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13 Feb 2022 - 2:00 a. m.

El sueño premonitorio que ayudaría a resolver el caso de Javier Sánchez

Su muerte ha estado rodeada por un sospechoso silencio de la institución. La necropsia revelaría que se trató de una muerte violenta y no de un accidente.
Carolina, mamá de Javier, insiste en que hay pruebas de que su hijo fue asesinado y  no se trató de un accidente. / José Vargas
Carolina, mamá de Javier, insiste en que hay pruebas de que su hijo fue asesinado y no se trató de un accidente. / José Vargas
Foto: JOSE VARGAS ESGUERRA

En un sueño, Javier Sánchez Beltrán llevó a su cuñada por la Escuela Militar de Logística, ubicada en la localidad de San Cristóbal. La condujo a la parte alta y le mostró el punto en donde perdió su vida. El 5 de septiembre de 2021, un día después de que encontraron su cuerpo en un río, Carolina Beltrán, su mamá, y Angie, su cuñada, fueron hasta el batallón en donde él prestó servicio por once meses.

Mientras esperaban a ser atendidas, Angie recordó el sueño y, como si hubiera vuelto a entrar en el plano onírico, recorrió cada lugar que había visto mientras dormía. Salió corriendo hacia la montaña y ahí, donde el soldado le había mostrado, hallaron una camiseta. La prenda tenía manchas de sangre y estaba rota. Desde entonces, para ellas, la teoría de un asesinato tomó fuerza.

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Un mes más tarde, con el resultado de la necropsia, emitido por Medicina Legal, las sospechas crecieron. El documento establece que el cadáver tenía múltiples hematomas en el tórax y las extremidades; una herida de arma cortopunzante en el mentón; marcas similares a quemaduras; que murió producto de asfixia por sumersión y que se encontró en el cuerpo una SIM card, que es motivo de estudio.

Para algunas de estas heridas podría haber explicación, como los golpes en su cuerpo, producto de los metros que se supone recorrió el cuerpo impulsado por el agua. Pero estas también son cuestionadas por la familia, al decir que la corriente del afluente no era mayor por esos días.

Han pasado cinco meses desde que hallaron el cadáver y hay una investigación en curso. Pero el tiempo ha sido el principal enemigo de los dolientes, pues sienten que el silencio es cómplice de los posibles responsables de “la muerte de Javier”.

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El Ejército, por su parte, no se pronuncia al respecto. Cuando hallaron el cuerpo, emitieron un comunicado en el que dijeron que, desde que se reportó su desaparición, activaron “los protocolos de búsqueda”. Esta versión contradice la de los Sánchez, quienes dicen que el caso no habría salido a la luz si ellos no hubieran convocado a los medios y visitado entidades gubernamentales.

El sueño

Javier mostró habilidades académicas a temprana edad, pero de pequeño anunció su destino: “Quiero ser militar”. Si hay algo que recuerdan de él es que siempre fue comprometido con las causas que se proponía. Fue por eso que, tras terminar la secundaria, ingresó, en noviembre de 2020, como recluta a la Escuela Militar de Logística.

De allí salía en escasas oportunidades y siempre era para visitar al amor de su vida: su mamá. “Venía los fines de semana cuando tenía permiso. De hecho, el 7 de agosto, una semana antes de la desaparición (el 14 de agosto), estuvo en la casa. Estaba feliz, porque había ascendido a dragoneante y quería ser suboficial”, cuenta Carolina.

El 17 de agosto de 2021 sonó el teléfono en la casa de los Sánchez Beltrán. Un alto mando del batallón le pidió a la mamá de Javier que le dijera al soldado que tenía que presentarse urgente, porque estaba “prófugo”. La noticia no fue bien recibida por Carolina, pues desconocía dónde podría estar su hijo, quien incluso “no tenía para dónde más ir que a su casa”.

Tras dos semanas desde su desaparición, parte de los recursos para encontrarlo se habían agotado. Los cuatro hermanos de Javier habían recorrido los alrededores del batallón buscando pistas de su paradero. Incluso caminaron varias veces por el río en donde semanas más tarde fue hallado sin vida.

“Ocho días antes de aparecer muerto, mi hijo se me apareció en un sueño y me dijo: ‘Hola, mi amor, ya estoy acá. Gracias a ti por todos los medios que has movido. Ya me soltaron, tranquila, no te preocupes, que el batallón va a pagar por lo que me hicieron’. Fue un poco raro, pero desde entonces otros familiares se soñaron con él y a través de los sueños nos ha revelado varias cosas”, agrega la mamá de Javier.

En los primeros días de septiembre, algunos uniformados se sumaron a la búsqueda que hacía la familia y, a pesar de haber pasado por el río varias veces y no tener resultado, hallaron a Javier, al lado del batallón. De su uniforme de soldado solo tenía el camuflado de la cintura para abajo. La chaqueta estaba envuelta al lado de una piedra y su camiseta no aparecía.

La noche siguiente al hallazgo del cuerpo, los sueños les trajeron nuevas revelaciones a los dolientes. Angie soñó con él, recorriendo el batallón. Dice que la llevó hasta la parte alta, a un sitio conocido como “Polvorines”, en donde habría perdido la vida.

“Tras encontrar a mi hijo, al día siguiente tuvimos que ir al batallón a recoger una placa dental, para compararla con la del cadáver, porque como mi hijo no estaba identificado, ese era el procedimiento en Medicina Legal. Estando allá con mi nuera [Angie], ella le pidió permiso a un soldado para ir a caminar por el sitio. De un momento a otro, recordó el sueño y nos llevó hasta ‘Polvorines’. Allá encontramos la camiseta rota y con sangre”, rememora Carolina.

La prenda fue llevada a la Fiscalía y hasta ahora no han determinado si era la camiseta que le hacía falta al soldado Sánchez. Esa prueba, en caso de confirmar que le pertenecía, sustentaría la hipótesis de un posible asesinato. La otra prueba clave es el dictamen de Medicina Legal, emitido quince días después de haber hallado el cuerpo.

En él se lee el análisis de los peritos que lo revisaron. “El cuerpo lo tenía muy golpeado. En la cabeza, el cuello y las costillas tenía heridas, como si lo hubieran torturado. Además, no sabemos cómo llegó esa SIM card a su cuerpo. No sé si se la comió o se la hicieron comer”, resalta Carolina.

En cuanto a la causa básica de la muerte de Javier, el documento señala que fue por “asfixia por sumersión secundaria a trauma craneoencefálico y facial contundente y corto contundente”. Mientras que, con relación a la opinión del médico que revisó el cuerpo, se dice que “la manera de muerte corresponde a violenta”, esta se complementará con los demás hallazgos en la investigación en curso.

El proceso que están adelantando las autoridades no ha permitido llegar a una conclusión y, a pesar de que usualmente son trámites que demandan tiempo, como bien sabe la madre de Javier, hay sentimientos que no pueden esperar. “Quiero justicia. Espero que no me vaya a llegar la muerte y no haya podido ver a los responsables de la muerte de mi hijo pagando por lo que me hicieron”, concluyó la mamá de Javier.

El Espectador estableció contacto con el batallón, donde se abstuvieron de dar declaraciones, ya que el caso está en investigación.

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