Bogotá

20 Feb 2012 - 10:00 p. m.

El experimento de la 7ª

La Alcaldía anunció medidas de descongestión por el cierre de la Séptima por la demolición del puente de la 26. Algunas vías cambiarán de dirección y habrá ruta gratuita de bus eléctrico.

Viviana Londoño Calle

Desde que se planearon las obras de la calle 26 que harían parte de la fase III de Transmilenio, hace cuatro años, se previó que el puente de la intersección entre la carrera Séptima y la calle 26 tendría que ser demolido y reemplazado por una nueva estructura acorde con los nuevos diseños. La hora ha llegado y el próximo sábado empiezan los trabajos para renovar la estructura.

Por eso, aprovechando la intervención, y debido a que es necesario hacer un plan de manejo de tráfico que minimice el impacto de la obra —que tomará cinco meses antes de ser habilitada—, el alcalde Gustavo Petro anunció ayer que la concurrida carrera Séptima será peatonalizada desde la calle 19 hasta la calle 26, como parte de dicho plan. Según cifras de Movilidad, en la hora pico pueden circular por allí alrededor de 10.050 peatones.

A partir del sábado y por lo menos durante el tiempo que se demore la obra, por la emblemática vía sólo podrán transitar ciclistas, peatones y dos buses eléctricos que transportarán pasajeros durante todo el día de manera gratuita. Los vehículos particulares y el transporte público tendrán que entrar y salir del centro por rutas alternas (ver gráfico), como lo explicó la secretaria distrital de Movilidad, Ana Luisa Flechas.

Pero los anuncios no paran ahí: como parte del proyecto, volverá el tradicional Septimazo, que había sido suspendido en marzo del año pasado. También se mejorará la iluminación de la vía, se aumentará el pie de fuerza en todo el centro y se espera impulsar un plan de recuperación del patrimonio arquitectónico.

Frente a la preocupación de los comerciantes de la zona, que temen que sus ingresos se vean afectados debido al posible incremento del comercio informal por el cierre de la vía, el alcalde Gustavo Petro anunció que ya existe un censo que agrupa a 260 vendedores informales y que la idea es organizarlos y reubicarlos en locales comerciales de la vía para que no sigan llegando nuevos comerciantes. “Si la Séptima es tomada por las ventas ambulantes fracasamos, porque se pierde como espacio público”, aseguró. Entre los planes del mandatario está que la Séptima tenga mayor movimiento en horas de la noche y que no se muera a las 6:00 de la tarde, como ocurre actualmente.

Pero la propuesta de Petro no es nueva: ya a finales de los noventa fue discutida por la alcaldía de Enrique Peñalosa. Es más, ayer el alcalde Petro reconoció que está desempolvando un estudio al respecto que data de 2004 y que le habría costado a la ciudad $1.500 millones, pero que nunca fue usado para peatonalizar la Séptima.

El experimento, que empezará el sábado, no sólo servirá como una prueba piloto para el posterior cierre al paso de vehículos desde la calle 19 hasta la Plaza de Bolívar, sino que será determinante para saber si conviene que por la Séptima pase el tren ligero. En últimas, para definir el futuro de la emblemática avenida.

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