El dantesco y ahora cada vez más extremo fenómeno de El Niño mantiene en alerta al país. Disminución de lluvias y sequías, incendios forestales, impacto en la seguridad alimentaria, riesgo de apagón y disminución de los caudales de ríos y quebradas, así como de embalses y reservorios, son algunas de las implicaciones registradas desde su declaratoria en junio de este año.
Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO
¿Ya tienes una cuenta?
Aun así, el escenario podría ponerse peor. El 3 de septiembre, la máxima autoridad global en ciencia climática, la Organización Meteorológica Mundial (OMM), advirtió que El Niño irá hasta febrero de 2027, previamente intensificándose “hasta convertirse en un episodio muy fuerte” entre septiembre y noviembre.
Lea más: ¿Resistirían un terremoto? Diagnóstico sísmico de colegios en Bogotá es de hace 26 años
Una posibilidad del 100 %, según la OMM, y que preocupa no solo por su impacto, sino que lleva a preguntarse: ¿qué tan preparados estamos en un futuro para contenerlo? La CAR Cundinamarca busca responder esta pregunta a través del inicio de la formulación del Plan de Manejo Ambiental de Acuíferos – PMAA, una hoja de ruta para la planificación y gestión del agua subterránea en las cuencas alta y media del río Bogotá. Así será el proceso de análisis con el fin de establecer medidas para protegerlas.
La disponibilidad de agua subterránea
Como lo contamos en el especial ‘Escasez de agua en Bogotá. ¿Cómo llegamos a este punto?’ de El Espectador, Bogotá es una de las ciudades del país con más fuentes de agua disponibles a su alrededor. Páramos, ríos, humedales, aguas subterráneas, grandes embalses… Y a pesar de ello, la historia cuenta que en varias oportunidades se ha enfrentado a la escasez, como ocurrió en 2024, con el racionamiento.
A diferencia de esa temporada del fenómeno de El Niño, hoy los embalses que abastecen de agua a Bogotá, con corte al 14 de septiembre, se encuentran en una tendencia estable y ascendente. El total agregado norte se encuentra en un llenado de 67, 74 %; mientras que el sistema de Chingaza reporta un 94,51 % de llenado. Sin embargo, el acelerado crecimiento poblacional sigue amenazando a este actual sistema de abastecimiento.
En entrevista con este diario, la directora del Acueducto, Natasha Avendaño, advirtió que si siguen atendiendo la demanda en los municipios de la región, sin nuevas áreas de prestación, «tendremos capacidad de abastecimiento hasta el 2040. En cambio, si ampliamos el área de prestación y en los municipios donde vendemos agua en bloque pasamos a ser prestadores, tendremos capacidad de abastecimiento hasta el 2033». A estas opciones, Avendaño también resaltó en su momento la posibilidad de explorar la fuente de aguas subterráneas, «no como una solución de emergencia, sino de largo plazo».
El problema es que los estudios y marcos regulatorios de aguas subterráneas datan de 2008 (a nivel Cundinamarca) y 2014 (a nivel nacional), cuando el IDEAM publicó en 2022 un informe que recopiló las exploraciones en esta materia, efectuadas entre 1995 y 2014. Dicho documento señala que en el país se han identificado 50.492 puntos de agua subterránea, reportados por las autoridades ambientales, estudios regionales y locales e información del Sistema de Información del Recurso Hídrico (SIRH). La CAR Cundinamarca, busca entonces a través de un nuevo plan, actualizar dicha información para la toma de decisiones.
El plan de la CAR
Las aguas subterráneas son un recurso hídrico que, como su nombre lo indica, no puede ser detectado a simple vista. Dividido en dos tipos de aguas: meteórico, cuya profundidad no es tan pronunciada, y se compone, esencialmente, del agua de las lluvias que permea las rocas del suelo; y acuíferos, agua almacenada por millones de años a 800 metros de profundidad, en territorios como el de la sabana de Bogotá. Estos últimos son de interés de la CAR Cundinamarca.
Este lunes, la Corporación anunció el inicio de la formulación del Plan de Manejo Ambiental de Acuíferos – PMAA, una hoja de ruta con la que auditarán no solo los acuíferos en las cuencas alta y media del río Bogotá, sino que pretende delimitar legalmente sus áreas de recarga natural para protegerlas.
Le puede interesar: Renovación urbana en Usaquén: vecinos temen expropiación, Distrito llama a la calma
El proceso, dicen, contará con un equipo interdisciplinario especializado de profesionales, así como también con la participación de los diferentes actores del territorio, entre ellos comunidades, usuarios del agua subterránea, sectores productivos, entidades territoriales, organizaciones sociales, instituciones académicas y ambientales. «Sus conocimientos y experiencias ayudarán a identificar los principales usos del agua, los puntos donde se aprovecha, las problemáticas existentes y los cambios que ha tenido el recurso a lo largo del tiempo», destacó la CAR Cundinamarca.
Como punto de preparación, el PMAA inició con la recopilación, organización, revisión y análisis de la información secundaria relacionada con los componentes geológicos, así como información sobre aprovechamientos, concesiones, calidad del agua, recarga y descarga, vulnerabilidad y fuentes potenciales de contaminación.
En las demás fases, la CAR busca identificar las principales problemáticas, presiones y riesgos asociados al aprovechamiento y conservación del recurso, incluyendo aspectos relacionados con la oferta y demanda, calidad del agua, contaminación, recarga y posibles condiciones de agotamiento.
Las conclusiones, entonces, permitirán a la autoridad ambiental identificar los puntos estratégicos donde se recargan los acuíferos —desde el páramo de Guacheneque hasta el sector de Alicachín, abarcando 29 municipios de Cundinamarca y el área rural de Bogotá— para declararlos áreas de conservación absoluta y prohibir cualquier actividad de excavación. Esto, en cumplimiento también del Decreto 0545 del 29 de mayo de 2026, mediante el cual el Gobierno Nacional estableció directrices para el ordenamiento ambiental de la Sabana de Bogotá, fortaleciendo la gestión integral del agua y el ordenamiento del territorio alrededor de este recurso en las cuencas alta y media del río Bogotá.
Conozca más: Porte de armas aterriza en Bogotá entre alza de muertes por riñas y violencia intrafamiliar
Autoridades oficiales y expertos coinciden en asegurar que los estudios necesarios para localizar acuíferos, tanto en la sabana como en el país, se encuentran bastante desactualizados, por lo que el plan de caracterización integral de la CAR se muestra como una oportunidad de identificar y asegurar el abastecimiento estratégico de más de 10 millones de habitantes, ante los cada vez más intensos fenómenos de El Niño.
Para conocer más noticias de la capital y Cundinamarca, visite la sección Bogotá de El Espectador.