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Una investigación adelantada por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) identificó la presencia de residuos de medicamentos en distintos puntos de la cuenca del río Bogotá, entre ellos analgésicos, antibióticos y antihipertensivos de uso común.
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El estudio, enfocado en contaminantes emergentes, permitió establecer los 10 puntos con mayor presencia de residuos farmacéuticos entre los 15 lugares monitoreados por la entidad a lo largo de la cuenca, desde municipios como Chía y Cota hasta sectores de Bogotá y zonas ubicadas aguas abajo del río.
Los contaminantes emergentes son sustancias que no suelen estar incluidas en los programas tradicionales de monitoreo ambiental, pero cuya presencia en cuerpos de agua puede representar impactos sobre los ecosistemas y fauna. En este grupo se encuentran medicamentos, productos de cuidado personal y otros compuestos de uso cotidiano.
Los diez puntos identificados por la CAR con mayor presencia de residuos farmacéuticos son:
- Punto entre Chía y Cota, en el municipio de Chía.
- Puente La Virgen, en el municipio de Cota.
- Entrada a la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) Salitre, en Bogotá.
- Salida de la PTAR Salitre, en Bogotá.
- Punto aguas abajo de la descarga de aguas residuales domésticas de Engativá, en Bogotá.
- Puente vehicular de la calle 13, en Bogotá.
- Río Fucha, en Bogotá.
- Punto correspondiente al río Tunjuelo, en Bogotá.
- Punto aguas arriba del Salto del Tequendama, en San Antonio del Tequendama.
- Estación Puente La Ibáñez, en el municipio de El Colegio.
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La encuesta que develó una práctica tan irresponsable como común
Para desarrollar la investigación, el laboratorio ambiental de la CAR realizó análisis que permitieron detectar compuestos químicos presentes incluso en bajas concentraciones. Además, el equipo investigador aplicó una encuesta a 207 personas de diferentes sectores de la cuenca para conocer prácticas relacionadas con el consumo, almacenamiento y disposición de medicamentos.
Según los resultados, cuatro de cada diez personas consultadas manifestaron que desechan medicamentos en la basura convencional. Otros participantes señalaron que los almacenan en sus viviendas o que los arrojan al sanitario o al lavamanos.
Para la entidad, estas prácticas pueden facilitar que residuos farmacéuticos lleguen a las fuentes hídricas.
El estudio también identificó comportamientos como la compra de medicamentos sin fórmula médica, la interrupción de tratamientos y la acumulación de productos sobrantes o vencidos en los hogares.
“Nuestro equipo científico realizó una encuesta a 207 personas de diferentes sectores de la cuenca del río Bogotá para conocer prácticas relacionadas con el consumo, almacenamiento y disposición de medicamentos. Los resultados permitieron identificar comportamientos que pueden contribuir a la generación de residuos farmacéuticos y a su eventual llegada al ambiente”, señaló Alfred Ballesteros, director general de la CAR.
Según la literatura científica revisada durante la investigación, estos compuestos pueden generar efectos sobre organismos acuáticos, favorecer procesos de resistencia bacteriana, acumularse en sedimentos y tejidos vivos, e incluso llegar a sistemas agrícolas que utilizan agua contaminada para riego.
La CAR señaló que los resultados servirán para fortalecer el seguimiento de la calidad del agua y orientar estrategias relacionadas con el manejo adecuado de medicamentos.
La entidad también recomendó que los medicamentos vencidos o en desuso sean llevados a puntos de recolección autorizados o a los llamados puntos azules habilitados para este propósito.
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