Bogotá

22 Jul 2010 - 10:20 p. m.

Estampida empresarial

Para el funcionario, el gran riesgo en el futuro para las finanzas distritales es la salida de las empresas, que se van a los municipios vecinos en busca de exenciones tributarias.

Santiago La Rotta

Justo cuando  el Departamento Nacional de Planeación anuncia un riguroso examen a las finanzas del Distrito de cara a la construcción del metro, el secretario de Hacienda, Juan Ricardo Ortega, hizo su propio análisis y concluyó que el tesoro público de la ciudad quedará sólido después de terminada la administración del alcalde Samuel Moreno.

¿Cómo van a quedar las finanzas de la ciudad cuando este gobierno se acabe?

Yo aspiro a que queden como las encontramos, que eran menos buenas de lo que decían, pero tampoco malas. Yo no fui capaz de mejorarlas, pero, a pesar de todo, fui capaz de evitar que se deterioraran en un tiempo con enormes riesgos. Los riesgos no han desaparecido y el siguiente secretario tiene un reto en tratar de generar las condiciones para que éstos desaparezcan.

¿Cuáles riesgos?

La salida de las empresas y la posibilidad de no pagar el impuesto de Industria y Comercio (ICA) que se está generando en el país con el oportunismo del canibalismo tributario. Gravísimo. Un riesgo fenomenal. Y eso ya le pegó a Bogotá.

¿Qué tanto?

Mucho. Tuve una caída de más de $200 mil millones por el ICA.

¿Por el auge de las zonas francas?

Claro. Tocancipá, Sopó. Todas las empresas grandes, Siemens, Corona, Telmex, se han ido sistemáticamente. Todo lo que había en el barrio Restrepo, que estaba lleno de industrias de colchones, también se ha ido. Mire en Puente Aranda la cantidad de oficinas y bodegas vacías que hay.

¿Y esto ha pasado sólo por el auge de las zonas francas o también se han hecho algunas cosas mal en la ciudad?

Claramente hemos hecho cosas mal. Pero también está el hecho de que el Gobierno Nacional le ofrezca a la industria pasar de pagar renta del 33% al 15%, que los municipios le ofrezcan no pagar, en algunos casos, ni predial ni ICA durante ocho años. Usted le está regalando a una empresa en estos tributos como $15 mil millones al año por irse. El problema es la sociedad como sociedad, no sólo Bogotá. Nosotros no tenemos una coherencia clara de qué es una tributación justa. ¿Por qué a un empresario que tiene dinero y acceso a crédito usted le da beneficios por valor de US$70 millones y a pequeños empresarios, que no tienen esas posibilidades, no? La ciudad no ha sido coherente para nada y los municipios vecinos son oportunistas para todo. Mire la calle 80. Cota permitió el desarrollo hasta el borde de la calle y hoy no se puede hacer una ampliación de una vía que debería tener cinco carriles. Nadie hizo la tarea de pagar los impuestos, de pagar para construir esta obra, y se les dieron exenciones a todas las empresas, luego no va a haber los recursos que se necesitan, no sólo para la vía, sino para colegios y hospitales. Somos una sociedad descoordinada y bastante oportunista y así perdemos todos.

Una de las metas de 2010 era atraer nuevas inversiones. ¿Se ha logrado?

Estamos a punto de lograr cosas importantes en temas que la ciudad tiene que hacer: más conocimiento y aprovechar las universidades, porque Bogotá debe crear empleos mejor calificados y en oficios sofisticados. Pensar que solamente vamos a tener manufacturas con mano de obra poco calificada, es inviable. Yo espero que para finales de este año esté consolidado este proceso.

¿Cómo ve el hecho de que los alcaldes locales vuelvan a contratar obras ellos mismos?

La discusión de la descentralización es legítima. La pregunta no es si sí o si no, sino el cómo. Las entidades generalmente no tienen por qué gerenciar todo. Los alcaldes locales siempre deberían tener la opción de pedir que en un proceso contractual lo apoye una entidad, como las secretarías, que son de cobertura de ciudad. Lo triste es que la ciudadanía no vea $420 mil millones bien gastados y que no se castigue al que gaste mal. Ese es el debate sustantivo del tema de descentralización. Las sociedades que mejor funcionan son las que lo hacen a nivel local, pero sólo cuando lo local es capaz y competente.

¿Qué hará después de ser secretario?

No quisiera volver al sector público. Me gustaría trabajar en el sector privado. Yo me siento muy feliz de trabajar acá, porque se hicieron cosas buenas.

¿Cómo cuáles?

Poder facilitarle el servicio de pago del predial a la ciudadanía. Eso me parece fantástico. Saber que se pudo facilitarle a las personas que pagaran con el descuento del 10%, porque les permitió hacerlo a través de un botoncito en un computador, por ejemplo.

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