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Facatativá podría agotar sus reservas superficiales de agua en un plazo de 15 a 20 días si no regresan las lluvias y el consumo se mantiene en los niveles actuales. El municipio permanece en alerta naranja, aplica racionamientos por sectores y prepara medidas adicionales ante la posibilidad de entrar en alerta roja.
La advertencia, que vino del propio alcalde del municipio, Luis Carlos Casas, no representa una fecha exacta para la suspensión total del servicio. Corresponde, en cambio, a una proyección condicionada por el volumen almacenado, la demanda diaria, el ahorro ciudadano y el eventual ingreso de agua a las fuentes abastecedoras.
En este sentido, los embalses locales pueden almacenar en conjunto poco más de un millón de metros cúbicos, pero dispondrían de aproximadamente 200.000. Esto significa que las reservas están por debajo del 20 % de su capacidad total.
La crisis contrasta con el balance general de los grandes embalses del centro del país, varios de los cuales cerraron agosto en niveles altos. Esa estabilidad regional no resuelve de inmediato el problema de Facatativá, debido a que el municipio depende principalmente de fuentes superficiales locales y todavía no cuenta con una conexión que permita reemplazarlas automáticamente.
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El embalse de Mancilla al 7 %
Uno de los casos más críticos es el del embalse de Mancilla, cuya capacidad ronda los 300.000 metros cúbicos. La reserva habría descendido hasta unos 20.000 metros cúbicos, equivalentes a cerca del 6,7 % de su volumen total.
Mancilla aporta alrededor del 30 % del agua utilizada por el municipio. La reducción ha dejado zonas del suelo expuestas y ha disminuido el caudal que llega al sistema de abastecimiento.
Del mismo modo, el alcalde explicó que Facatativá lleva entre dos y tres meses sin lluvias intensas. La CAR calculó que durante agosto las precipitaciones estuvieron un 60 % por debajo de lo esperado en el municipio.
El racionamiento no consiguió la meta
Para atenuar la crisis, Facatativá aplica restricciones desde hace aproximadamente dos semanas. Las válvulas permanecen parcialmente abiertas y el servicio se suspende durante periodos de 12 o 24 horas, dependiendo del sector.
Si bien la administración esperaba ahorrar cerca de 50.000 metros cúbicos con estas medidas, la reducción alcanzada rondaría los 15.000. El resultado equivale al 30 % de la meta planteada y explica por qué las autoridades consideran endurecer las restricciones.
El municipio también ha realizado inspecciones a lavaderos de vehículos, empresas, cultivos y urbanizaciones. Casas aseguró que existen denuncias ante la Fiscalía y la CAR por presuntas captaciones ilegales en las partes altas de las quebradas, algunas relacionadas con el riego de cultivos de fresa.
Asimismo, la Alcaldía informó sobre el retiro de motobombas utilizadas para extraer agua sin autorización. La responsabilidad de quienes estarían detrás de estas captaciones deberá establecerse mediante los procedimientos administrativos y penales correspondientes.
Facatativá prepara pozos y compra de agua en bloque
Entre las soluciones estructurales está la perforación de dos pozos profundos, con una inversión cercana a 30.000 millones de pesos. La administración calcula que estos recrusos subterráneos podrían aportar conjuntamente unos 150 litros por segundo.
También se estudia ampliar el embalse Santa Marta para incorporar cerca de 50.000 metros cúbicos de almacenamiento. Estas obras requieren permisos, construcción y puesta en funcionamiento, por lo que no ofrecen una respuesta inmediata a la reserva calculada para las próximas semanas.
Ya en las soluciones a corto plazo, si el nivel continúa descendiendo, el municipio contempla aumentar la distribución mediante carrotanques y tractomulas. Otra alternativa consiste en adquirir agua en bloque a la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá o a municipios vecinos para transportarla hasta los tanques locales.
No obstante, la viabilidad de estas opciones depende del volumen disponible, la infraestructura para recibir el agua y el costo del transporte.
¿Por qué Facatativá está en crisis?
El reporte de la CAR muestra un panorama favorable en varios sistemas de regulación del centro del país. Al cierre de agosto, Sisga llegó al 99,8 % de su capacidad; Chuza alcanzó el 88,8 %; Neusa se ubicó en 85,8 %, y El Hato, en 78,2 %.
Sisga pasó del 64,5 % en junio al 99,8 % en agosto. El nivel obligó a realizar descargas técnicas de siete metros cúbicos por segundo para regular la cuenca y prevenir un rebose. Chuza también tuvo una recuperación pronunciada al subir del 47,3 % al 88,8 % durante el trimestre.
Estos porcentajes describen sistemas diferentes a los pequeños reservorios que abastecen directamente a Facatativá. Un embalse con buen nivel en otra cuenca no puede surtir automáticamente al municipio si no existe una red, concesión o acuerdo operativo para transportar el agua.
El contraste demuestra que el problema actual no corresponde a una escasez uniforme en todo Cundinamarca. Las lluvias han caído de manera aislada y con intensidades distintas, lo que permitió recuperar algunos grandes embalses mientras las fuentes de Facatativá continuaron descendiendo.
La CAR ordena fortalecer los planes de ahorro
La CAR declaró una alerta de ahorro y pidió a alcaldías, empresas de servicios públicos e industrias aplicar estrictamente sus Planes de Uso Eficiente y Ahorro del Agua. La corporación advirtió que los niveles favorables de los grandes embalses deben conservarse para enfrentar los meses secos.
La entidad reiteró que el consumo humano tendrá prioridad frente a los usos productivos en un escenario de reducción de la oferta. También anticipó que la situación podría agravarse hacia octubre, cuando se espera un fortalecimiento del fenómeno de El Niño.
La cuenca baja del río Bogotá, comprendida entre el Salto del Tequendama y Ricaurte, aparece entre las zonas que podrían experimentar mayores presiones durante los próximos meses.
El Niño podría prolongarse hasta 2027
El Ideam informó que las condiciones de El Niño continúan fortaleciéndose y tienen una probabilidad superior al 90 % de persistir hasta el primer trimestre de 2027. Asimismo, calculó en 69 % la posibilidad de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre de 2026.
El fenómeno suele reducir las precipitaciones y elevar las temperaturas en buena parte de la región Andina, aunque sus efectos varían entre territorios. En Facatativá, la preocupación inmediata radica en que los meses más secos comiencen con los reservorios locales cerca de sus niveles mínimos.
Por ahora, el ahorro continúa siendo la única medida capaz de ampliar inmediatamente la duración de las reservas. Las obras, los pozos y una eventual compra de agua pueden reforzar el sistema, pero requieren tiempos que superan la proyección de 15 a 20 días anunciada por el alcalde.
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