Bogotá

5 Jul 2014 - 3:15 a. m.

Bogotá, en la senda sostenible

En su visita por la capital, Lu Haifeng elogió la Ciclovía, el sistema de Transmilenio y la recuperación de la quebrada Las Delicias.

Laura Dulce Romero

Las Naciones Unidas eligieron, en diciembre de 2013, a Bogotá como sede del Diálogo de Alto Nivel de la Cumbre de Río+20, un evento que se realizará en los próximos días y que tiene como objetivo hacer un seguimiento de las estrategias sobre ciudades, transporte y turismo sostenibles, que pactaron varias naciones en Río de Janeiro, Brasil, en 1992.

Después de su participación en el anterior Diálogo de Alto Nivel en Berlín, la capital colombiana se postuló para recibir a 350 líderes mundiales y locales, que vendrán a conocer los avances en proyectos sostenibles que hoy lidera la ciudad, como los buses híbridos de Tansmilenio, los taxis eléctricos y los nuevos lineamientos urbanísticos reunidos en el Plan de Ordenamiento Territorial, que actualmente está suspendido por el Consejo de Estado.

Por el lanzamiento mundial del encuentro estuvo de visita en Bogotá Lu Haifeng, Secretario General del Foro Global de Asentamientos Humanos (GFHS) de la ONU, quien conoció de primera mano las prácticas sostenibles que se desarrollan en la capital y que se expusieron en la propuesta presentada ante las Naciones Unidas.

Junto con el alcalde Gustavo Petro invitaron a todas las ciudades del mundo a participar en esta reunión, en donde se evaluarán las promesas realizadas hace 20 años, que han sido criticadas por líderes y organizaciones ambientales. Según ellos, todavía no hay acciones concretas que favorezcan el desarrollo sostenible de las naciones que firmaron el documento de la Cumbre Río+20, llamado ´El Futuro que Queremos´ (The Future We Want).
En diálogo con El Espectador, Lu Haifeng expresó que Bogotá es líder entre las ciudades sostenibles, gracias a sus proyectos de movilidad verde y protección ambiental. Además, resaltó que esta es la oportunidad para que la capital muestre su gestión ante el mundo.

¿Por qué se elige Bogotá como sede del Diálogo sobre Río+20?

Lo que se destaca de la ciudad es su sistema de transporte sostenible, especialmente, dos proyectos. El primero son los buses de Transmilenio, que son muy importantes si se tiene en cuenta la cantidad de personas que movilizan y por la necesidad de crear un sistema amigable con el medio ambiente. El otro proyecto que nos impresionó y que conocimos el domingo es la ciclovía, porque además de tener una repercusión alta en la reducción de gases de efecto invernadero, también fomenta la inclusión e interacción social. Es una práctica sostenible muy importante no solo aquí, sino a nivel mundial para el tema de movilidad. Bogotá es la ciudad con más kilómetros de rutas para bicicletas en el mundo y el 25% de los bogotanos usan este medio, cifras sorprendentes si se compara con otras ciudades.

¿Qué resalta de Bogotá en su visita?

Las iniciativas para la protección del medio ambiente. Ayer fuimos con la Secretaría de Ambiente a la quebrada Las Delicias, donde nos mostraron cómo se están recuperando estos sistemas. Pero además, cómo se involucra a la comunidad para trabajar en conjunto con proyectos de ciudad sostenible, porque son los habitantes del lugar quienes se encargan de que no sea contaminada. En el recorrido también nos encontramos con un artista grafitero que antes consumía drogas y ahora está comprometido con la conservación de este lugar y les enseña a las personas a través de sus dibujos cómo deben cuidarlo. Esto demuestra que se está innovando en las prácticas sostenibles al involucrar varias áreas como el arte.

¿Cuáles son los temas que se abordarán durante el diálogo de alto nivel?

Habrá una línea transversal: las ciudades sostenibles. Sin embargo, lo dividiremos en varios temas. Se hablará de la eficiencia de recursos como la energía, el agua, los residuos sólidos y el cambio climático. También sobre movilidad y transporte amigable y el turismo sostenible.

¿Qué decisiones se tomarán allí?

No se toman decisiones. Se les hace seguimiento a las que se tomaron en Río de Janeiro, en la cumbre de 1992. Allí se creó un documento ‘El Futuro que Queremos’ (The Future We Want), donde hay unos pactos con los que se comprometieron las ciudades, dentro de las que está Bogotá. Entonces, en estas reuniones se revisa lo acordado y si se está cumpliendo o no. Bogotá propondrá una declaratoria de los temas que considera que pueden potencializar su sostenibilidad.

¿Cuáles son los beneficios que le traerá este evento a Bogotá?

El primer beneficio es ser reconocida en el escenario internacional como ciudad ejemplo de prácticas sostenibles. Todos los ojos estarán puestos en ella, así que la ciudad tendrá que mostrar sus avances en temas de sostenibilidad. Lo segundo es que estos eventos internacionales sirven para el intercambio de experiencias con otros lugares del mundo. Se necesita escuchar más y ver detenidamente otros casos externos para mejorar la implementación de nuevos sistemas de transporte y evaluar el desarrollo inmobiliario y económico, la vivienda social, la seguridad alimentaria. A partir de los expertos que visiten Bogotá, se estudian estrategias para enfrentar estos retos, que están en desarrollo. En tercer lugar, se promociona a la ciudad internacionalmente y de esta manera, el mundo estará más interesado en conocerla y puede atraer interés de cooperación de más naciones. Ese es el tema que debe mejorar Bogotá: su promoción internacional.

¿Hacia dónde debe encaminarse Bogotá para consolidarse como una ciudad sostenible?

Para cumplir con los objetivos propuestos en Río+20, debe tener una visión clara de qué quiere ser en el futuro. Por supuesto, el eje central de esa visión es el desarrollo sostenible y para lograrlo se tienen que involucrar tanto el sector público como el privado. Es necesaria la articulación de los tres puntos de la sostenibilidad: la economía, el ámbito social y la apuesta ambiental. A partir de ellos hay que construir un plan a largo y corto plazo y luego pasar a la etapa de la acción. Esta es una manera efectiva para ser más sostenible de lo que ya es.

Pero es fundamental que Bogotá conozca otras experiencias de diferentes continentes, como la de Shenzhen, en China, donde hay 10 millones de habitantes y múltiples prácticas sostenibles innovadoras o Berlín, la anterior sede del diálogo de alto nivel, que demostró también su liderazgo. A partir de la visita de estos líderes mundiales en temas de transportes, ciudades y turismo sostenibles, los bogotanos van a saber realmente cómo están frente al pacto que firmó en la Cumbre de Río+20.

 

lauradulce2@hotmail.com
@lauradulcero

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