Bogotá

16 Apr 2021 - 2:03 a. m.

Dudas y certezas de Transmilenio por la Av. 68

La tala de árboles, las dudas sobre las conexiones y la socialización son parte de los reparos alrededor de la obra. El Distrito, que la recibió en una etapa avanzada, dice que busca hacer algunos cambios, pero no es tarea sencilla.

Los proyectos relacionados con Transmilenio (TM) suelen tener fuerte oposición, y la troncal por la avenida 68 no fue la excepción. Los detractores de la línea más extensa y costosa del sistema, la cual alimentará al metro de Bogotá, no dejan de pensar que la alcaldesa Claudia López incumplió su promesa de campaña de cambiar la troncal por un corredor de un proyecto férreo. No obstante, vale aclarar, el alcalde Enrique Peñalosa trabajó hasta el último día en este proyecto, al punto de que dejó bien avanzada la licitación de obra, que se adjudicó el pasado 20 de enero.

Aunque en un gesto simbólico, para tomar distancia, la alcaldesa López esperó a que fuera un funcionario que viniera de la administración pasada el que firmara los contratos, la ejecución es ahora su responsabilidad. Y a cargo dejó al ingeniero Diego Sánchez Fonseca, quien desde el 27 de enero asumió como director del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), quien hoy explica los cambios que intentan hacer a un proyecto que no tuvieron la oportunidad de estructurar. Sin embargo, la tarea no ha sido fácil, son varios los reparos, que van más allá de la indignación ciudadana por la tala asociada con la obra.

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La futura troncal, que recorre la ciudad de norte a sur, está dividida en nueve tramos, para agilizar la construcción, pero en cada uno de ellos ha generado objeciones de los vecinos. Además de las talas de árboles, todos coinciden en la poca socialización sobre temas como el arbolado y las grandes intervenciones, como puentes o deprimidos. Una voz que viene agrupando esas preocupaciones es la del concejal Carlos Carrillo (Polo Democrático), quien ha hecho recorridos escuchando todo tipo de quejas.

Según dijo, el mayor reparo es que no los han tenido en cuenta y que el proceso se hizo muy rápido, buscando limitar su participación. “Hay cosas tan simples como los horarios de reuniones para explicar la obra. Estas se hacen en horas hábiles, cuando la gente está trabajando. Hasta pareciera que desde el IDU se busca limitar la participación y hay que entender que el ejercicio del poder se basa en escuchar a la gente y no en hacer lo que uno quiera”.

El cabildante, férreo opositor de TM, también criticó el costo de la troncal ($3,2 billones) y cree que haberle dado continuidad al proyecto es un abierto incumplimiento al acuerdo programático con el Polo, partido de gobierno junto a Alianza Verde, colectividad de la alcaldesa. “El Polo apoyó a los ciudadanos que se oponían a las troncales y no pasó un mes para que traicionaran las promesas. Hay muchos cuestionamientos políticos, pero también técnicos, porque con el costo absurdo de la troncal se pudo haber hecho otro tipo de transporte”, agregó Carrillo.

El tema es particular, porque los mayores reparos provienen de la bancada de gobierno, a pesar de que Carrillo se desmarcó abiertamente de la administración. Pero María Fernanda Rojas, presidenta del Concejo, es una de las voces más firmes de la Alianza Verde y también ha manifestado dudas. Aunque reconoce que se recibió la licitación ad portas de la adjudicación, criticó que por la troncal se hayan adquirido predios donde operaban pequeños comercios de colchones, pisos y elementos de dotación. “Hubieran podido hacerse algunos ajustes, para no sacrificar tanto ese tejido productivo”, dijo.

Otras preocupaciones de Rojas son las talas, las rutas de buses y, sobre todo, las conexiones operacionales. “Ya pasó con la troncal de la calle 26, donde no hicieron conexión con la NQS y luego la tuvieron que forzar. Pero la 68 no tendrá conexiones en la calle 80 y la autopista Norte. Preocupa, porque es una obra cara y se supone que es para tener una red de TM, pero no estará conectada operacionalmente”.

En este momento en la Av. 68 se realizan actividades preliminares para iniciar la fase de construcción, como traslado de redes de servicios, adecuación de vías para desvíos y tala de árboles. Así lo explicó el director del IDU, quien se refirió al tema más controversial, los árboles, y aseguró que así se consignó en los estudios y diseños en 2019.

“Fueron la base para la licitación. Con esos estudios se tramitaron permisos y la Secretaría de Ambiente emitió una resolución en 2019 autorizando las talas”, manifestó Sánchez. Dicha resolución indica que en el corredor hay 3.598 árboles, de los que se autorizó talar 2.025 y ordenó trasladar 951, dejando en pie 622. Bajo esa proporción arrancaron las obras, pero como el Plan de Desarrollo de la alcaldesa habla de reverdecer a Bogotá, Sánchez dijo que han sido precisos en pedirles a los constructores evitar al máximo las talas.

Y en ese esfuerzo, dijo el funcionario, se han tenido que sentar con los contratistas y la Secretaría de Ambiente para intentar modificar las condiciones y ver qué árboles pueden salvar. “Hicimos un recorrido para ver qué árboles se pueden bloquear y trasladar. Logramos salvar 614 y ya hicimos la solicitud de modificación para que Ambiente autorice el cambio. No obstante, el proyecto incluye la siembra de 2.500 árboles, es decir, al final el corredor (contando los que salvaron y los trasladados) quedará con casi 4.700. Habrá una mejora tanto paisajística como ambiental”, señaló el jefe del IDU.

Sobre la socialización, Sánchez indicó que se ha hecho un esfuerzo para que la participación de la comunidad sea incidente, por lo que se han programado recorridos para explicar en detalle lo que se hará y recoger sugerencias. Eso sí, dijo que han sido claros en avisar que no se puede parar el proyecto, como muchos pretenden, porque no hay orden judicial para hacerlo y hay contratos en marcha.

Finalmente, respecto a las conexiones, el funcionario explicó que la troncal tendrá una línea con la autopista Sur a través de un puente; que habrá un deprimido en la Av. de las Américas, y que en la calle 26 habrá un puente. Eso sí, reconoce que en la calle 80 y en la Autonorte no hay conexión operacional, sino conexión funcional. “Es decir, el pasajero se baja de la estación más cercana y tiene que caminar por un sendero o puente peatonal y llegar a la troncal de la Av. 68, similar a la estación Ricaurte”.

La troncal está ligada al éxito del metro. No solo porque moverá 36.000 pasajeros por hora, casi como la Av. Caracas, sino porque atraviesa la ciudad de norte a sur. Por lo tanto, su operación saldaría la deuda en cuanto a la ampliación de TM, pero llevarla a buen puerto depende del trabajo del Distrito con la ciudadanía, para eliminar los reparos que aún persisten.

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