El 2026 comenzó con una temporada de lluvias que se está sintiendo en gran parte del centro del país. En Cundinamarca, debido al aumento significativo de las precipitaciones, ya se presentaron las primeras emergencias. El municipio de Girardot, en la provincia del Alto Magdalena, amaneció con sus calles totalmente inundadas debido a los aguaceros de esta semana.
Las autoridades y organismos de emergencia reportaron que el municipio enfrenta una nueva emergencia por la temporada de fuertes lluvias, que han generado inundaciones en sectores residenciales y crecientes súbitas en varias quebradas que cruzan el territorio.
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Los barrios más afectados incluyen Vivisol, Santa Isabel y Gólgota, donde el sistema de alcantarillado colapsó ante el volumen de agua acumulada en cortos periodos, según el último reporte de los bomberos de Cundinamarca.
Asimismo, de acuerdo con el reporte oficial del Cuerpo de Bomberos Oficiales de Girardot, el personal operativo, junto con equipos de la alcaldía y empresas públicas de servicios, mantiene el monitoreo permanente de la situación en todo el casco urbano para verificar posibles afectaciones adicionales y planificar la atención de nuevas emergencias.
Paralelamente a lo anterior, un informe reciente de la Gobernación de Cundinamarca señala que la región ha enfrentado centenas de emergencias asociadas a lluvias durante la última temporada, con inundaciones y crecientes súbitas reportadas en múltiples zonas del departamento.
Entre enero y septiembre de 2025, la Unidad Administrativa Especial para la Gestión del Riesgo de Desastres (UAEGRD) registró 381 eventos relacionados con lluvia en 83 municipios, muchos de ellos ocasionados por fallas en el drenaje urbano y el colapso de sistemas de alcantarillado en sectores poblados.
La presencia de crecientes súbitas, un fenómeno común durante los picos de lluvia intensa, aumenta el riesgo de represamientos de agua y desbordamientos de quebradas pequeñas que descienden rápidamente hacia zonas urbanizadas, como ha ocurrido en Girardot, donde estas corrientes han sobrepasado la capacidad de los drenajes municipales.
Organismos de socorro como Bomberos, la alcaldía municipal y las empresas de servicios públicos han coordinado labores de verificación de daños, limpieza de puntos críticos y asistencia a familias afectadas por la inundación de viviendas y la afectación de vías internas.
Aunque la situación se encuentra bajo control en muchas áreas, y todavía no hay reporte de heridos o perdidas humanas, los organismos de respuesta mantienen alerta y monitoreo constante ante posibles nuevos episodios de lluvia fuerte que puedan agravar las condiciones.
Las autoridades locales han reiterado la importancia de medidas comunitarias de prevención, como evitar arrojar residuos que obstruyan el flujo de agua en canales y alcantarillas, así como atender las recomendaciones oficiales para minimizar riesgos durante la temporada de lluvias, que en Colombia suele extenderse varios meses con variaciones de intensidad.
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