Dos cubículos instalados por el Distrito para vendedores informales permanecen sin ser utilizados y ya muestran señales de deterioro en dos sectores de Bogotá.
Uno de los casos está en Kennedy Central, frente al Éxito de la carrera 78K, donde la estructura habría sido instalada hace aproximadamente tres meses. Aunque ningún vendedor informal la está utilizando, ya presenta grafitis en varias partes de su superficie y todavía conserva parte del material con el que fue protegida durante su instalación.
La otra estructura se encuentra en Madelena, en Ciudad Bolívar, sobre la calle 60A Sur, cerca de la parroquia Nuestra Señora del Ave María. Allí el cubículo tampoco está siendo utilizado y en su entorno se han acumulado residuos.
Las estructuras fueron concebidas como una alternativa para organizar las ventas informales y mejorar el aprovechamiento del espacio público, pero, según la denuncia conocida por la concejal Diana Diago, continúan sin ser entregadas o utilizadas pese a llevar varios meses instaladas.
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Piden explicaciones por los cubículos sin uso
A raíz de la situación, la concejal Diana Diago pidió al Distrito explicar por qué las estructuras todavía no han entrado en funcionamiento y qué medidas adoptará para evitar que sigan deteriorándose.
“No basta con instalar infraestructura en el espacio público; el Distrito debe garantizar que cumpla la función para la que fue dispuesta”, señaló la cabildante.
Diago cuestionó además que las estructuras comiencen a deteriorarse antes de prestar el servicio para el cual fueron instaladas.
“Tenemos infraestructura nueva ocupando el espacio público, pero sin prestar el servicio para el que fue instalada. Es absurdo que un cubículo lleve meses sin utilizarse y ya esté siendo vandalizado o rodeado de basura”, agregó.
La concejal solicitó a la Administración Distrital aclarar por qué los cubículos no han sido entregados a vendedores informales y pidió intervenirlos para evitar un mayor deterioro.
“Los recursos públicos no pueden deteriorarse antes de que las soluciones entren en funcionamiento. El Distrito debe explicar por qué estos cubículos llevan meses instalados sin ser entregados”, concluyó.
Una ciudad con más de 95.000 vendedores informales
El caso se suma a una discusión más amplia sobre cómo Bogotá organiza las ventas informales y qué alternativas ofrece a quienes dependen de esta actividad. Según cifras recogidas por este diario en julio de 2026, más de 95.000 vendedores informales trabajan en la ciudad, mientras el IPES enfoca sus nuevos protocolos de aprovechamiento del espacio público en más de 10.000 vendedores priorizados.
En ese escenario, Bogotá enfrenta el reto de ordenar el espacio público sin desconocer el derecho al trabajo de miles de personas. Para avanzar en ese propósito, el Distrito ha impulsado alternativas como la reubicación en zonas autorizadas y la vinculación de vendedores a la oferta institucional del IPES.
Por eso, que dos cubículos concebidos justamente como una alternativa comercial permanezcan vacíos —uno ya cubierto de grafitis y otro rodeado de residuos— abre preguntas sobre qué está fallando entre la instalación de la infraestructura y su uso efectivo. Hasta el momento, las autoridades distritales no se han pronunciado al respecto.
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