Publicidad

Dónde están los encapuchados

Hace varias semanas la senadora Gina Parody, un representante a la Cámara y  un concejal de Bogotá, junto con algunos comentaristas y varios ciudadanos pusieron el grito en el cielo porque aparecieron unos encapuchados, al parecer estudiantes, en una reunión de la Universidad Distrital, en la cual estaban presentes el rector y otros directivos.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Carlos Ossa Escobar
31 de octubre de 2008 - 09:50 p. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Afirmaron que, con la aquiescencia de las directivas, se estaban propiciando actos subversivos en los centros de educación superior, sobre todo en los de carácter público.

Frente a esta avalancha de críticas y de insinuaciones, nos vimos precisados a salir al debate público y a presentar cuatro argumentos: primero, en la universidad hay libertad de expresión y cualquiera tiene el derecho a exponer sus ideas; segundo, el uso de capuchas no es necesariamente motivo de alarma, pues puede deberse a razones de seguridad y a precaver persecuciones contra quienes disienten; tercero, fueron expresiones pacíficas de ideas. Y un cuarto argumento, o más bien, un comentario a tener en cuenta, fue llamar la atención sobre lo peligroso de “macartizar” la universidad pública.

Pero hoy, frente al espectáculo de un policía encapuchado, como lo reveló la televisión extranjera y lo reconoció el Gobierno Nacional, disparando contra la marcha de los indígenas, con la complicidad de un pelotón, en evidente actitud violenta, debemos expresar nuestra sorpresa por el silencio de estos defensores de las instituciones y la democracia.

Cabe preguntar: ¿Dónde está la senadora Parody y demás políticos y comentaristas que elevaron su protesta con voz encendida para condenar el atropello de unos jóvenes encapuchados arengándoles a sus supuestos compañeros? ¿Dónde está su solicitud de investigaciones y su defensa de la estabilidad institucional, amenazada en materia grave?

Esta es la doble moral que el país no puede ni debe soportar.

Por Carlos Ossa Escobar

Conoce más

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.