3 Sep 2020 - 2:00 a. m.

Bogotá tiene más de un millón de desocupados

Educación, atención de la salud humana, comercio, reparación de vehículos, actividades artísticas y entretenimiento son los sectores en los que más se han perdido puestos de trabajo en la capital.
Diego Ojeda

Diego Ojeda

Periodista Bogotá

El desempleo está disparado. Esta semana el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) publicó las cifras del mercado laboral al mes de julio y los resultados muestran un panorama complejo para la capital: la tasa de desempleo alcanzó el 26,1 %, superando el promedio de 23 ciudades y áreas metropolitanas del país (24,8 %). Solo Cali, con una tasa de desempleo del 27,5 %, supera a la capital colombiana.

Consultado por El Espectador, el director del DANE, Juan Daniel Oviedo, aterrizó estas cifras y detalló que mientras en julio de 2019 había casi 4,3 millones de empleados y 460 mil desocupados, en lo corrido de este año alrededor de 691 mil ciudadanos perdieron su trabajo, llevando la cifra de desempleo a 1’151.000 personas.

Esto, evidentemente, es la factura que le está pasando la emergencia por COVID-19 y la cuarentena a Bogotá, la cual causó el cierre de los establecimientos que no lograron mantenerse a flote, pues mientras sus negocios permanecían inactivos, gastos como el pago de arriendos, impuestos y nómina seguían corriendo. La última encuesta de Fenalco en la capital, por ejemplo, estima que el 31 % de los comercios formales tuvieron que cerrar definitivamente.

Los sectores en los que más se perdieron plazas de trabajo en la ciudad, durante el trimestre mayo-julio, fueron la administración pública y defensa, educación y atención de la salud humana (-4,9 %), comercio y reparación de vehículos (-4,9 %), actividades artísticas, entretenimiento, recreación y otras actividades de servicios (-3,7 %), y alojamiento y servicios de comida (-3,5 %).

Frente a este panorama, para algunos puede resultar paradójico que en medio de una pandemia uno de los sectores más afectados en materia de empleo hubiese sido el sector de la salud. Oviedo atribuye esta situación al miedo que generó el COVID-19, que llevo a que muchas personas prefirieran quedarse en casa, antes que ir a un hospital o centro asistencial a practicarse exámenes o a recibir alguna intervención ambulatoria.

Además, algo que agudizó la situación fueron las restricciones que tuvieron las actividades no prioritarias en salud, como los servicios de odontología, las consultas externas y las cirugías no urgentes. Algo similar pasó con la educación, pues a pesar de que un gran número implementó la virtualidad, otros no lo pudieron lograr.

En cuanto a los tipos de trabajadores que más aportaron a la tasa de desempleo, también hay un grupo variado. Los que encabezaron la lista fueron los obreros y empleados particulares (-11,9 %), trabajador por cuenta propia (-7,6 %) y empleados domésticos (-2,0 %). La informalidad también registró variaciones, ya que mientras en el trimestre mayo-julio de 2019 la proporción del empleo informal en la población ocupada era del 41,1 %, en 2020 pasó a 39,8 %.

Según Oviedo, el panorama de la ciudad es preocupante, porque “Colombia es como un carro de cuatro ruedas y Bogotá es una de esas llantas”. Parte de esa preocupación se debe a que en los últimos meses la ciudad ha mostrado un constante deterioro de su mercado laboral, debido a que en mayo el desempleo fue de 23,4 %, en junio fue de 25,7 % y en julio se consolidó la cifra récord de 26,1 %.

¿Y la reactivación?

Las cifras del DANE muestran que, a pesar de que el Distrito ha permitido que más de 796.300 personas vuelvan a sus trabajos por medio de la reactivación económica, lo cierto es que el desempleo continúa estando por las nubes. Sin embargo, la esperanza está puesta en la recuperación que conlleva la adición de nuevos sectores a esta estrategia y la priorización de obras públicas mediante las cuales, según el Plan Distrital de Desarrollo de Claudia López, se esperan generar 500 mil nuevas plazas de trabajo en la ciudad, en los próximos dos años.

Hay que tener en cuenta que la contribución de la construcción en la caída del desempleo es de apenas 1,3 puntos porcentuales (del 24,2 % total), por lo que una reactivación más ágil de las obras en la ciudad seguramente podría jalonar con mayor fuerza la recuperación del empleo en la ciudad.

En eso el Distrito parece estar dando pasos acertados, como también lo viene haciendo con el tema del servicio de la salud. Esta semana el secretario Alejandro Gómez comunicó la decisión de reactivar la atención de cirugías no urgentes (como las de fines estéticos o reconstructivos), además de servicios odontológicos y consultas externas, lo que seguramente podrá impulsar una mejora en las cifras.

A estos se suman los pilotos de “A cielo abierto”, mediante los cuales se busca la reactivación de restaurantes, gastrobares y demás actividades económicas que puedan realizarse al aire libre, como obras de teatro. Adicionalmente, está la reactivación de los hoteles y los moteles, los que centran sus esperanzas en la afluencia de turistas a través del piloto de operaciones aéreas que comenzó esta semana en el aeropuerto El Dorado.

El secretario Distrital de Hacienda, Mauricio Ramírez, y líderes gremiales, como los de Fenalco y Acopi, no esperan que con la reactivación la recuperación económica y la del empleo se vaya a lograr de manera inmediata en la ciudad. Sus estimaciones apuntan a que a Bogotá le tardaría cerca de tres años en alcanzar los indicadores que registró en 2019, por lo que a Claudia López le queda el reto de cuidar y fortalecer el tejido empresarial, al igual de evitar que la informalidad se convierta en una tentación para los bogotanos que acudan al rebusque para sobrevivir.

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