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26 Jan 2021 - 5:18 p. m.

Concejo de Bogotá aprobó creación de una mesa permanente por la calidad del aire

A pesar de que las cuarentenas disminuyeron la polución, el temor de muchos es que el confinamiento finalice y la contaminación atmosférica regrese a sus números habituales. El proyecto busca que la mesa tenga una amplia participación de la academia, el Distrito y ciudadanos, que aporten soluciones para seguir mitigando esta problemática.
Concejo de Bogotá aprobó creación de una mesa permanente por la calidad del aire

La calidad del aire en Bogotá sigue siendo un tema que preocupa a muchos, a pesar de que por la pandemia se han planteado varias restricciones que han incidido en la mejora de una problemática que llevó a declarar alertas durante los últimos dos años. Con el fin de seguir mejorando le medición y monitoreo del aire que respiran los capitalinos, hace unos días el Distrito anunció que ajustará la forma de medir las condiciones del aire de la ciudad. El Concejo de Bogotá, para estar en sintonía con la vigilancia al tema, aprobó la creación de n proyecto que busca aumentar su participación en las decisiones sobre este aspecto.

La plenaria del Concejo aprobó un proyecto presentado por la presidenta de esa corporación, María Fernanda Rojas (Alianza Verde), que tiene como objetivo crear una mesa que haga seguimiento y sesione de forma permanente sobre la calidad del aire en la capital.

“El deterioro de la calidad del aire constituye uno de los problemas medioambientales más graves de Colombia, no solo afecta considerablemente el entorno natural, sino también la salud, la vida y la economía. La mesa tendrá un gran impacto ya que permitirá que actores civiles e institucionales participen activamente y de forma conjunta para buscar alternativas que mejoren las condiciones de vida de los ciudadanos”, manifestó Rojas sobre sus motivaciones para impulsar la iniciativa.

Algunas de las cifras que llevaron al Concejo a aprobar el proyecto fueron la última valoración económica de la degradación ambiental, hecha por el Departamento Nacional de Planeación (DNP) en 2018. Ese informe, en el que se revisaron las consecuencias negativas del deterioro de la calidad del aire sobre los menores de cinco años y los mayores de 44 años, determinó que en 2015 la contaminación del aire interno tuvo un costo de $3,14 billones. Entre tanto, la contaminación del aire urbano tuvo un costo de $12,2 billones.

Para Rojas, estos alarmantes valores permiten dimensionar la gravedad de no atender esta problemática y de permitir que se siga perdiendo la pureza del aire. También son para la concejal unas cifras que señalan la necesidad de que el Distrito implemente estrategias más grandes y efectivas, teniendo en cuenta que, si bien debido a las cuarentenas se ha disminuido la cantidad de vehículos en las calles, cuando finalice el confinamiento la contaminación podría regresar a sus números habituales o incluso aumentar.

El proyecto aprobado por el Concejo pasa ahora a sanción de la alcaldesa de Bogotá, Claudia López. Una vez eso ocurra, el objetivo es que la mesa de calidad del aire invite de forma permanente a académicos, ciudadanos y a los encargados del tema en la administración distrital con el fin de que todos aporten en la construcción de estrategias y políticas para seguir disminuyendo la contaminación atmosférica.

Hace unos días, la Secretaría de Ambiente anunció cambios en los colores y los rangos que se utilizan para representar los niveles de material particulado en el aire de la ciudad. Por ejemplo, la nueva escala de medir el aire ya o tiene el color azul claro, que indicaba aire favorable. A partir de ahora este se representará con el verde, mientras que el amarillo ahora ejemplificará el moderado; el naranja, regular; el rojo, malo, y el morado, emergencia.

También se cambiaron las alertas, que hasta ahora eran amarilla, naranja o roja, dependiendo del color que apareciera en el mapa. Sin embargo, como ahora los colores representarán otras categorías, el Distrito clasificará los niveles de contaminación en fases 1, 2 y 3, siendo esta última la más peligrosa para los capitalinos.

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