24 Aug 2020 - 2:00 a. m.

“Esperamos contar con las 2.000 UCI para octubre”: secretario de Salud de Bogotá

El secretario de Salud, Alejandro Gómez, es optimista con el descenso de los contagios en la última semana, pero asegura que vendrá un nuevo rebrote para final de año, por lo que su llamado es a no bajar la guardia en el autocuidado.
Mónica Rivera Rueda

Mónica Rivera Rueda

Periodista Bogotá
Con el aumento de personas en la calle, habrá más pacientes en octubre y es posible que tengamos otro pico en noviembre. Alejandro Gómez, secretario de Salud.
Con el aumento de personas en la calle, habrá más pacientes en octubre y es posible que tengamos otro pico en noviembre. Alejandro Gómez, secretario de Salud.

En los últimos días se ha evidenciado un descenso de los casos activos y hospitalizaciones por COVID-19 en Bogotá. La ocupación en las unidades de cuidados intensivos (UCI) están por debajo del 80 %, lo que hoy le da un respiro al Distrito y mayores expectativas respecto a la reapertura de la ciudad. Ese será el tema central que hoy tendrán que definir el Distrito y el Gobierno nacional, pues además de evaluar las estadísticas, bajo las cuales la alcaldesa Claudia López levantó la cuarentena estricta en Puente Aranda y Antonio Nariño, se tendrá sobre la mesa el plan de desconfinamiento y las reglas de la nueva normalidad.

“La Bogotá de septiembre no será la misma de enero”, dice el secretario de Salud, Alejandro Gómez, quien reconoce que la ciudad ahora debe empezar a trabajar por horarios, pues, por lo pronto, no volverá a ser concebible que los ocho millones de personas que la habitan estén al tiempo en la calle. Asimismo, recalca que este es solo el primer pico, por lo que mantener el autocuidado será más que necesario para evitar un rebrote.

¿Cuál es el balance hasta ahora?

Bogotá ha visto crecer los casos en los últimos cuatro meses, pero fue más fuerte en junio. Los meses siguientes fueron los más complejos, a tal punto que hoy tenemos 280.000 casos, que se fueron duplicando de manera sustancial. El final de julio fue el más difícil, porque se incrementaban los pacientes y no ocurría lo mismo con las UCI.

¿Cómo van con las UCI?

Hoy tenemos 1.788 camas exclusivamente para pacientes COVID-19. Hemos hecho un esfuerzo brutal por aumentar la capacidad de la ciudad de la mano de la nación. Aunque aumentaron los pacientes, las camas también y pese a que llegamos al 94 % de ocupación, no sobrepasamos la capacidad. La última semana salieron más pacientes de los que entraron a UCI. Eso nos permite darles un respiro a los hospitales, que trabajaban a tope.

¿Sigue el plan de llegar a 2.000 UCI?

Seguimos instalando UCI. La semana pasada Probogotá hizo una donación y Bogotá no va a parar. Esperamos contar con las 2.000 en octubre. En este momento estamos en el punto máximo del pico, pero es el primero de esta enfermedad.

¿Vamos a tener otro pico?

Sí, esto lo debe saber la gente y aunque respiramos más tranquilos que hace dos semanas, no queremos que la ciudadanía crea que el COVID-19 ya pasó. Esta es una enfermedad para la que no hay tratamiento ni vacuna. Si bien, vienen disminuyendo los casos, con el aumento de personas en la calle en actividades productivas, el número de pacientes subirán en octubre y probablemente debemos esperar un nuevo pico en noviembre.

¿Ese pico será similar a este?

Los modelamientos, siendo sinceros, no son perfectos. Hoy tenemos más información de la que teníamos en marzo y más de lo que sabíamos en junio. Con base en los modelos, suponemos que se necesitarán 1.900 camas UCI en noviembre. Trabajamos con un ajuste de seguridad, pero hay que ver cómo se comporta la enfermedad.

¿Qué pasa en las localidades con respecto a las cifras?

Hemos empezado a bajar el nivel de transmisión en localidades como Kennedy, que de lejos era la que estaba más alta, y logramos bajarlo también en Ciudad Bolívar que tuvo unas condiciones muy difíciles. Hoy tenemos una transmisibilidad mayor en localidades que no habíamos tenido, por ejemplo, la que lo tiene más alto en este instante es La Candelaria. La ventaja es que allí vive muy poca gente, pero al ser el centro de la ciudad, como Mártires o Santa Fe, el contacto social es mucho más estrecho porque son zonas comerciales.

En Engativá y Bosa la transmisibilidad también es alta y en Suba lo que nos preocupa es lo grande que es y la cantidad de pacientes. Pero hemos logrado con las diferentes medidas disminuir los niveles de transmisión.

Cada vez encontramos la información del rt (número efectivo de contagio) aumenta hacemos procesos de cuarentena e intervención y así hemos logrado reducir el número de transmisión.

Hay mucho contagio en el estrato 2.

Las condiciones de vida determinan de qué se enferman y de qué mueren. Negar la vulnerabilidad por condiciones económicas sería negar la realidad. Más dificultades agravan el porvenir de la enfermedad, por ejemplo, desnutrición y acceso a control de enfermedades crónicas. Por eso nos hemos comprometido a hacer una mejoría, porque es una manera de construir equidad, a través de mayor inversión social en salud.

¿Qué pasará con las camas UCI que llegaron a clínicas privada?

Ya veremos, por lo pronto estarán los próximos seis meses. Lo peor es suponer que vamos a desmontar alguna en el futuro próximo. En principio la red hospitalaria es una sola y Bogotá lo ha mostrado de una manera muy clara. El trabajo ha sido completamente solidario. Ahora la ciudad tiene una regulación de las UCI centralizadas en la Secretaría de Salud desde hace mes y medio.

¿Han pensado en continuar con este modelo, luego de la pandemia?

Hasta el momento ha dado extraordinarios resultados, no solo para la red pública sino también para los privados, es decir las EPS, que me ha dicho que el ejercicio ha dado unos estupendos resultados. Tendríamos que evaluarlo, porque es una medida excepcional.

¿Qué harán con el cupo de endeudamiento?

Dignificar la labor del personal asistencial, no solo médicos sino todas las personas en el sector de la salud, que han sido objeto de contratos por meses, que van de la mano con la labor que realizan. Vamos a trabajar para que tengan condiciones laborales, un apalancamiento de tres grandes hospitales, centros de atención prioritario, pero también tres grandes torres de urgencias como Meissen, Kennedy y Tunal.

¿Preocupa el acceso a medicinas?

Todos los puntos son un reto. Cuando aumentamos las UCI pensábamos que solo era tema de ventiladores, pero esto es más complejo. A Bogotá nunca le ha faltado pentanilo (para sedar pacientes sometidos a ventilación mecánica) ni miorrelajantes (para que el paciente no respire voluntariamente). De la mano de la gente de las UCI hemos venido monitoreando. Este tema surgió hace un mes, tomamos medidas y hoy Bogotá no está desabastecida. La justificación es que antes teníamos 400 pacientes ventilados y en este momento son 1.300, que duran más días en esta condición.

¿Qué factores van a tener en cuenta para comenzar el desconfinamiento?

Lo clave es saber cuál es el riesgo de transmisión del virus y cuál el de la persona enferma. Hemos demostrado que si trabajan en construcción, que es al aire libre, el riesgo es menor que en el comercio, donde el contacto es más estrecho; también que alguien de 30 años enfermo tiene menos riesgo que una de 70. Para la nueva Bogotá queremos compartir estos factores y actuar en consecuencia.

¿Qué le preocupa hoy?

Lo que más nos preocupa es la sensación de que ya pasó el virus y que lleve a que los comportamientos sociales se aparten del cuidado que predicamos. Queremos decirle a la gente que ha hecho un gran esfuerzo, pero a pesar de que estamos mostrando una mejoría, esto no ha pasado. Es un reto difícil, pero si nos descuidamos, vamos a volver a pasar un mal rato.

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