
A las 6:18 p. m. del 25 de septiembre dos hombres llegaron en moto al parqueadero de la Central Nacional Provivienda (Cenaprov), en el barrio Nuevo Chile, en Bosa. Dispararon 16 veces contra una caseta donde había cinco personas, que salieron ilesas. Minutos después a Fernando Escobar, dirigente de Cenaprov, un hombre que se identificó como Pedrito Satanás le exigió una millonaria suma a cambio de no atentar contra su familia.
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Sin embargo, hay un dato: quien lo llamó se habría apropiado del alias de otro sujeto, capturado en Estados Unidos, como segundo al mando de los Satanás en Bogotá. Según la Policía, los integrantes de estas redes suelen reutilizar apodos para confundir e intentar trabar las investigaciones.
Contra un centro comunitario
Escobar, quien lleva 40 años en la organización y está a cargo del parqueadero, no estaba cuando ocurrió el ataque. “Llamaron a contarme”. Al regresar encontró impactos en la caseta. “No fue una advertencia. Tiraron a matar”, asegura. Resala que las cámaras registraron el hecho y, tras alertar a la Policía, llegaron el comandante del CAI del barrio y miembros del Gaula. Escobar ubica la primera llamada del supuesto Pedrito Satanás unos 10 minutos después del ataque. Días más tarde le exigieron COP 200 millones, luego de mencionar a su esposa y a sus hijas. “Nos dijeron que nos iban a picar”, afirma.
Escobar señaló que también recibió un video del asesinato de un taxista en Soacha.
El que lo contactó se atribuyó el crimen, registrado el pasado 30 de septiembre. El homicidio lo grabaron los perpetradores, pero no se ha establecido la relación del hecho con la misma organización que atentó contra Cenaprov. “Puede que sea solo para sugestionarnos, pero esta gente es capaz de todo”. La Policía confirmó que ya comenzó la investigación y que hay uniformados custodiando el parqueadero.
El nombre permanece
El caso ocurre en un contexto en el que, según el análisis de Andrés Nieto, del observatorio de Seguridad de la U. Central, las estructuras criminales del suroccidente de Bogotá no desaparecen cuando capturan a sus líderes. Pueden perder capacidad operativa y financiera, dividirse o dejar espacios, pero siguen en reorganización. En ese escenario conservan el nombre para generar temor, obediencia y credibilidad a las amenazas.
Para entender el poder de Pedrito es clave el contexto. Nieto sitúa su origen en la relación entre alias Camilo, quien controlaba el expendio de drogas en Bosa y Kennedy, y José Manuel Vera, conocido como Satanás, que era uno de sus sicarios. De ese vínculo surge la modalidad de tercerizar homicidios para separar el determinador del ejecutor, dificultando establecer una cadenas de mando.
Tras la captura de alias Camilo en 2021, Satanás ocupó el espacio disponible. Su influencia, según el investigador, se extendió a Bosa, Ciudad Bolívar y Kennedy, hasta llegar a Soacha. Nieto señala que la estructura asociada con Satanás recibió golpes entre 2021 y 2023, con lo que atravesó un debilitamiento y reorganización. Ahí Pedrito Satanás, señalado como segundo al mando, habría asumido la red tras la captura de José Manuel Vera.
Violencia en la cotidianidad
La denuncia de Cenaprov pone el foco sobre el efecto que las amenazas pueden tener en una organización comunitaria. Escobar relató que sus hijas dejaron de vivir en el barrio y toda la familia modificó sus desplazamientos. La Unidad Nacional de Protección le brinda acompañamiento ocasional a su esposa, especialmente cuando debe viajar fuera del sector. “Nos estamos acostumbrando a vivir con esa cruz”, dice Escobar.
El parqueadero que fue blanco del ataque cumple una función que va más allá del ingreso económico. Según el líder, sus recursos contribuyen al sostenimiento de actividades sociales, culturales y deportivas vinculadas con la Casa Cultural de Nuevo Chile y con el Centro Provivienda No. 16. Así, la intimidación no afecta solo a quien recibe la llamada, sino la continuidad de espacios y actividades comunitarias.
Escobar considera que detrás de lo ocurrido puede haber intereses por controlar espacios del barrio. “Para nadie es un secreto que las actividades culturales en espacios públicos dificultan la misión de las bandas de microtráfico. Que nos preocupemos por cierta población, como los adultos mayores o menores, para otros significa meternos en sus negocios”, señala.
Por ahora el Gaula adelanta la investigación y mantiene presencia en el parqueadero. Cenaprov pidió esclarecer los hechos y adoptar medidas de protección para sus integrantes, sus familias y los residentes. El interrogante queda abierto: si el nombre de los Satanás está siendo utilizado para extorsionar y amenazar a una organización comunitaria, la investigación tendrá que determinar el nombre del nuevo líder. La persistencia de una marca criminal puede prolongar el miedo mucho después de las capturas, pero no reemplaza la prueba que permita establecer quién amenaza, quién dispara y quién responde por esos hechos.
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