2 Feb 2017 - 4:55 a. m.

Cada cinco días muere un ciclista en Bogotá

Aunque el año pasado se incrementó el uso de la bicicleta en 30 % en comparación con 2015, preocupa que la cifra de accidentes también aumentó. El transporte público, la mayor amenaza para los usuarios.

Laura Dulce Romero

Cada primer jueves de febrero se celebra en Bogotá el Día sin Carro y sin Moto, según lo establece el Decreto 1098 de 2000. Durante 10 horas, en la ciudad solo ruedan vehículos de transporte público, eléctricos y algunos particulares. La idea es promover la movilidad sostenible y disminuir la polución que provocan los autos.

En medio de la jornada la gran protagonista será la bicicleta, en especial porque el Distrito declaró 2017 como el año de este medio de transporte. Y no es para menos: su uso va en aumento y hoy el 8% de los bogotanos prefieren movilizarse en ella. Sin embargo, a medida que se incrementan los biciusuarios, también lo hacen los riesgos. Para demostrarlo, una cifra: cada cinco días muere un ciclista en las calles.

Esta cifra la dio a conocer Bogotá Cómo Vamos, que analizó las estadísticas oficiales. Según revelan los números, 2016 fue un año nefasto para este medio de transporte: 71 ciclistas murieron en accidentes de tránsito, convirtiéndose en la cantidad más alta de la última década. Para completar el panorama, la mayor amenaza para los ciclistas es el transporte público. En el 53 % de los accidentes estuvieron involucrados buses y taxis; en el 37 %, particulares, y en el 8 %, vehículos oficiales.

Aunque preocupa la situación, Ómar Oróstegui Restrepo, director de Bogotá Cómo Vamos, advierte que debe analizarse teniendo en cuenta que la población de ciclistas aumentó 30 % en 2016. Al día, según cifras recogidas por su organización, en la capital se realizan 575.000 viajes, casi la cuarta parte de los que reporta Transmilenio y la mitad de los que viajan en buses del SITP.

Oróstegui explica que las localidades donde más ocurren los choques que provocan la muerte de los biciusuarios son Kennedy, Engativá, Suba y Bosa. “En este punto hicimos un llamado a la Administración para que invierta en zonas como Bosa, donde la infraestructura no es proporcional a su cantidad de ciclistas”, agrega.

Para Darío Hidalgo, investigador de movilidad sostenible, a pesar de que se ha avanzado en la ampliación de la infraestructura, todavía es muy pequeña la red para la ciudad: “Aunque tenemos 400 kilómetros y somos ejemplo en América Latina, es una cifra tímida en comparación con los 11.000 kilómetros que hay de calzada mixta”.

Sin embargo, asegura Hidalgo, hay proyectos ambiciosos, como la construcción de 120 kilómetros de ciclorruta estipulados en el Plan de Desarrollo de la Administración de Enrique Peñalosa, con los que se espera no sólo mejorar la experiencia de los ciclistas, sino también doblar el porcentaje de usuarios de este medio alternativo a 2020. De lograrlo, la bicicleta llegaría a ser el segundo medio de transporte en la ciudad, después de Transmilenio.

Si bien los expertos destacan que la bicicleta esté en la agenda pública, consideran que hay grandes apuestas por desarrollar y necesidades urgentes por suplir: “Debemos mejorar en accesibilidad, conectividad e iluminación. También hay que mirar la forma de reducir los elementos que obstaculizan la movilidad, como alcantarillas destapadas, postes, huecos”, agrega Oróstegui.

Asimismo, le recomendaron al Distrito aumentar el número de parqueaderos, ampliar infraestructura, apostar por las bicicletas públicas, cumplir con la integración de la bici con el transporte público e intensificar las campañas de respeto al ciclista.

En este último punto, los conocedores de los transportes no motorizados le insistieron al Distrito fortalecer campañas de prioridad al ciclista con los conductores de Transmilenio y SITP. También, sugirieron más control sobre los límites de velocidad de los particulares, pues el 45 % los excede.

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