Bogotá

Crisis del SITP

6 Feb 2017 - 1:59 a. m.

Concesionario del SITP en Bogotá busca un salvavidas

Tranzit, luego de pedir a Transmilenio que le terminara el contrato de concesión, ahora busca en la reorganización empresarial una opción para seguir operando. Su panorama hace parte de la crisis financiera del Sistema Integrado de Transporte.

Alexánder Marín Correa (jamarin@elespectador.com)

Mientras al Distrito le pasan los meses estructurando un plan para tratar de sacar de la crisis el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP), la situación financiera de algunos operadores no resiste un plazo más. Los ingresos no dan para cubrir las multimillonarias deudas, que sumaban en conjunto $3,5 billones con los bancos y casi $90.000 millones con los proveedores. Incluso, sus empleados han sentido en sus salarios los efectos de esta situación. Por eso los operadores buscan los últimos salvavidas, para evitar la liquidación. (LEA: Nueve noticias para entender la crisis del SITP en Bogotá)

Al menos esa parece ser la situación del operador Transporte Zonal Integrado SAS (Tranzit SAS), que opera las rutas en Usme. Esta empresa le envió en septiembre del año pasado una carta a la gerente de Transmilenio, Alexandra Rojas, en la que, palabras más palabras menos, le pedía terminar el contrato de concesión y que el Distrito asumiera la operación de las rutas, ya que no podrían seguir garantizando el servicio. Como la solicitud no prosperó, sus directivas se jugaron la última carta y el pasado 31 de enero le pidieron autorización a la Superintendencia de Sociedades para someterse a un proceso de reorganización empresarial.

La situación la dieron a conocer los propios acreedores, que luego de llevar meses reclamando a Tranzit el pago de suministros como repuestos, combustible, lubricantes y llantas, la respuesta que recibieron esta semana los dejó fríos: a partir de la fecha no se podrá pagar ninguna acreencia. La información la conocieron a través de una carta que recibió uno de los proveedores, al que le adeudan casi $400 millones en repuestos. En ella, Edna Piedad Cubillos Caicedo, representante legal de Tranzit, le informó que mediante radicado 2017-01-033852, el 31 de enero habían elevado la solicitud de reorganización a la Supersociedades.

“Razón por la cual, a partir de esta fecha no podrá haber pago, arreglos, allanamientos, desistimientos ni compensaciones de obligaciones, so pena de que el juez del concurso declare la ineficacia del pago e imponga las sanciones que establece la misma ley. Nuestro propósito es conservar la empresa, proteger el empleo y tener la capacidad de cumplirles a nuestros acreedores y continuar prestando el servicio público concesionado”.

De acuerdo con la Superintendencia, la reorganización es una de las últimas cartas que se juegan las empresas para salvarlas de la quiebra y garantizar su permanencia, a través de un plan para garantizar el pago a los acreedores sin tener que detener su actividad. “A este punto llegan las sociedades que se han dado cuenta de que no tienen cómo pagar su obligaciones contractuales, especialmente financieras, y les permite conservar la operación, así como la capacidad de empleo”.

La situación de Tranzit SAS ratifica las quejas que vienen haciendo desde el año pasado los operadores, quienes indican que por la mala implementación del SITP están insolventes. De ser aceptada la reorganización, esta empresa sería la primera de las siete que actualmente prestan el servicio en quedar bajo el manejo de un delegado por la Superintendencia, mientras saca adelante los acuerdos y establece un plan de trabajo que le permita mantenerse a flote. De no ser exitoso este plan, podría correr el mismo destino de Coobús y Egobús (que operaban las rutas en Fontibón y Suba), las cuales están en proceso de liquidación.

El panorama
Para esta fecha, la implementación del SITP debía estar al 100 %, con 9.715 buses, 343 rutas y movilizando al menos 4 millones de personas diarias, para tener un punto de equilibrio. Sin embargo, las metas siguen sin cumplirse, pues la chatarrización de buses viejos sigue estancada, aún circulan los buses tradicionales con letreros de “SITP provisionales” y los buses azules movilizan menos de la mitad de los pasajeros proyectados.

En resumen, el dinero que reciben no alcanza para cubrir sus obligaciones. El interventor de los contratos del SITP ya lo había dicho: “los ingresos no compensan los gastos y costos de operación de los concesionarios”. Esto ha llevado a que el nivel de endeudamiento, en promedio, supere el 70 %, lo que “significa que la mayor parte de los activos de las empresas pertenecen a sus proveedores y acreedores, como consecuencia de sus obligaciones financieras a largo plazo”.

Esta afirmación la justifican las siguientes cifras: aunque el SITP cuenta con casi 6.500 vehículos, estos solo movilizan 1,4 millones de pasajeros diarios de los 4 millones que se tenía como meta mínima. Este desbalance equivale a que los operadores dejan de recibir $4.500 millones diarios ($1,6 billones al año). Y si a esto se suma la competencia de los buses tradicionales (6.312, según el Observatorio de Movilidad), que movilizan 2,2 millones de pasajeros al día, es fácil encontrar las razones del déficit.

El interventor llamó la atención sobre cuatro empresas: Tranzit (que opera en Usme), Gmóvil (Engativá), Este es mi Bus (Tintal y Calle 80) y Masivo Capital (Suba oriental y Kennedy). Y lo hace porque, según las cuentas, están ante una posible causal de disolución por la acumulación de pérdidas y el deterioro de su patrimonio. 

En junio pasado, Alexandra Rojas, la gerente de Transmilenio, admitió que el sistema tenía un rezago en infraestructura y en patios zonales, mientras que el déficit anual estimado para 2016 era de casi un billón de pesos. Al presentar una radiografía de Transmilenio, la funcionaria advirtió un desfinanciamiento en el Fondo de Estabilización Tarifaria por $347.000 millones y señaló que el presupuesto de operación e inversión del sistema estaba desfinanciado en $216 mil millones.

De ahí que algunos operadores señalen que el negocio, como está planteado, no es rentable para ninguno de ellos, por lo que han llegado a decir que, de no existir soluciones urgentes y de fondo por parte de la administración y Transmilenio, llegará un punto en el que la ciudad se podría quedar sin transporte público. 

El escenario en el que Tranzit, Suma, Masivo Capital y Este es mi Bus dejen de operar, sería caótico. Entre todas, hoy cubren el 50 % del sistema, en seis zonas (de las trece que hay en la ciudad), como Usme, Ciudad Bolívar, Kennedy, Suba Oriental, Calle 80 y Tintal Zona Franca, con un potencial de casi tres millones de usuarios. Además, tienen 3.000 buses (de los 6.500 que hay actualmente) y 114 rutas (de las 265). Todas siguen a la espera de soluciones urgentes. 

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