30 Jan 2021 - 2:00 a. m.

Devolver los cilindros de oxígeno, una ayuda para enfrentar la pandemia

Aunque Bogotá no ha tenido desabastecimiento del gas, esto cambiaría si aumenta la velocidad de contagios, la demanda de UCI y la falta de cilindros.
Muchas familias conservan el cilindro de oxígeno en su casa, sin considerar que el dispositivo podría estar salvando otra vida.
Muchas familias conservan el cilindro de oxígeno en su casa, sin considerar que el dispositivo podría estar salvando otra vida.

El segundo pico de la pandemia por el COVID-19 ha golpeado fuertemente a la capital, que en enero de 2021 ha tenido los registros más altos de casos diarios en toda la emergencia (8.445 casos en un día). Hace casi tres semanas, Bogotá viene sorteando una alta ocupación de unidades de cuidados intensivos (UCI), que continúa por encima del 90 %. Ahora, como si enfrentar la emergencia fuera poco, llega otra preocupación: continuar garantizando el abastecimiento de oxígeno en los hospitales en la ola de contagios y en las casas de los pacientes que tienen hospitalización en casa.

En tiempos de COVID-19, acceder al oxígeno se ha convertido casi en un privilegio, pues es el gas que, en parte, permite mantener con vida a las personas más afectadas por el virus. Colombia cuenta con ocho plantas que, a diario, pueden producir 618 toneladas de este gas. Cuatro están en Cundinamarca, departamento que rodea a la capital.

Por el momento, con ellas ha sido suficiente para abastecer a todo el país. Sin embargo, la situación puede cambiar, no por la producción sino por la disponibilidad de cilindros, que son recurso fundamental para llevar el gas, en especial, a las viviendas de algunos pacientes, según explica Íngrid Marcela Reyes Rey, directora ejecutiva de la Cámara de Gases Industriales y Medicinales de la ANDI, a El Espectador.

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“Los centros médicos están implementando estrategias para que los pacientes que ya se puedan recuperar fuera de una UCI lo hagan en sus casas; entonces los deshospitalizan para liberar camas, pero esa deshospitalización debe hacerse con un concentrador o un cilindro y los pacientes, cuando se recuperan, no los devuelven”, dijo Reyes.

Actualmente, el país tiene 800.000 cilindros para el almacenamiento del oxígeno y aunque antes esta cantidad era suficiente, ahora no, pues además de que muchos de ellos ya están asignados en hospitales, otros están en poder de personas que en su momento los utilizaron, pero no los devolvieron.

Esto es un problema pues ahora, en este segundo pico, de los 800.000 cilindros que hay en el país, solo hay una disponibilidad del 5 %, lo cual equivale a 40.000 cilindros. Por eso, el llamado de la directora es a que las personas que los tienen en casa y no los estén usando los devuelvan, pues se trataría de al menos 92.000 recipientes que podrían garantizar el oxígeno a otros pacientes que lo requieran. “Lo que hemos evidenciado es que las personas se quedan con el cilindro por temor a que más adelante puedan volver a requerirlo. En otros casos no los devuelven porque creen que ya es suyo o incluso porque terminan empeñándolo”, dice la directora.

Para devolverlos, lo único que hay que hacer es llamar a los números de la empresa dueña de los dispositivos, que están en un sticker adherido al recipiente. Allí programan el día y la hora de recogida, proceso que es gratuito.

Plantas de oxígeno: trabajando al máximo

Mientras la gente atiende a este llamado, las ocho plantas de producción de oxígeno que hay en el país están trabajando a tope para abastecer todas las regiones. “En este segundo pico la demanda del gas ha aumentado, pero varía de acuerdo con las regiones. En algunos casos ha subido en casi hasta un 400 %, como es el caso de Norte de Santander, Tolima, Huila, Nariño y otros departamentos. Eran regiones que se abastecían una o dos veces al mes, pero ahora lo están haciendo casi que cada tres días”, explicó la directora.

Y es que estas plantas no solo producen oxígeno medicinal, sino también industrial. No obstante, debido a la gravedad del segundo pico de la pandemia, la distribución para las industrias fue suspendida. “Antes, casi el 60 % de la producción del oxígeno era medicinal y el resto era industrial, pero actualmente se ha sacrificado la atención a las industrias para volcarla al sector de la salud”, aseguró la directora ejecutiva de la Cámara de Gases Industriales y Medicinales de la ANDI

La presión también está en la distribución, pues ahora los conductores que lo transportan tienen que trabajar casi el doble para poder cubrir la demanda. “La logística de distribución se ha estresado mucho, porque ha requerido más disponibilidad de flota, de conductores, implicando que los camiones salgan, se devuelvan y carguen sin parar”, dijo Reyes.

A pesar de las dificultades, por ahora la situación se ha sorteado con éxito y el suministro y la producción en el país se han mantenido acordes con las necesidades. Según la directora, el gas no escasea; sin embargo, no descarta que la oportunidad en la respuesta pueda cambiar si la gente no se cuida y los recuperados no devuelven los cilindros.

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