Bogotá

11 Mar 2012 - 9:47 p. m.

El agite de la Transmipolítica

Tras los graves disturbios de la semana pasada se esconden varias pugnas dentro y fuera de la administración de Gustavo Petro.

Juan Camilo Maldonado T.

“Compañeros, la posición del gobierno de Gustavo Petro es la renegociación de los contratos con los operadores de Transmilenio. Y lo que queremos es que la ciudadanía nos acompañe en esa tarea. Pero no necesitamos parar el servicio de Transmilenio, compañeros. No podemos dañarle la vida a la gente más de lo que está dañada en esas cajas de sardinas. El compromiso del alcalde es renegociar los contratos con el acompañamiento de ustedes a través de los comités, para que mejore el servicio y se reduzca la tarifa. Pero queremos la presión ciudadana, para que las empresas se sienten a negociar de una manera ética con nosotros los ciudadanos. Ese debe ser el compromiso mayoritario”.

Quien habla en el video es Selma Asprilla, asesora del secretario de Gobierno, Antonio Navarro Wolff, y hermana de Guillermo Asprilla, director de la Unidad Administrativa de Servicios Públicos. y uno de los hombres de confianza del alcalde Gustavo Petro. En la grabación, Selma Asprilla aparece en un auditorio de Transmilenio S. A, durante una reunión entre funcionarios de esta entidad y las organizaciones de usuarios inconformes.. Fue grabado el 4 de marzo, cinco días antes de los disturbios del viernes pasado.

Según Sebastián Galeano, vocero de la Liga de Usuarios de Transmilenio, además de su organización, estaban presentes militantes del Movimiento Obrero Independiente Revolucionario (Moir), jóvenes del grupo Indígnate Colombia e incluso usuarios que buscan la creación de tarifas diferenciales en el servicio. Días atrás, luego de un brote aparentemente espontáneo de protesta en la estación de Banderas, decidieron crear una sola organización, la Unión de Usuarios de Transmilenio. La nueva coalición tenía un programa de cinco puntos y un plan para difundirlos: la toma pacífica de los portales del sistema el pasado viernes 9 de marzo.

Como enviada del gobierno Petro, Selma Asprilla debía intuir lo que estaba en juego en la reunión de ese 4 de marzo. Como bien se los dijo a los usuarios, la administración quería y quiere renegociar los contratos que hace 10 años firmaron los operadores de Transmilenio. Previendo la reticencia de los empresarios, el gobierno consideraba útil que los usuarios molestos se pusieran de su lado a través de comités distritales y así evitar las tomas de los usuarios al sistema.

Pero el bloqueo ya estaba anunciado. Y muchos de los miembros de la Unión de Usuarios rechiflaron y gritaron a la enviada gubernamental. La toma de las estaciones se haría. Y así fue.

La Liga de Usuarios

No era la primera vez que estos muchachos usaban este tipo de tácticas. El año pasado varios bloqueos y tomas habían sido convocados por la Liga de Usuarios de Transmilenio. El nombre de la organización comenzó a sonar hace más de un año y medio, cuando empezaron a circular por los articulados y las estaciones panfletos protestando por el precio del pasaje, la demora de los buses, el apretuje de sus pasajeros...

Luego comenzaron las protestas y, según un funcionario de TM, algunos en la entidad se encontraron con que varios de los líderes de la Liga, entre ellos Sebastián Galeano (hoy su vocero) y Santiago Carrera Jaramillo, eran también simpatizantes del Polo Democrático. El último, incluso, había sido en 2010 militante en la campaña del senador Jorge Enrique Robledo (como consta en su perfil de Facebook).

Desde entonces, y aunque estos muchachos lo niegan rotundamente, para muchas personas cercanas a TM la Liga de Usuarios se convirtió en un movimiento social permeado por los intereses del Polo Democrático.

Ese 4 de marzo, Selma Asprilla les pidió explícitamente a los militantes del Moir que no bloquearan Transmilenio. Pero su petición fue rechazada por los asistentes. “Fue un gesto grosero”, asegura Galeano, quien insiste en que la Unión no representa a un partido determinado.

Sin embargo, la administración vio los bloqueos como un desafío directo del Moir: “Esos tipos son enemigos a muerte de Petro”, asegura un cercano colaborador.

La otra pelea

Esta, sin embargo, no es la única pelea que se libra por estos días en torno a Transmilenio.

Mientras que su hermana invitaba sin éxito a los militantes del Moir a que se unieran a los comités de Petro, Guillermo Asprilla, junto con Eduardo Noriega, secretario general del Distrito, libraban una batalla en otro frente.

Para nadie es un secreto que Asprilla —hoy director de la Uaesp— es un gran contradictor del modelo actual sobre el que opera TM. De hecho, en diciembre, en su último mes como concejal, Asprilla realizó un sonado debate en el que buscó demostrar que los cálculos de la tarifa técnica, los plazos de terminación del contrato y sus cláusulas de reconversión beneficiaban en exceso a los operadores. Asprilla denunció, por ejemplo, que en 2011 los operadores habían recibido $140 mil millones más de lo debido y que una cláusula ambigua en los contratos podría implicar su prolongación indeterminada.

Así que, al llegar a la administración a ocupar el cargo de director de la Uaesp, Asprilla “les declaró la guerra a los operadores”, como asegura una fuente en Transmilenio, entidad que no comparte el análisis de Asprilla y asegura que los contratos vencerán en 2014.

En medio de la tensa situación provocada por los usuarios, Noriega y Asprilla buscaron el lunes pasado a Carlos García, gerente de Transmilenio, y le pidieron que reformara unilateralmente los contratos de las Fases I y II. Según una fuente cercana a TM, dos días después el gerente —un hombre públicamente reconocido por su carácter académico y técnico— les respondió que, según sus abogados, lo que ellos pedían era legalmente inviable. La reunión fue tensa. Y así quedó el asunto.

Ese mismo día, por la tarde, el alcalde Gustavo Petro se reunió con los representantes de las empresas operadoras de Transmilenio y les anunció —sin darles mayores detalles— que su administración contempla revisar y modificar los contratos de manera uniltareal, según contaron varios operadores.

Carlos García, gerente de Transmilenio, le dijo a El Espectador que, aunque la entidad contempla varias opciones, él se inclina por reformar los contratos en el marco de la Ley 80, es decir, a través de una negociación. Su postura contradiría la petición unilateral de la administración.

Así las cosas, en torno a Transmilenio, la administración parece estar librando varias batallas. Por un lado, con los usuarios, quienes han escogido los bloqueos como medio de protesta, grupo en el cual participarían algunos miembros del Moir, a quien considera como su enemigo. Por el otro lado, la administración deberá enfrentarse a los operadores y, como van las cosas, con el propio gerente de Transmilenio.

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