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Tres hombres, quienes vestían overoles de la empresa de telecomunicaciones Etb y cargaban consigo elementos como conos, polisombras y herramientas, fueron capturados en flagrancia por las autoridades.
En Teusaquillo, cuando uniformados realizaban labores de patrullaje, sospecharon de estos falsos trabajadores que estaban manipulando las cajas de la red telefónica ubicadas en el sector.
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Al requerirlos, presentaron carnés que generaron dudas, por lo que los policías decidieron contactar a la empresa, donde les informaron que efectivamente los tres hombres no tenían ningún vínculo laboral ni contractual.
Los capturados fueron dejados a disposición de la Fiscalía y deberán responder por los delitos de daño a bienes del Estado, usurpación de derechos de propiedad industrial y hurto.
El robo de cables de fibra óptica tiene un impacto directo en las comunicaciones de la capital del país. De la mano de este flagelo, muchos usuarios, empresas y hasta colegios públicos y privados se quedan sin acceso a internet debido a las fallas que produce la extracción de este cable.
Una de las empresas que más ha sufrido este problema es la ETB. La empresa de telecomunicaciones del Distrito informó que, en 2023, de robo en robo, los delincuentes sustrajeron más de 400 kilómetros de cableado público, cifra que equivale a la distancia que separa a Bogotá de Medellín. En 2024 la situación escaló dramáticamente: con corte en agosto, se registraron más de mil hurtos y durante el primer trimestre del año, este tipo de robos aumentaron 140%.
¿Por qué es tan apetecido?
“El cable se mueve mucho, porque es de lo que mejor pagan en las chatarrerías y en los chuzos que se prestan para eso. Por ejemplo, hace unos meses usted llevaba un kilo de cable de cobre pelado y le daban entre $30.000 y $35.000. Si lo lleva sin pelar, le pagan por bajito entre $23.000, más o menos. Eso es un negocio grande, porque si se lo pagan bien a los que se lo roban, los que lo compran deben triplicar esa cifra. Ahí no hay pierde”, señaló, en diálogo con El Espectador, Yeison, un joven que reside en los pagadiarios del centro y se gana su sustento diario con labores de reciclaje.
“A mí agarrar esos cables para venderlos siempre me ha dado miedo, porque he escuchado muchos casos de gente que se ha muerto electrocutada al agarrar cables, pero de energía. Pero sé cómo se mueve y ahí está la plata. Muchos prefieren robarse unos metros de esa vaina a tener que hacer una ruta de reciclaje, porque ahí, por bien que le vaya, no llega a ganarse lo que puede darle el cable”.
En este punto es preciso señalar que la tecnología de fibra óptica es la forma más efectiva de enfrentar el problema, pues lo elimina de raíz. El cableado de la fibra óptica está compuesto por un hilo muy delgado, que puede ser de silicio, vidrio o algún otro material dieléctrico (es decir, que no conduce cargas eléctricas) y al no tener el cobre, lo hace inocuo para los fines delincuenciales. Además, la fibra óptica permite mayor velocidad en el servicio de internet.
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Otro de los frentes que ha fortalecido la empresa ETB para enfrentar el problema tiene que ver con robustecimiento del sistema de respuesta y soluciones rápidas por los fallos en el servicio que genera el robo de cable. También iniciaron un proceso de marcación de cables, para diferenciar los de fibra óptica de los tradicionales, además del despliegue conjunto con la Policía, la Fiscalía y la Secretaría de Seguridad.
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