Bogotá

11 Jul 2014 - 4:15 a. m.

El proyecto energético que preocupa a Subachoque

La Personería municipal advierte que una de sus rutas afectaría zonas de la Reserva Forestal de la Cuenca Alta del Río Bogotá.

Verónica Téllez Oliveros

A finales del año pasado, los habitantes de Subachoque se enteraron por medio de cartas de la Empresa de Energía de Bogotá que por el municipio pasaría un nuevo proyecto de transmisión de energía, que también abarca otras poblaciones de Cundinamarca y Boyacá. Desde entonces el proyecto ha llamado la atención de la Personería municipal y de ambientalistas que consideran que uno de los recorridos, que la empresa considera más viables por ahora, afectaría una porción de la Reserva Forestal de la Cuenca Alta del Río Bogotá.

El proyecto que inquieta a la Personería de Subachoque es la construcción de la Subestación Chivor II y Norte 230 kV. Incluye 160 kilómetros de líneas de transmisión energética que irían por 13 municipios de Cundinamarca y otros cinco de Boyacá. El programa hace parte del Plan de Expansión 2010-2024 del Ministerio de Minas y Energía, diseñado por la Unidad de Planeación Minero Energética y adjudicado a la Empresa de Energía de Bogotá.
Aunque no hay un riesgo inminente de apagón, el propósito del Gobierno es mejorar la confiabilidad del suministro de energía en la región centro del país. Pero en medio de este megaproyecto, a la Personería le preocupa que para hacer la primera parte de la línea de transmisión desde Gachancipá hasta Tenjo, la infraestructura pasaría por veredas de Subachoque, como Canica Alta, Canica Baja, Galdámez y La Cuesta, terrenos donde está la Reserva Forestal Protectora Productora de la Cuenca

Alta del Río Bogotá.

Para el personero Diego Felipe Rocha, no tiene sentido que en caso de que se elija la ruta que pasa por Subachoque como la definitiva, se tenga que hacer una sustracción de la porción de la reserva que será impactada. En sus palabras, sería una contradicción frente a los criterios con los que ya se redujo esta área protegida en febrero de este año, cuando el Ministerio de Ambiente definió su redelimitación.

Hasta ahora el proyecto está siendo revisado por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), entidad que realiza el diagnóstico ambiental de alternativas para saber si le da luz verde o no. Por esta razón, Rocha le envió peticiones a la entidad desde abril pasado en las que le señala que “es necesario que evalúen otras alternativas (de recorrido para construir las líneas de transmisión) que no impliquen impactos ambientales irremediables dentro de la Reserva Forestal de la Cuenca Alta del Río Bogotá, de carácter nacional”.

Al respecto la Empresa de Energía de Bogotá explicó a El Espectador que para el desarrollo del Diagnóstico Ambiental de Alternativas se estudiaron en profundidad seis posibles trazados para las líneas de transmisión. “Las alternativas presentadas para consideración de la ANLA son las que resultaron viables para el desarrollo del proyecto y se puede afirmar que estas alternativas no causan “impactos ambientales irremediables” ni en la Reserva de la Cuenca Alta del Río Bogotá, ni en las demás zonas que atraviesa el proyecto”.

El debate por las rutas

El plan para consolidar el suministro de energía en el centro del país y los Llanos Orientales implica ampliar la subestación Bacatá en Tenjo, y de ahí continuar con líneas de transmisión que recorrerían 56 kilómetros hasta llegar a la futura subestación Norte en Gachancipá. En este punto el proyecto seguiría por ocho municipios de Boyacá , para terminar en la nueva subestación Chivor II en San Luis de Gaceno (ver gráfico).

En los prediseños que la Empresa de Energía presentó a la ANLA en octubre de 2013, muestra dos posibles trazados para la primera parte de 56 kilómetros. El primero es el denominado Ruta Norte 2, que cruza por Subachoque, desde Tenjo hasta Gachancipá. El segundo es la ruta Gachancipá-Toncacipá. Precisamente, el malestar se ha generado en la Personería de Subachoque por la inclinación de la empresa por la primera opción.

Pero la Empresa de Energía considera que solamente este corredor es viable, “ya que otros trazados presentan serias restricciones en materia predial, limitantes ambientales e impactos sociales”. Además, “se buscó evitar el paso sobre el Cerro de Juaica (Tenjo), perteneciente al sistema de áreas protegidas nacionales. A la altura del municipio de Zipaquirá se tuvo en cuenta la presencia del área urbana de esta localidad, su área de expansión y el complejo de Guerrero y cerro Santuario, a fin de no afectar estas áreas de ecosistemas estratégicos (...)”.
Aunque la Empresa también dijo a este diario que el tema económico no fue significativamente diferente en los escenarios modelados y no es el que más pesa en la decisión de la Ruta Norte 2, el personero Rocha asegura que, evidentemente “el paso de la línea entre Gachancipá y Tenjo, pasando por Tocancipá, Sopó, Cajicá, Cota y Tabio significaría un mayor costo del proyecto, pues las tierras planas de dichos municipios tienen un alto valor económico, pues son el asiento de lujosos condominios”.

Advertencias de la ANLA

La puja promete extenderse, pues ya organizaciones ambientalistas como Greenpeace han puesto sus ojos sobre el plan y también han enviado manifestaciones sobre los posibles impactos ambientales a la ANLA y la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca en compañía del personero Rocha. La entidad nacional tiene en sus manos la tarea de zanjar esta polémica.

Sea cual sea la decisión, la ANLA ya ha dejado sentados algunos precedentes. En julio del año pasado la entidad le indicó a la Empresa de Energía que para el diagnóstico ambiental debía “analizar dentro de las posibilidades de trazado entre la subestación Norte y la subestación Bacatá aquel que pasa entre Gachancipá y Tocancipá, ya que de acuerdo con la información allegada, en dicha zona no existen áreas protegidas”.

Además, la entidad nacional también se refirió a la otra parte del proyecto y pidió “explorar posibilidades de trazado entre la subestación Chivor II y la subestación Norte, hacia el sur del embalse de Chivor para conectarse con el corredor propuesto a la altura de Machetá, ya que en dicha zona tampoco existen áreas protegidas. Valorar dentro de las alternativas de trazado anteriores aquellas opciones de trazado para el componente social que se puedan analizar desde el enfoque de vulnerabilidad social, mas no solamente desde el criterio costo-beneficio para la adquisición de predios”, según consta en una carta enviada al encargado del proyecto en la Empresa de Energía.

¿Para qué el proyecto?

El plan Chivor II-Norte hace parte de los principales intereses del Gobierno. La Empresa de Energía explicó que su importancia es que hace parte del Sistema de Transmisión Nacional (STN) y refuerza todo el sistema a nivel nacional. Beneficia a los departamentos de Cundinamarca y Boyacá “al aumentar la posibilidad de que las empresas electrificadoras correspondientes amplíen la cobertura de sus servicios al contar con las nuevas subestaciones Chivor II y Norte a nivel de 230 kilovoltios, desde donde se pueden alimentar las subestaciones cercanas a las electrificadoras”.
También agregó que los municipios del área de influencia directamente beneficiados serán Tenjo, Subachoque, Madrid, Tabio, Zipaquirá, Cogua, Nemocón, Suesca, Gachancipá, Tocancipá, Sesquilé, Sopó, Chocontá en Cundinamarca y San Luis de Gaceno, Santa María, Macanal, Chivor y Almeida en Boyacá.
La Empresa también explicó que el plan permitirá la reducción de los costos operativos del servicio de energía eléctrica en el país, elevar la seguridad energética y la estabilidad del sistema eléctrico colombiano y apoyar el desarrollo en el área de influencia del proyecto.

Los otros planes que han tocado a la reserva

Una de las razones que preocupan a la Personería de Subachoque es que desde antes de que la Reserva de la Cuenca Alta del Río Bogotá fuera realinderada formalmente este año, ya había tenido reducciones en su área por la presencia de otros planes, como el proyecto, también energético, Nueva Esperanza, cuyo fin es asegurar la energía del centro y el oriente del país a partir de 2015. Además, como lo ha contado El Espectador, la reserva tuvo varias sustracciones autorizadas a dos gigantes firmas de la construcción en el país: Pedro Gómez y Ospinas, para hacer viviendas campestres en la Calera y Sopó, respectivament

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