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¿Qué tienen en común la historia de un puente, los residuos que quedan en las calles y la forma en que los bogotanos se relacionan con sus parques? Aunque parecen asuntos distintos, todos hicieron parte de las conversaciones del Congreso de la Bogotaneidad, que reunió a expertos, organizaciones sociales y ciudadanos para reflexionar sobre la convivencia y la identidad de la capital.
El encuentro abordó desde la memoria de los barrios hasta las acciones cotidianas que pueden mejorar la relación de los habitantes con la ciudad. La programación incluyó paneles, talleres y experiencias comunitarias. Uno de los testimonios más significativos fue el de Liliana Lizarazo, fundadora de la Fundación Trípido y madre de Diego Felipe Becerra, el joven asesinado en agosto de 2011 cuando intentaba pintar un gato Félix en el puente vehicular de la calle 116 con avenida Boyacá.
Durante un conversatorio sobre memoria, Lizarazo contó cómo ese lugar, marcado por la muerte de su hijo, se transformó en un símbolo de resistencia y defensa de los derechos humanos. “No es solo una intersección de una vía. Es el inicio de una lucha por los derechos humanos. Pero, como madre y lideresa, decidimos que este lugar no sería un espacio de violencia. Hoy, este puente está lleno de color y arte y fue el inicio de un proyecto llamado ‘Todas las vidas valen’”, relató.
Su intervención mostró cómo las calles y los espacios compartidos también conservan historias que forman parte de la identidad de Bogotá. En el diálogo participaron Santiago Quintero, creador digital y autor del libro ¿Me creería si…?, y Diego Javier Parra Cortés, director del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC).
El reto de construir una ciudad para todos
La accesibilidad, la participación ciudadana y la organización comunitaria también estuvieron en la agenda. Durante los paneles, representantes de la academia, el Instituto para la Economía Social (IPES) y especialistas en diseño universal analizaron cómo garantizar que parques, plazas y calles respondan a las necesidades de quienes los utilizan.
Las conversaciones incluyeron experiencias de líderes sociales de Sumapaz, investigadores y representantes de ONU-Hábitat, quienes abordaron el papel de las comunidades en la transformación de sus territorios. Entre las iniciativas presentadas estuvo la de AsoSandiego, organización que compartió su experiencia de trabajo colectivo en este sector del oriente de Bogotá.
La gestión de residuos fue otro de los temas. Representantes de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP), emprendimientos ambientales y trabajadores del servicio de aseo discutieron los desafíos de mantener limpia la ciudad y mejorar los hábitos de disposición de basuras.
Del acoso callejero a los agüeros bogotanos
Más allá de las conversaciones académicas, el congreso abrió espacios para que los asistentes participaran en actividades sobre convivencia, costumbres e identidad. En la plazoleta Julio Carrizosa de la Universidad Javeriana se instaló el Rincón de la Bogotaneidad, una muestra interactiva que invitó a reflexionar sobre situaciones de acoso callejero, las conductas asociadas y sus posibles sanciones.
También hubo actividades dedicadas a los agüeros y creencias populares, desde las prácticas para atraer la buena suerte hasta aquellas utilizadas para alejar las malas energías de los negocios. La programación incluyó experiencias comunitarias de Barrios Unidos y Bosa, así como iniciativas del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural para divulgar la historia de la capital.
El Metro y las mascotas también entraron en la conversación
Los talleres llevaron la discusión a situaciones concretas que enfrentan los bogotanos. Bogotá Cómo Vamos propuso estrategias para promover el buen uso de la infraestructura del Metro y fortalecer la apropiación ciudadana de este nuevo sistema de transporte.
Por su parte, la Universidad Konrad Lorenz invitó a pensar en alternativas para incentivar la recolección de los excrementos de las mascotas en calles y parques. También se realizaron ejercicios de diseño de soluciones frente a problemáticas urbanas, mientras que la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte exploró la relación entre los lugares que frecuentan los ciudadanos y su identidad cultural.
El congreso cerró con una idea compartida entre sus participantes: construir una mejor relación con Bogotá requiere tanto de acciones institucionales como de la participación de quienes viven, recorren y hacen parte de la ciudad.
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