8 May 2021 - 2:00 a. m.

“Comida sí hay, déjenla pasar”: el llamado para evitar el desabastecimiento

Autoridades distritales y departamentales han adelantado esfuerzos para facilitar corredores humanitarios en las vías bloqueadas en Bogotá Región. Aunque no hay desabastecimiento, sí se ha experimentado el encarecimiento de ciertos productos.
Diego Ojeda

Diego Ojeda

Periodista

Diana Carolina es habitante del municipio de Madrid, Cundinamarca. Esta semana, cuando salió a la tienda a comprar algunos víveres, notó que parte de las principales carnicerías de su sector estaban cerradas, mientras las que ofrecían atención al público habían doblado el precio de la carne. Una libra la estaban vendiendo en $15.000. Además, como le contó a este medio, algo similar pasaba con la leche, el pan y el café.

Casos como el de ella se repitieron, en mayor o menor medida, en Bogotá y parte de los principales municipios de Cundinamarca, debido al bloqueo de vías, producto del paro nacional. El 5 de mayo, uno de los días con mayor complejidad en la jornada de manifestaciones, se registró la afectación en 36 de las vías que conectan con Bogotá.

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Según el gobernador de Cundinamarca, Nicolás García, con corte al viernes 7 de mayo el departamento no presentó una situación de desabastecimiento, esto gracias a los diálogos que se han logrado con parte de los principales manifestantes en la vía, quienes han accedido a crear corredores humanitarios, que permiten no solo el tránsito de alimentos, sino también de personal de la salud y bienes de primera necesidad.

En Bogotá, según los reportes de la Secretaría Distrital de Desarrollo Económico y Corabastos, tampoco hay una situación de desabastecimiento, pues aunque en la semana se registró una leve caída en el promedio de toneladas de alimentos que ingresan a la central, el viernes se consolidó una mejora al reportarse la llegada de 843 camiones que transportaban 6.971 toneladas de productos. Tenga en cuenta que en este día de la semana lo normal es que ingresen de 700 a 800 camiones, que transportan entre 7.000 y 8.500 toneladas.

Pero el que no haya un desabastecimiento no implica la inexistencia de una afectación, pues, como lo relata García, muchos pequeños productores se han visto perjudicados por los bloqueos. Ejemplo de esto es lo que ha pasado en el denominado corredor lácteo del departamento, el que conecta a Zipaquirá y Ubaté. A allí se ha perdido al menos un millón y medio de litros de leche, que representan unos $2.300 millones.

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En corredores como Fusagasugá y en Gachancipá los transportadores se vieron obligados a soltar una considerable cantidad de pollos, para que la gente pudiera recogerlos e intentara salvarlos. A lo que se suman las toneladas de frutas, lácteos, cárnicos y otros productos que se han echado a perder por haber sufrido afectaciones en su cadena de conservación, lo que para muchos pequeños campesinos ha significado la pérdida de meses de trabajo e inversión.

Esto, sin contar la otra punta de la economía: el consumidor final. Como lo manifestó Corabastos en uno de sus comunicados: “en la medida en que escasean los productos en la central, su valor crece, lo que termina afectando el presupuesto de las familias y su capacidad nutricional, para tener una mejor calidad de vida”.

Es así como, con base en la variación del precio de 32 de los principales productos comercializados en Corabastos, se puede decir que, en promedio, el costo se incrementó 13 % el jueves 6 de mayo. Entre los que mostraron una mayor variación están la espinaca, la cebolla cabezona y la auyama. Otros, como la arveja verde y la guayaba pera, se mantuvieron estables, mientras que la papa pastusa y la cebolla larga fueron de los pocos que registraron reducciones en su valor.

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El viernes, los precios de productos como el maíz amarillo, la arveja verde, el fríjol, la lenteja y el garbanzo se mantuvieron estables. Mientras que otros, como el aguacate hass, la curuba, la fresa, el melón y la mora mostraron un alza. Solo unos pocos bajaron de precio, como el haba verde.

La afectación en las vías también ha impactado al resto del tejido empresarial, pues muchos negocios no han podido recibir suministros de sus proveedores ni hacer envíos a sus clientes. Una encuesta adelantada por la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB) muestra que el 78 % de las empresas ha presentado dificultades para movilizar sus productos, mientras que el 46 % ha tenido una reducción en la entrada de insumos, el 29 % no ha recibido insumos y el 25 % ha tenido insumos insuficientes.

Según el presidente de la CCB, Nicolás Uribe Rueda, esto se traduce en que más empresas se vean en riesgo de hacer recortes de personal o cerrar de forma definitiva (en abril registraron el cierre del 13 % de las empresas), lo que a la larga termina agravando más la situación de pobreza y desempleo que presenta actualmente la ciudad.

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Por su parte, quienes protagonizan los bloqueos en las vías se manifiestan en contra del alza al combustible y a favor de asuntos como educación superior gratuita y mejoras en su calidad de vida. Algunos son conscientes del impacto que están generando, pero acuden a estos mecanismos de protesta para ser escuchados.

Las expectativas que se tienen para la próxima semana es que la situación mejore, teniendo en cuenta el diálogo que adelantará el presidente Iván Duque con los representantes del paro nacional. Mientras tanto, desde la Alcaldía de Bogotá, la Gobernación de Cundinamarca, la Policía y el Ejército se trabaja con los manifestantes para que permitan la movilidad. “Comida sí hay, por favor, déjenla pasar”, es el clamor para evitar el desabastecimiento en la región.

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