24 Aug 2020 - 8:28 p. m.

“Esta pandemia va a cambiar a Bogotá para bien”: Luis Ernesto Gómez

El secretario de Gobierno asegura que la recuperación de la ciudad va a requerir de grandes recursos, especialmente para ayudar a los más vulnerables, pero además se deberá replantear el uso del espacio público.
El secretario de Gobierno, Luis Ernesto Gómez, asegura que se trabaja con los municipios de la región la estructuración del POT.
El secretario de Gobierno, Luis Ernesto Gómez, asegura que se trabaja con los municipios de la región la estructuración del POT.

A la espera del anuncio de las nuevas medidas y el plan que tendrá el Distrito para la reapertura de la ciudad, ya se tiene claro que en septiembre comenzarán los pilotos en el aeropuerto El Dorado, el regreso de la ciclovía dominical y de los restaurantes a cielo abierto.

Esto debido a que Bogotá estaría superando el pico de la pandemia, pues la ocupación de Unidades de Cuidados intensivos (UCI) bajó al 77%, mientras que los recuperados de COVID-19 son casi el doble de los contagios activos.

Si bien, se espera que la ciudad no vuelva a tener una cuarentena, esto dependerá de las medidas de autocuidado que la ciudadanía conserve y el respeto por las nuevas condiciones pues, a la espera de un nuevo pico antes de finalizar el año, en las calles de Bogotá no podrán estar más de cuatro millones de personas al día.

El secretario de Gobierno, Luis Ernesto Gómez, asegura que la ciudad ha hecho importantes logros, pero ahora hay que pensar en el futuro próximo, para el cuál la administración pidió un cupo de endeudamiento con el fin de solventar las necesidades en salud y continuar con la entrega de ayudas a las personas más vulnerables, pero además, se replantea la ciudad, en una que se incluye a la región y establece al espacio público como uno de sus protagonistas.

¿Cuál es el balance de las cuarentenas localizadas?

Lo primero que hay que decir es que lo logramos y esto merece toda la gratitud con los ciudadanos que hicieron enormes sacrificios en sus formas de vida, en los ingresos de sus familias y que permitió salvar miles de vidas en la ciudad. Las cuarentenas focalizadas sumado a la ampliación de la capacidad hospitalaria permitieron que durante todos estos meses jamás se le negara a una persona el servicio hospitalario, una cama de Cuidado Intensivo y como lo demuestra un estudio de la Universidad de los Andes, eso permitió una reducción en el 15% de los muertos.

Uno de los puntos clave ha sido la identificación de familias pobres ¿Cómo se plantea a futuro esa asistencia que se ha venido dando?

El problema no era un subregistro, el problema es que no existía en Bogotá un sistema de ayuda a las familias más vulnerables, ni un sistema de renta básica mínima para los hogares que se necesitaban. Esto se creó en cuestión de cuatro semanas y al comienzo fue difícil, nos tomó tiempo, pero hoy podemos decir que más de 600.000 hogares han recibido transferencias monetarias y prácticamente 550.000 hogares recibieron mercados, adicionalmente. Nos queda claro que el próximo año deben seguir entregándose las ayudas ante el impacto social y económico que ha vivido la ciudad y las familias más vulnerables. Están contempladas en nuestro Plan de Desarrollo y por eso es importante la aprobación del Plan de endeudamiento.

Solicitaron un monto muy alto…

Este no es el momento de austeridad. No podemos permitir que la gente se nos muera de hambre, porque no tuvimos el coraje de endeudarnos como sociedad, sabiendo que si cuidamos la vida, todo lo material lo podremos recuperar tan pronto termine la pandemia y por eso llevamos al Concejo un cupo de endeudamiento de casi 11 billones de pesos que permita agregar gasto agregado, una política keinesiana macroeconómica de choque en el gasto de la ciudad y a la vez permita ayudar y proteger a los más vulnerables con ayudas.

La historia de la Primera guerra y la crisis derivada que se acompañó con austeridad fue la historia de la miseria y de 15 años de recesión. La historia de la Segunda guerra fue la historia del Plan Marshall sin austeridad, pero con grandes inversiones y ayudas a quienes más lo necesitaban y la reactivación tardó muy pocos años.

Una de las prioridades de la pandemia ha sido la salud ¿qué planes tienen para el sector?

En Bogotá lo que hicimos fue una revolución del sistema de salud y de la Ley 100 sin tocarla. Médicos yendo a los hogares, un sistema público fortalecido, trabajando de la mano con el sistema privado, para garantizar el derecho a la salud, independientemente del ingreso y la condición de la persona y por esta razón, para brindar salud de calidad, nuestro Plan de desarrollo plantea formalización de los trabajadores de la salud, al igual de inversiones históricas que también están contempladas para hospitales e infraestructura en salud. Si algo aprendimos en esta pandemia es que lo importante es la salud.

¿Qué tan importante será el espacio público en el proceso de apertura?

Esta pandemia va a cambiar a Bogotá para bien, entre otras en el mejor aprovechamiento del espacio público y el espacio del aire libre. Ahora, con la reapertura de los restaurantes y de una Bogotá al aire libre con teatro, pero también en lo que implica la convivencia entre el comercio formal y el informal. No es con bolillo sino con diálogo como vamos a organizar el espacio público, para que las personas que trabajan en el espacio público, pero con legalidad, aunque sean informales, puedan tener un sustento.

La pandemia también obligó a replantear el POT…

La pandemia nos deja la necesidad de ordenar mejor el territorio, cuidar la estructura ecológica y que crezca de manera armónica con la naturaleza, pero que también permita que las personas tengan cerca de su lugar de trabajo más cerca de su residencia y no tenga que desplazarse por horas de un extremo a otro de la ciudad. Esto solo se puede hacer con planeación territorial y por eso tenemos un trabajo muy intenso con los municipios aledaños de la ciudad para la formulación del POT que presentaremos el próximo año.

Para la reapertura también serán claves los municipios cercanos ¿han hablado con alcaldes?

Cada municipio tiene una realidad epidemiológica distinta y el efecto positivo de las cuarentenas en Bogotá se ve también en los municipios circundantes porque muchos vienen a trabajar o a desplazarse por alguna causa, por lo que esperamos que lo que será la nueva normalidad tendrá un efecto positivo en la carga humana sobre los municipios circundantes.

En educación el reto ha sido de calidad y de conectividad, pero ahora también está tema de cuándo regresar a las aulas

En la educación la pandemia aceleró procesos de deudas históricas como que los niños tengan una posibilidad de internet en casa, una tableta o de acceso a la tecnología. Con la aprobación de la armonización presupuestal se autorizo la compra de 100.000 tabletas que se entregará a los niños que más lo necesitan y, adicionalmente, se trabajó con una transición para que los padres acompañaran a los niños mucho más.

Pero algo que si es un desafío enorme es como recuperar el tiempo perdido. Cada día vale por diez, por eso la importancia que una nueva realidad para Bogotá en el cupo epidemiológico de cuatro millones de personas por día tendremos a nuestros niños y jóvenes.

¿Qué pasará mientras tanto con sectores como el cultural, que puede ser de los últimos en abrir?

La Secretaria de Cultura viene trabajando unos esquemas para uso del espacio público y para poder utilizar los parques y las plazas como escenarios culturales. Nosotros desde las alcaldías locales vamos a financiar este propósito y por supuesto, con las nuevas medidas del Ministerio de Salud, revisar las condiciones de las actividades culturales y de teatro, con aforos restringidos, protocolos de seguridad. La dificultad es que un teatro con los protocolos tendría un aforo máximo del 20% y 30% y a veces para las compañías de teatro es mejor no abrir con un aforo tan bajo, por eso estamos trabajando para reactivar la cultura de manera segura.

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