Bogotá

26 Jul 2010 - 9:13 a. m.

Contralor de Bogotá rendirá cuentas ante Concejo el próximo miércoles

Miguel Ángel Moralesrussi responderá cuestionamientos por presuntos sobrecostos de arrendamiento del edificio en donde opera la Contraloría.

El Espectador

El contralor de Bogotá, Miguel Ángel Moralesrussi, rendirá cuentas ante el Concejo de Bogotá este miércoles. El funcionario deberá explicar por qué lo acusan de pertenecer al cartel de contratación del Distrito y por qué ahora lo relacionan con un presunto manejo irregular de los recursos con respecto al arrendamiento del edificio en donde actualmente funcionan las oficinas del organismo de control.

La última denuncia que surgió en contra del Contralor Distrital tiene que ver con el arriendo del edificio Amalfi, ubicado en la carrera 16 N° 79-34, en donde fueron trasladadas las oficinas de la Contraloría luego de un sismo que afectó las instalaciones de la edificación en la calle 26 con carrera 35 el pasado 24 de mayo de 2008.

Meses después del movimiento telúrico, Moralesrussi anunció que debía abandonar el lugar mientras se realizaban las obras de reparación y que por tal razón los 500 empleados con los que trabaja debían ser trasladados a un inmueble en el norte de la ciudad en donde el arrendamiento costaba $2.300 millones por los 10 primeros meses.

Los concejales de Bogotá Antonio Sanguino, Carlos Vicente de Roux y Carlos Fernando Galán presentaron una serie de documentos que demostrarían que por el alquiler del edificio Amalfi se ha pagado un "valor descomunal que lesiona el patrimonio de los ciudadanos".

La prueba "reina" sería un cruce de cartas entre una inmobiliaria llamada Implementar Ltda. y la Fundación Médico Preventiva para el Bienestar Social S. A., dueña del inmueble, en las que se evidenciaría que el canon de arrendamiento mensual (que es de $230 millones) estuvo pactado inicialmente por $120 millones.

Frente a la denuncia Moralesrussi explicó que el primer contacto con el edificio Amalfi lo tuvieron a través de la inmobiliaria Implementar, que les escribió para ofrecerles un contrato de alquiler de $175 millones mensuales. "El edificio estaba en obra gris. De los siete pisos, sólo dos funcionaban. No había pisos ni techos ni cableado ni redes de voz y datos. Tampoco cocinetas. Les dije que no porque nos pedían asumir las adecuaciones. Después, los dueños, la Fundación, directamente nos contactan y lo ofrecen por $170 millones mensuales así como estaba. $200 millones mensuales, colocando los techos respectivos y si se requerían más mejoras de orden tecnológico, mobiliario y obras civiles, el canon mensual sería de $280 millones".

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