Bogotá

4 Sep 2018 - 3:03 a. m.

Buses eléctricos para Transmilenio: una contrarreloj

El sistema recibió las propuestas para renovar su flota más antigua, pero una de las empresas que ofrece buses eléctricos dice que intentaron bloquear su oferta a escasas horas de finalizar el plazo. En dos meses se adjudicará el contrato.

Felipe García Altamar / fgarcia@elespectador.com / @FelipeAltamar

Si algo ha unido a académicos, entes de control, activistas ambientales, concejales y congresistas este año ha sido la licitación con la que Transmilenio (TM) busca renovar sus buses más antiguos, que recorren troncales como la calle 80, la Autonorte, la carrera 30 o las avenidas Suba y Caracas. Desde que se inició este proceso, en diciembre pasado, la petición ha sido puntual: si bien se entiende que no todos los buses pueden ser eléctricos o a gas, han solicitado incentivos para que en la renovación se incluya un buen porcentaje de buses con tecnologías limpias y así comenzar la eliminación del diésel, tecnología que usa el sistema desde el 2000.

Esa observación, entre muchas otras, obligó a TM a suspender el proceso por un mes, plazo que terminó la semana pasada. Tras la reanudación del cronograma, y en una audiencia pública, el Distrito recibió ayer los documentos de los distintos oferentes. Hoy finalmente, entre las propuestas recibieron la de una empresa que propone una flota completamente eléctrica, pese al escepticismo que se ha promovido gracias a declaraciones como la del Distrito, que ha repetido que esa es una tecnología costosa y para la cual la ciudad no está lista.

Lograr radicar esta propuesta fue toda una carrera contrarreloj para BYD, empresa china de vehículos eléctricos. Apenas se reabrió el proceso licitatorio, la empresa pidió a TM que le diera seis días más para confeccionar su oferta. La solicitud tenía como fundamento que aún no contaban con pólizas. Esta situación se hizo más compleja el pasado viernes, cuando las empresas aseguradoras nacionales se negaron a venderles el seguro. Ante la situación, y como no obtuvieron respuesta del Distrito sobre la prórroga, la empresa china tuvo que recurrir al mercado internacional para cumplir los requisitos de la licitación.

De acuerdo con Juan Luis Mesa, gerente para Colombia de BYD, pese a que ofrecieron contragarantías del 100 % del monto, no recibieron el apoyo que les manifestaron durante todo el proceso. “Tuvimos una gran incertidumbre de 48 horas, porque las aseguradoras de Colombia no nos acompañaron y tuvimos que acudir al sector internacional, que sí creyó en nuestra tecnología. Incluso ofrecimos garantías superiores. Aunque en algunos momentos sentimos que nos estaban acompañando, esa voluntad se modificó y al final, ya con los plazos cumplidos para los trámites, nos negaron la póliza. Si no hubiésemos actuado rápido, no hubiéramos podido participar”.

Este panorama reitera la desconfianza que existe en cuanto a aspectos como su costo y desempeño. Al respecto, Mesa afirma que la empresa tiene la capacidad financiera para hacer de TM el primer sistema BRT eléctrico de Latinoamérica. “Puede haber desconfianza en la tecnología, pero contamos con el respaldo de Codensa y Enel para la infraestructura de recarga. Además, no hay posibilidad de pensar en subir la tarifa, porque en últimas el proceso es una competencia y si nuestro precio no es capaz de vencer a las tecnologías de combustión, no sería viable”.

Y es que si en algo han sido enfáticos los promotores de estos articulados es en que si bien los vehículos son más costosos, la operación es más económica y por eso tienen muchas posibilidades de competir.

Los temores del Distrito en cuanto a operatividad de los buses chocaron con el informe del primer bus eléctrico que llegó a Bogotá, que desde hace un año rueda por las troncales del sistema. De acuerdo con los resultados de la prueba piloto, el bus registró una confiabilidad del 93 % y sus costos de operación están 63 % por debajo de los viejos buses.

Es por esto que quienes han estado cerca de la licitación advierten que el problema ha sido la mala imagen que se ha creado sobre estos buses. “Hay que mostrar la voluntad de incluir tecnologías limpias, porque así es difícil que el sector financiero las apoye. Todavía no existe la confianza y el panorama es oscuro, porque los buses eléctricos están listos, y el ejemplo es Metroplús (el BRT de Medellín), donde ya hay un primer paso para tener una flota totalmente eléctrica”, afirma Édder Velandia, investigador en desarrollo sostenible de la Universidad de La Salle.

A partir de hoy, TM tiene dos meses para evaluar las otras propuestas. A inicios de noviembre, la ciudad conocerá los nuevos operadores y proveedores del sistema, en un proceso que no estuvo exento de controversia, no solo por la urgencia de renovar los buses, sino por la necesidad de impactar en la calidad del aire de la ciudad.

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