En las últimas semanas los bogotanos han sido testigos de conmovedores casos, en los que las autoridades tuvieron que intervenir para rescatar a niños y niñas que dejaron solos y encerrados en casa, sin la supervisión de un adulto. El más reciente, según la Policía de Infancia y Adolescencia, fue el de una bebé de un año y un niño de 5, cuyo llanto alertó a la comunidad del barrio Manuela Beltrán (Ciudad Bolívar).
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A este, se suman tres hechos más en lo corrido de 2026: el rescate de otros cuatro niños, de 5, 8, 9 y 11 años, que encontraron en estado de abandono, en el barrio Tintalito de Kennedy; el de dos niñas emberá, de 4 y 7 años, en el barrio Ricaurte, quienes pedían comida a través de una reja, o el de una menor, de 6 años, en Kennedy, que se salió por una ventana para pedir algo de alimento.
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La escena es frecuente, así como las alertas que vienen desde el año pasado, cuando se reportaron 215 casos de abandono en Bogotá, según datos oficiales. En todos, la Policía de Infancia actuó para salvaguardar sus derechos. Pero, ¿qué factores inciden en estos hechos?, ¿es una acción obligada o deliberada? ¿Cómo actúa el Distrito para evitarlo?
Una combinación de factores
El abandono o negligencia infantil es una de las formas de maltrato contra los menores, según la ley. De acuerdo con UNICEF, esto ocurre cuando los responsables de cubrir las necesidades básicas de los niños no cumplen su obligación y, de manera intencional, terminan privándolos de sus derechos. Muchas veces, esto lleva a que los niños terminen bajo cuidado de terceros o en hogares del Estado, “aunque no siempre es la mejor solución”, resalta el organismo internacional.
Hoy las cifras revelan que, al 30 de noviembre de 2025, el ICBF tenía bajo su protección a 20.911 niños, niñas y adolescentes, por omisión o negligencia, de los cuales 5.239 están en Bogotá. Es preciso anotar que cuando se reporta a un menor en estado de abandono, el organismo evalúa si los padres pueden hacerse cargo; si es necesario un restablecimiento de derechos o ubicarlo en un nuevo hogar. En casos de deliberada negligencia, existen implicaciones penales: el abandono es delito e implica una pena de hasta nueve años de prisión. La condena se agrava si el abandono se da en lugares despoblados o solitarios.
No obstante, Alejandro Ruiz, abogado especialista y consultor en derechos de la infancia, hace una claridad: dejar solo a un menor no siempre es sinónimo de abandono (hay un padre sin red de apoyo que debe trabajar) y en los casos donde se comprueba la conducta, “hay que buscar la forma de no castigar la pobreza, causando la separación de los hijos”. Lo anterior, en casos relacionados con la carencia de recursos, desintegración familiar o falta de servicios de apoyo.
¿Cómo lo estamos previniendo?
La Secretaría de Integración Social, junto al Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud (Idipron), tiene un papel clave en la coordinación y el liderazgo de la Política Pública de Infancia y Adolescencia, a la hora de prevenir y atender situaciones graves como el abandono o negligencia. En diálogo con este diario, la subsecretaria técnica Juliana Sánchez destacó la hoja de ruta de la administración.
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Esta comienza con el programa Ciudad Niñez, donde 103 profesionales (pedagogos, psicosociales y artistas) realizan recorridos permanentes en las localidades, para identificar los casos más complejos. “De los 5.824 recorridos el año pasado, se identificaron seis niños que estaban solos en sus hogares. La activación es directamente con la Policía y luego con el ICBF, quien determina cuál es la medida de protección que requiere el niño, como remitirlo a centros de protección”.
Dentro de estos, destacan los 13 Centros Amar (tres nocturnos) donde atendieron en 2025 a 2.499 menores, tras situaciones asociadas a encierro parentalizado (asumen roles de cuidado o domésticos); permanencia sin cuidado adulto en la vivienda; trabajo infantil ampliado e inobservancia de derechos. A la par, los Centros Abrazar brindan atención transitoria, con énfasis en contextos de alta vulnerabilidad y flujos migratorios mixtos. Durante 2025, 2.414 niñas, niños y adolescentes de 0 a 17 años, fueron atendidos.
Pero, ¿si existe esta oferta, por qué seguimos conociendo casos de abandono infantil? Sánchez responde que el cuidado también parte de una corresponsabilidad de padres, comunidad y Estado. “Por eso es tan importante promover que cualquier persona que observe una situación de estas, lo primero es denunciar para que nosotros podamos actuar (...) Por supuesto que estos casos nos ponen en alerta y sabemos que tenemos que seguir fortaleciendo todos los servicios de infancia”.
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Que 215 niños, niñas y adolescentes hayan sido abandonados y sus gritos de llanto o de hambre sean la manera de pedir auxilio, no es un asunto menor en la capital. Menos cuando, según la concejal María Clara Name, diariamente se están reportando alrededor de tres a cinco casos. Si bien la oferta institucional está presente y ha evitado más casos, las acciones también se deben enfocar en transformar las condiciones de las familias, para que el hogar vuelva a ser un espacio seguro y protector.
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