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Luego de varios días aterradores, en los que las palabras “atraco”, “asesinato”, “disparo” y “miedo” fueron lugar común en muchas de las calles de la ciudad, más allá de lo usual, y de que oficialmente se anunciara que los bogotanos sienten la capital más peligrosa que nunca, el jueves se volvió a debatir en el Concejo la situación de inseguridad por la que atraviesa Bogotá y si algo quedó claro es que los ciudadanos tienen contundentes motivos para sentirse intranquilos.
En la extensa discusión sobre sicariato, amenazas y desapariciones forzadas, algunos cabildantes denunciaron, entre otras cosas, que las cifras de la Policía que señalan un descenso en las estadísticas de muertes violentas con respecto al año pasado “no son veraces”. Así lo aseguró el cabildante Orlando Parada, quien, datos en mano, dijo que mientras la Alcaldía habla de 876 homicidios ocurridos entre enero y agosto de 2009, Medicina Legal sostiene que son 1047.
“Teniendo en cuenta que, según la Fiscalía, en todo 2008 se presentaron 1.466 muertes violentas en Bogotá, es claro que este año el número será mayor”, manifestó Parada, quien exigió de las autoridades locales “acciones más efectivas” para reducir los índices de violencia.
Por su parte, el concejal Jorge Durán Silva criticó duramente la gestión del comandante de la Policía Metropolitana, coronel César Augusto Pinzón. “El coronel ha manifestado desinterés con el tema de inseguridad porque tiene cosas más importantes que hacer, como un curso que está realizando para ascender a general”.
A los cuestionamientos, la secretaria de Gobierno, Clara López, respondió que reconoce “un leve” aumento en la inseguridad, a la vez que aseguró que la administración está tomando medidas efectivas para mejorar la situación.