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Más de una década después de que se planteó como una de las principales apuestas de Bogotá para fortalecer la atención y protección animal, la Casa Ecológica de los Animales (CEA) sigue sin operar. Retrasos, prórrogas, contratos cuestionados y problemas estructurales hoy tienen en riesgo una inversión pública de COP 52 mil millones y limitan la capacidad de atención de animales vulnerables en la ciudad.
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La situación quedó expuesta en un debate de control político liderado por el concejal Andrés García Vargas, quien advirtió sobre posibles fallas en la gestión de la Secretaría Distrital de Ambiente y del Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA) frente al desarrollo del proyecto.
La Casa Ecológica de los Animales, ubicada en la localidad de Engativá, se concibió desde 2013, mediante el Acuerdo 531 como una infraestructura destinada al albergue y al manejo de perros y gatos. El proyecto contemplaba áreas de aislamiento, alojamiento, atención veterinaria, urbanismo, paisajismo y espacios para ampliar la capacidad de atención animal en Bogotá. Sin embargo, 13 años después, la obra sigue inconclusa.
Según lo expuesto en el debate, el proyecto acumula múltiples suspensiones, modificaciones contractuales y episodios de abandono, que han impedido su entrada en operación. Durante varias visitas técnicas, que se realizaron recientemente, se evidenciaron filtraciones, humedades, hongos, desprendimiento de pintura, pasillos inundados y acumulación de agua y vegetación sin control.
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Para el cabildante, el deterioro no solo compromete la viabilidad de la infraestructura, sino que podría aumentar los costos de recuperación y generar un posible detrimento patrimonial superior a los COP 52 mil millones. Pero el impacto, advierten, no es únicamente financiero.
Actualmente, la capacidad de respuesta institucional para atender animales vulnerables sigue siendo limitada. De acuerdo con lo expuesto en el debate, numerosos casos de abandono, maltrato y animales en condición de calle dependen de la disponibilidad operativa y de los cupos existentes en programas distritales.
La discusión ocurre en medio de un panorama complejo: en Bogotá habría cerca de 83.000 perros y gatos en condición de calle, mientras crecen los reportes por crueldad animal y persisten bajos niveles de esterilización.
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Aunque la Casa Ecológica no resolvería por sí sola esta problemática, sí estaba planteada como una pieza clave para ampliar la capacidad de atención transitoria y fortalecer la respuesta institucional frente a los casos más críticos.
El informe que destapó las fallas de la Casa Ecológica de los Animales
Las alertas sobre la ejecución del proyecto quedaron consignadas en un informe de la Contraloría de Bogotá entregado a El Espectador, denominado “Bogotá, Protectora de Animales”, incluido en el Plan Anual de Estudios (PAE) 2024 y elaborado por la Dirección de Estudios de Economía y Política Pública de la entidad.
El documento, publicado en octubre de 2024 bajo la administración del contralor Julián Mauricio Ruiz Rodríguez, hizo seguimiento a los proyectos de bienestar animal ejecutados entre 2020 y 2023, especialmente al proyecto 7556, relacionado con la dotación y puesta en funcionamiento de la Casa Ecológica de los Animales (CEA).
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Según el informe, el proyecto apenas alcanzó una ejecución presupuestal consolidada del 44,15 % frente a los recursos inicialmente programados durante el cuatrienio. La Contraloría advirtió retrasos asociados a problemas de diseños, redes eléctricas, sobrecostos, licenciamiento y fallas de planeación. “La mayoría de sus metas fueron incumplidas”, concluyó el organismo de control en el capítulo dedicado a la CEA.
El ente de control también cuestionó inconsistencias entre los avances físicos reportados y la ejecución financiera. Algunas metas relacionadas con dotación de mobiliario, cuartos fríos y puntos de conectividad registraban avances físicos pese a no tener ejecución de recursos.
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Incluso, la Contraloría señaló que no se entendía cómo ciertas metas mostraban avances cuando la infraestructura todavía no había sido entregada oficialmente. El informe además evidenció hallazgos administrativos y disciplinarios relacionados con contratos asociados al proyecto, entre ellos observaciones sobre el convenio interadministrativo suscrito con FINDETER, la Financiera de Desarrollo Territorial del Gobierno Nacional, encargada de brindar asistencia técnica y administrar los recursos destinados a la adecuación y terminación de la obra.
Aunque la Contraloría reconoció avances parciales en algunas adecuaciones y acciones administrativas, advirtió que la falta de culminación de la primera etapa de la CEA terminó afectando el cumplimiento general del proyecto y puso en riesgo recursos ya invertidos.
Con más de una década de retrasos, ajustes contractuales, observaciones de los organismos de control y una infraestructura que aún no entra plenamente en funcionamiento, la Casa Ecológica de los Animales sigue siendo una de las grandes deudas pendientes de Bogotá en materia de bienestar animal.
Aunque el Distrito insiste en que las obras avanzan y que el proyecto continúa en proceso de terminación, las alertas de la Contraloría, los cuestionamientos políticos y los bajos niveles de ejecución reflejan que la ciudad todavía está lejos de consolidar el que prometía ser uno de los principales centros de atención y protección animal del país.
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