los pagos no llegan ni a un 30 % de lo facturado”, escribió el funcionario en su cuenta de X.
En medio de este panorama, Bermont aseguró que solicitó por quinta vez la intervención de la Superintendencia Nacional de Salud para que las EPS intervenidas cumplan con sus obligaciones financieras frente a la red pública de Bogotá.
La petición quedó consignada en una comunicación enviada al superintendente nacional de Salud, Daniel Quintero Calle, en la que la Secretaría advirtió que la cartera de las EPS con las cuatro Subredes Integradas de Servicios de Salud pasó de COP 172.475 millones en 2023 a COP 417.189 millones con corte a abril de 2026, lo que representa un incremento del 142 % en apenas tres años.
Según el documento, este comportamiento está comprometiendo la sostenibilidad financiera de la red pública distrital y dificultando el flujo de recursos necesarios para garantizar la operación de hospitales y centros asistenciales.
La Secretaría señaló que las mayores deudas corresponden a Nueva EPS, cuya cartera pasó de COP 38.353 millones en 2023 a COP 146.323 millones en abril de 2026, un crecimiento del 282 %.
Le siguen Famisanar, que pasó de COP 54.641 millones a COP 115.332 millones, y Compensar Salud, cuya deuda aumentó de COP 36.085 millones a COP 66.347 millones durante el mismo periodo.
También aparecen en la lista EPS como Salud Total, Asmet Salud, Capresoca, Emssanar, Savia Salud, Dusakawi y SOS.
Riesgo para hospitales y pacientes
De acuerdo con la Secretaría de Salud, el deterioro en la oportunidad de pago por parte de las EPS está generando problemas de liquidez en las subredes públicas, limitando su capacidad para cubrir gastos operativos, pagar talento humano, adquirir medicamentos, insumos médicos y renovar tecnología.
“La situación genera implicaciones directas sobre la liquidez de las subredes”, señala el documento, que además advierte sobre posibles afectaciones en la continuidad, oportunidad y calidad de los servicios de salud.
La entidad también alertó que este panorama podría agravar la congestión de los servicios de urgencias y aumentar los tiempos de atención para los usuarios.
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EPS incumplieron acuerdos de pago
El Distrito informó que durante las mesas de conciliación y concertación realizadas con diferentes aseguradoras se identificó que varias EPS no cumplieron en su totalidad los compromisos de pago pactados con las cuatro subredes hospitalarias.
Entre las entidades mencionadas aparecen Nueva EPS, Famisanar, Sanitas, Compensar, Salud Total, Coosalud, Emssanar, Asmet Salud, Savia Salud, Suramericana, Capital Salud y Mutual Ser, entre otras.
Según la Secretaría, esta situación limita los avances en el saneamiento de cartera y retrasa la llegada de recursos a la red pública hospitalaria.
Llamado a la Superintendencia
Ante este escenario, la administración distrital solicitó formalmente la intervención de la Superintendencia Nacional de Salud para gestionar el cumplimiento de los compromisos financieros por parte de las EPS que presentan mayores niveles de deuda, especialmente aquellas que actualmente se encuentran bajo medidas de vigilancia o intervención.
La Secretaría recordó además que ha venido alertando sobre esta problemática desde 2025 mediante distintos informes y comunicaciones oficiales, sin que hasta ahora se haya revertido la tendencia de crecimiento de la cartera.
Para el Distrito, el problema ya no es únicamente financiero. La preocupación es que el deterioro de la cartera termine trasladándose a la atención de los usuarios y afecte la capacidad de respuesta de la red pública hospitalaria en una ciudad que concentra algunos de los servicios de salud más demandados del país.
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