35 colegios privados en Bogotá cerraron este año. Así lo informó la Mesa de Rectores de Colegios Privados en la capital, bajo la justificación del inesperado 23% del alza del salario mínimo que afecta directamente la operación y nómina de personal docente y administrativo. De ahí que, advirtieron, 100 colegios de barrio que tienen ahora menos de 30 estudiantes, podrían también clausurar sus servicios durante este 2026.
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Por si fuera poco, la disminución en el número de estudiantes matriculados también se relaciona con el acelerado cambio demográfico de las últimas décadas, donde las familias tienen menos hijos. En Bogotá, por ejemplo, el número de nacimientos pasó de 116.765 en 2008 a 66.567 en 2021, ubicando a la ciudad entre las de menor fecundidad del país. Esto se reflejó en la caída del 15 % de matrículas en colegios privados durante 2024.
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Reducción en la demanda que también está afectando al mercado de útiles escolares, que dependen de la temporada para asegurar el 60% de sus ventas del año, generando alrededor de 10 mil empleos, solo en Bogotá, de acuerdo con Fenalco.
Juan Pablo Medina, gerente de marketing y ventas de Colombia de Faber-Castell, aseguró que hay más competencia, para menos mercado. Además, las ventas ya no se extienden hasta marzo, sino que se concentran apenas en las primeras semanas de febrero.
“Para nosotros no es representativo todavía que más niños estén estudiando en casa. Sobre el impacto de la baja natalidad, nosotros la medimos a mediano mediano plazo y, si bien estamos en una era digital, el papel y lápiz sigue siendo fundamental sobre todo en estratos 1, 2 y 3”, apuntó en entrevista con El Espectador.
El impacto no es el mismo
Si bien desde Fenalco pronostican para sus afiliados un aumento entre el 9 % y el 14 % en ventas para esta temporada, frente al mismo periodo del año anterior -gracias al lanzamiento de nuevas líneas de producto-, para el comercio popular de sectores como San Victorino, los saldos en rojo ya vienen acumulándose.
Las atiborradas calles de personas que buscaban libros, útiles y uniformes en masa, se reemplazaron por locales que ahora venden vestuario, artículos para el hogar o joyería. De ahí que el perifoneo para jalar clientes sea una de las mejores estrategias de publicidad.
“Llevo aquí más de 8 años. Antes esto era muy bueno. A esta hora, 11 de la mañana, no había podido ni desayunar de la cantidad de compradores y tenía que madrugar para surtir mi negocio. Ahora, como ves, es muy solo y siento que es por los bonos escolares que dan las cajas de compensación”, cuenta Yeimy Beltrán.
Cuadras más arriba, Mariela Rodríguez, administradora de otro negocio de papelería, asegura que sus ventas han bajado en un 50% en los últimos 4 años y lo atribuye a la falta de adquisición de las personas o la inseguridad del sector. “Enero representa todo el trabajo del año. Desde marzo ya son meses muy lentos en ventas”.
La presión económica para las familias
Según empresarios de los sectores de papelerías y útiles escolares afiliados a Fenalco, de las listas de útiles escolares, los únicos productos que subieron el precio este año son los cuadernos. Los demás mantienen el mismo valor del 2025 e inclusive algunas marcas de colores bajaron su precio hasta un 10 %. “Una lista de útiles escolares (sin tener en cuenta los textos académicos – libros) para preescolar y primaria se cotiza alrededor de $360.000”, detallan.
Sin embargo, para madres solteras como Carmen Madrid, el gasto para sus hijos de grado sexto y tercero en un colegio privado asciende a casi el COP 1 millón. “A él le pidieron 15 cuadernos, diccionarios de inglés y español, una caja de colores y demás. Para ella, la lista sí es más larga: dos libros, 8 cuadernos, bata blanca, block de hojas, caja de plumones, marcadores. Nada inusual, pero siempre es pesado porque me toca a mí sola”, cuenta.
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En una de esas cuadras de San Victorino, entre la carrera décima y Avenida Caracas, está también Sergio Reina, quien madrugó para iniciar su búsqueda en un local y conseguir los zapatos escolares para su hijo que entra a quinto de primaria. “Desde diciembre, con todo lo de la Navidad, ya nos veníamos preparando para no afectar tanto el bolsillo. Mi presupuesto para todo es casi COP 1 millón, casi igual al año pasado”, cuenta.
Y es que para esta época es inevitable no preguntar si dentro de esa interminable lista hay requerimientos absolutamente innecesarios para apoyar el proceso educativo que, de hecho, va en contravía de la normativa nacional. Lo que antes era objeto de indignación y hasta risas, hoy los controles de las autoridades parecen ser más efectivos, aunque esto no sea una generalidad.
“Se me puede ir solo en útiles unos COP 200 mil en ambos hijos porque aquí es más barato y ellos están en un colegio público. El año pasado sí nos pidieron cosas raras como papel higiénico, cuatro potes de cera para el piso y elementos para botiquín”, contó a este diario Claudia Helena Marín, madre de familia.
Control a listas abusivas
Para proteger el bolsillo de los padres y evitar listas excesivas, el Ministerio de Educación recuerda todos los años las prohibiciones en el requerimiento de las listas de útiles, libros y uniformes escolares, so pena de sanciones.
En la circular No. 002 del 8 de enero, la cartera educativa recordó que se debe considerar un cronograma de uso de los textos y demás útiles escolares, con el fin de evitar que los padres de familia deban adquirir todo al inicio del año.
Asimismo, no se podrá exigir más de un uniforme de uso diario y de educación física; y ante la falta de uniforme por razones económicas, no puede afectar la participación del estudiante en clases.
Cabe recordar también que las familias son libres de comprar útiles y uniformes donde prefieran; y no se pueden imponer marcas, proveedores ni lugares de compra. Según la norma, las instituciones que incumplan lo estipulado por el Ministerio de Educación pueden recibir sanciones de hasta 200 salarios mínimos. De la misma manera, los planteles educativos que reincidan en solicitar estos materiales se pueden exponer a una clausura de forma definitiva.
Aunque solicitamos datos a la Secretaría de Educación para conocer cuántas denuncias han sido recepcionadas por abusos en la lista escolar, así como las principales acciones de vigilancia y control, al término de esta publicación no hubo respuesta.
Es cierto que el sector educativo y la industria de útiles escolares enfrentan un punto de inflexión importante que se mide de manera diferente: las grandes empresas logran sostenerse mediante la innovación, mientras el comercio popular se rebusca atrayendo clientes para sostenerse a flote. ¿Qué tanto seguiremos aprendiendo a lápiz y papel?
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