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10 Aug 2020 - 8:13 a. m.

Bogotá: ¿llega el momento de salir y convivir con el coronavirus?

Tras descartar, por ahora, una nueva ronda de cuarentenas sectorizadas, se analizan estrategias para reactivar la ciudad de forma paulatina, pero conscientes de que el COVID seguirá en las calles por varios meses más. Las medidas de autocuidado seguirán siendo la clave.
La ciudad se alista para una reactivación paulatina de la cotidianidad, con nuevas estrategias para enfrentar el coronavirus.
La ciudad se alista para una reactivación paulatina de la cotidianidad, con nuevas estrategias para enfrentar el coronavirus.
Foto: Mauricio Alvarado

Incluir a diario en su indumentaria el tapabocas, caretas y el alcohol glicerinado; el lavado de manos y el distanciamiento social, e incluso llegar a casa a desinfectar todo y bañarse antes de abrazar a los suyos son rutinas que hoy aplican los capitalinos, pero que tendrán que mantener hasta principios del próximo año. Al menos, ese es el panorama que se vislumbra en medio de la nueva fase que pondrá en marcha el Distrito, para hacerle frente al COVID-19.

Tras casi cinco meses en los que se aplicaron todas las estrategias a la mano para frenar la pandemia, como la alerta amarilla, el simulacro de aislamiento, la cuarentena generalizada, las zonas de cuidado especial, la cuarentena por localidades y hasta el aislamiento de personas en riesgo, la idea es, ahora sí, tratar de reactivar paulatinamente más sectores, con una advertencia: el virus es una amenaza que permanecerá en el ambiente por mucho tiempo más.

El nuevo enfoque, que sigue en estudio y que se dará a conocer a cuentagotas una vez termine este viernes la cuarentena por localidades en Suba, Engativá y Barrios Unidos, contempla planes piloto en sectores como restaurantes, iglesias, comercio, transporte, educación, espacio público y hasta en el trabajo, que se irán poniendo en marcha de a poco, siempre teniendo en cuenta dos condiciones: los protocolos de bioseguridad y el comportamiento de las cifras de contagios. La meta es ir ajustando e impulsando cada propuesta hasta llega a la denominada “nueva normalidad”.

Este paso, que pedían a gritos diferentes sectores de la economía, pero rechazado por las cifras del virus (hoy Bogotá concentra uno de cada tres casos de coronavirus en el país), ahora parece ser posible tras analizar los resultados de la cuarentena sectorizada. Según el Distrito, gracias a la restricción, que redujo la movilidad de 2,5 millones de personas, se cumplió un primer objetivo: disminuir un poco la velocidad de contagios.

Ahora, pasado el primer pico de la pandemia (se esperan dos más en lo corrido del año) y basados en los resultados de las estrategias pasadas, se estructurarán planes que permitan recobrar la cotidianidad, pero haciendo las cosas de manera diferentes. Por ahora, el primer plan piloto será el de restaurantes, previsto para finales de agosto y comienzos de septiembre, el cual comenzará con algunos establecimientos, que operarán a cielo abierto, incluso peatonalizando calles, para ensayar cómo reactivar la gastronomía de manera biosegura.

A partir de este, le seguirán planes con la ciclovía, que no será semanal en toda la ciudad, sino alternando sectores cada fin de semana; el acceso a parques metropolitanos, que tendrá el mismo esquema, y el de iglesias, que se definirá en septiembre. A la par se irá ajustando la estrategia para sumar otros sectores, como el transporte aéreo, la recreación y la educación.

Actualmente la administración busca el camino para tener una economía funcionando, no al 100%, sino en un porcentaje moderado, para tener la menor cantidad de gente en las calles. La intención, dicen desde el Palacio Liévano, será ir anunciando medidas intermedias para el resto del año. Eso sí, todo siempre estará ligado a las cifras de contagios, pues la prioridad será evitar el colapso del sistema de salud.

Y el tope lo tienen claro: Bogotá podrá tener máximo 2.000 camas UCI para atender pacientes COVID-19, pues hoy no hay espacio, ni personal, ni recursos para ampliar dicha oferta. “Queremos encontrar una forma de tener una nueva normalidad, en la que la gente asuma que vamos a tener coronavirus circulando y que es clave estar lo menos expuestos posibles, para que el número de contagiados no desborde las capacidades de personal y físicas de los centros asistenciales”, concluyeron desde la alcaldía.

Por ahora, pese a que el acumulado de positivos sigue siendo preocupante en Bogotá (133.423 casos y 3.668 muertos), la ciudad se alista para una nueva fase para enfrentar la pandemia, en el que, más allá de lo que autorice la administración, es claro que la nueva normalidad dependerá de la rigurosidad con la que los ciudadanos apliquen el autocuidado.

Redacción Bogotá

Por Redacción Bogotá

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