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Hospital de Kennedy, la cruda muestra de la emergencia en salud de Bogotá

Lo que ha sufrido esta institución en los últimos años deja ver que la crisis la ha atacado por flancos diversos como las deudas de las EPS, las dificultades en la atención y la corrupción.

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Redacción Bogotá
05 de febrero de 2016 - 12:33 a. m.
Hospital de Kennedy, la cruda muestra de la emergencia en salud de Bogotá
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“Venga un sábado a las 3:00 de la mañana. Sumercé verá a los pacientes tirados en el piso”. La invitación es de una enfermera que trabaja en el Hospital de Kennedy, en el suroccidente de Bogotá. El Espectador la publicó en un informe del 4 de octubre de 2015, una fecha cualquiera que bien podría ser hoy, pues las dificultades persisten para atender a los pacientes que llegan allí por urgencias.

Ese centro asistencial, que tiene influencia en el suroccidente de Bogotá sobre una población de tres millones de habitantes, es crucial dentro del plan de choque que implementará la Alcaldía como parte de la emergencia sanitaria que decretó el alcalde Enrique Peñalosa esta semana. Lo aquejan la corrupción, las dificultades en atención y las deudas de las EPS.

Su gerente, Juan Ernesto Oviedo, recuerda que la principal afectación del hospital “se debió a la ampliación de urgencias propuesta en 2005”. Esto apenas comenzó a concretarse en 2010, durante la Alcaldía de Samuel Moreno, cuando se contrató la obra, pero los españoles que se ganaron el contrato de $24.400 millones, después de diversos aplazamientos, se fueron en 2013 sin terminar.

Se trataba de la firma Herreña Fronpeca, que abandonó otras obras en Bogotá. Era la época del carrusel de la contratación y la Secretaría de Salud estaba a cargo de Héctor Zambrano, ya condenado por el escándalo de las ambulancias en la administración Moreno. (Lea también: Otra obra abandonada por una firma española)

En esa obra no solo se invirtieron recursos del Distrito, sino del Banco Mundial. (Lea también: Las obras quedadas que financió el Banco Mundial en Bogotá).

La administración de Gustavo Petro (2012-2015) intentó salvar los trabajos, pero a pesar de los esfuerzos, hoy están en obra negra, y como llevan seis meses sin intervención, requieren de un diagnóstico que permita saber si a partir de lo que hay se puede trabajar o, por el contrario, toca hacer una nueva intervención antes de continuar, explica el gerente Oviedo.

A los pacientes que llegaban aurgencias, entonces, comenzaron a atenderlos en lo que antes era un parqueadero. “La respuesta del Hospital ha sido hacer áreas de expansión no tradicionales mientras se termina la obra. En este momento se están actualizando los diseños de la parte de urgencias, debido a que transcurrieron varios años y a que hay normas nuevas”, explica. “Se presentarán a una curaduría, que debe dar su concepto para continuar la obra”.

 

Las EPS

A parte de la corrupción, las dificultades propias del sistema de salud tienen las finanzas del Hospital en dificultades. Las EPS le deben $110.000 millones, casi lo equivalente al costo de funcionamiento de un año de ese centro asistencial.

Solo Capital Salud, la única EPS del régimen subsidiado que opera en el Distrito (y en la que la Alcaldía es socio mayoritario) le debe $21.000 millones. Esa cantidad corresponde a lo que los directivos de la prestadora han reconocido, pero falta analizar las facturas de finales de 2015 y comienzos de 2016 para ver si la suma es mayor.

Caprecom se fue debiéndole $19.000 millones al Hospital; Solsalud, $13.000 millones. Los pagarés y letras de pacientes no afiliados a ninguna EPS, y por los que debe responder el Distrito, suman $14.000 millones.

En julio del año pasado, de hecho, fue noticia la suspensión que la Gerencia hizo del contrato que mantenía en ese entonces con Caprecom, debido a que no le pagaba.

El plan de choque

Lo que pretende la Alcaldía con la declaratoria de emergencia sanitaria es habilitar más espacio para la atención, y pasar de 80 a 250 camas.

Allí, además, la administración Peñalosa pretende crear una central de urgencias para el sur de la ciudad y el primer Centro de Atención Prioritaria (CAP), a donde serán remitidos pacientes que no tengan urgencias vitales. El secretariod e Salud, Luis Gonzalo Morales, anunció que pasará los servicios de pediatría y maternidad de allí para el Hospital de El Tintal, con el fin de ganar espacio para atender más pacientes.

En la intervención también entran los hospitales de Santa Clara, El Tintal y Meissen, donde las dificultades son igualmente notorias. El de Kennedy es, simplemente, la cruda muestra de las dificultades que vive la red.

El gerente, no obstante, invita también a ver lo bueno: “Hemos tenido avances importantes como con el Instituto de Neurociencias, la atención a pacientes oncológicos y las microcirugías, una oferta que le permiten al Hospital, todavía, garantizar la atención en esas áreas”.

La apuesta de la Alcaldía es que en seis meses, o menos, la situación, al menos en urgencias, tienda a mejorar.

Por Redacción Bogotá

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