Este 11 de febrero se esperaba la terminación de los contratos de los cinco operadores luego de ocho años de prestación del servicio de aseo en Bogotá. Sin embargo, con la autorización de la Comisión de Regulación de Agua Potable y Saneamiento Básico (CRA), la UAESP tuvo luz verde para ampliar la concesión por dos años más.
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Pero no se trata solo de una simple firma, sino de la oportunidad de que dicha prórroga venga de la mano de mejoras operativas en el barrido, limpieza y recolección de residuos aprovechables, mientras la entidad distrital presenta una nueva solicitud de Áreas de Servicio Exclusivo (ASE) como modelo excepcional para Bogotá. ¿Cómo lo desarrollarán?
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Justo cuando el reloj marcaba el fin de una era de ocho años para el esquema de aseo en Bogotá, un “giro de guion” cambió el destino de las esquinas de la capital. Un fallo de la Corte Constitucional que, atendiendo una acción de cumplimiento de los recicladores de la ciudad, ordenó a la Comisión establecer un régimen transitorio para garantizar el servicio público de aseo en Bogotá.
De ahí la expedición de la Resolución 1027 de 2026, donde la CRA autorizó la ampliación de los actuales contratos de los cinco operadores de aseo (Promoambiental Distrito, Lime, Ciudad Limpia, Bogotá Limpia y Área Limpia), al menos hasta el 30 de noviembre de 2027, hasta tanto se cumplan dos condiciones: que la CRA expida el nuevo marco tarifario de aseo con plazo máximo hasta el mes de mayo y el Distrito defina el esquema que regirá en Bogotá.
Para ello, la Comisión definió un cronograma que permite avanzar lo más pronto en un nuevo modelo de aseo: desde junio hasta agosto, la UAESP tendrá que preparar y presentar la solicitud para nuevas ASE con el nuevo marco tarifario. Luego, la CRA tendrá los siguientes 5 meses para analizar y tomar la decisión. De febrero a julio de 2027 se aperturará la licitación pública. Y, finalmente, entre agosto y noviembre del próximo año se adjudicarán las concesiones. Eso sí, la UAESP tiene la opción de optimizar y minimizar estos tiempos, para que el modelo definitivo inicie lo más pronto.
¿Cómo se mejorará el servicio?
Solo en un día se recogen más de 6.000 toneladas de residuos ordinarios, a las que se suman 1.000 toneladas adicionales que terminan indebidamente en las calles. Un peso equivalente a un poco más de 175 buses de Transmilenio articulados sin pasajeros. De ahí que la prestación no sea un asunto menor y se necesite de toda una articulación para evitar una crisis sanitaria.
Con tal fin, desde la voz de los expertos, el ingeniero Fernando Sánchez, coordinador de la tecnología en gestión ambiental y servicios públicos de la Universidad Distrital, enfatiza que se debe trabajar desde distintos frentes que partan desde la vigilancia preventiva.
“Hay que trabajar en contratos de desempeño que no es más que revisar las obligaciones generales para regular de manera directa los tiempos de recolección, barrido efectivo, respuestas a puntos críticos y calidad en el post servicio. El sistema está lleno de PQRS que nadie resuelve. Un segundo componente tiene que ver los incentivos y sanciones para que se preste un mejor servicio entre usuario y prestador. Tercero, implementar una interventoria con tableros públicos que permita la trazabilidad de los diferentes sectores donde se presta el servicio. Nosotros incluso desde la misma universidad podemos apoyarlos en eso. Y, por supuesto, fortalecer los contratos de contenedores voluminosos y puntos críticos”.
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De acuerdo con el documento de las condiciones para la extensión de los contratos, en los próximos tres meses llegarían 35 nuevos vehículos compactadores adquiridos por los operadores bajo el estricto cumplimiento de ser mínimo modelo 2018 y cumplan con los requerimientos técnicos y ambientales como motor Euro V o EPA 10.
A detalle, el director de la UAESP, Armando Ojeda, aseveró que es consciente que se necesitan mejoras operativas en estos dos años por lo que, sumado a la actualización del PGRIS (Plan de Gestión Integral de Residuos Sólidos), dijo que revisarán modificaciones como el aumento en los kilómetros de barrido (45 mil km), reubicación de contenedores, cestas de basura, poda de árboles y césped y la vigilancia de 88 funcionarios en campo.
“Tendremos cambios en la visión de la interventoría en estos 22 meses para ser más estrictos en rutas, frecuencias y horarios y claramente acompañado de una cultura ciudadana más fortalecida (...) Con los contenedores generamos unas flexibilidades tecnológicas para que no solo sea de carga lateral, sino que si es necesario, en algunas zonas y comercio, la recolección sea puerta a puerta con los (típicos) camiones traseros”.
Sobre las frecuencias de recolección, respondió que efectivamente el contrato de 2017, tenía una restricción donde el 50 % de las frecuencias tenían que ser nocturnas y el 50% diurnas. “Pero eso ha servido en algunos lados y en otros no por dinámicas de generación y transporte de residuos. Por eso vamos a revisarlo también y se avisará previamente a los usuarios. Con todo esto, quiero decirle a la ciudadanía que esté tranquila. Vamos a garantizar la continuidad y la cobertura del 100 % de la ciudad, incluidas sus zonas rurales”, concluyó Ojeda.
Se sabe que el valor estimado de la prórroga de los contratos con los cinco operadores, asciende a casi COP 400 mil millones por cada empresa. Con ello, argumenta la UAESP, se asegura que tampoco se trasladen costos ineficientes a los usuarios vía tarifa y doble cobro en la facturación, uno de los principales riesgos en esta prórroga, según algunos expertos.
Es así como entonces las 20 localidades de Bogotá seguirán manteniendo los horarios fijos de recolección de residuos no aprovechables con los operadores correspondientes a los que se les asignó una de las cinco zonas.
Este 12 de febrero marca el inicio de la hoja de ruta que parece tener el Distrito de manera coordinada y clara. Pero también será el comienzo de una auditoría social permanente en estos dos años para que el servicio de aseo sea más eficiente.
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