24 Jul 2019 - 11:50 p. m.

Carulla la acusó de robo, le mandó la Policía y ahora le ofrece disculpas

A Angie Ramírez la alcanzaron a trasladar a una URI para procesarla por el supuesto robo de un producto cosmético que costaba $20.000. Posteriormente, un empleado del almacén se comunicó con ella para reconocer que se habían equivocado.

-Redacción Bogotá - bogota@elespectador.com

La joven indicó que la Policía también fue negligente con ella. / Twitter Angie Ramírez
La joven indicó que la Policía también fue negligente con ella. / Twitter Angie Ramírez

Por aparentemente robar un polvo compacto en el almacén Carulla de la calle 63, una joven estuvo a punto de ser judicializada. Acusada del hurto, fue llevada primero a un CAI y a una Unidad de Reacción Inmediata (URI), el pasado lunes 22 de julio. La mujer, quien narró su drama en redes sociales, afirmó que nunca la dejaron contar su versión y que pidió al establecimiento que revisaran los videos de seguridad, pero no lo hicieron. Su inocencia quedó en evidencia luego de que la llamara una abogada del almacén a pedirle disculpas, porque se trataba de un error.

La mujer publicó su historia en Twitter. En esa red social contó que estaba con su prima en esa tienda porque iban a comprar un maquillaje. Indicó que al ver lo que iban a comprar sacó de su bolso una muestra de ese producto para cerciorarse de que era el mismo. Luego de eso lo guardó y ambas se dirigieron a la caja para cancelar el valor del cosmético. 

Pagamos y, justo cuando íbamos a salir, nos detuvo un guardia de seguridad. Sin abrir espacio al diálogo, nos llevó a la bodega del supermercado. Una vez dentro nos requisaron y, al encontrar mi polvo, que estaba usado, el comportamiento de los guardias se tornó más hostil y no querían escucharnos, ni siquiera cuando le mostramos la factura”, contó la joven.

A pesar de que tenía pruebas, uno de los vigilantes la acusó de que se lo había robado y, en tono de amenaza, de acuerdo con la mujer, les dijo a las dos que iba a llamar a la Policía. “Nosotras nos tranquilizamos porque sabíamos que con esta institución íbamos a tener el derecho a ser escuchadas y a demostrarles, con la ayuda de las autoridades, nuestra inocencia”, afirma.

Pese a sus intenciones y buena fe, cuando llegó la patrulla solo la subieron al vehículo para trasladarla a un CAI y, posteriormente, a una URI. La joven también aseguró que mientras la procesaban, su prima se comunicó con la gerencia de Carulla y le informaron que apoyaban al vigilante que inició el proceso.

Sin embargo, luego, estando en la celda, recibió una llamada de una abogada de ese establecimiento comercial en la que confirmó lo que ya sabía: que no había robado nada. Además, le pidieron disculpas y manifestaron que iban a retirar la denuncia.

“Claramente estamos ante un hecho que obedece a un error; el cual lamentamos. Situaciones como estas no corresponden a la experiencia que queremos ofrecerles a nuestros clientes”, declaró el supermercado. 

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