2 Sep 2020 - 2:45 p. m.

Hotelería en Bogotá se recuperaría hasta finales de 2022

Con la reactivación de sus operaciones, y la de otros rubros de la economía, los hoteles de la ciudad esperan cerrar el año con una ocupación por debajo del 20 %. Aquí le explicamos los protocolos de bioseguridad que se vienen implementando.
Diego Ojeda

Diego Ojeda

Periodista
Desde Cotelco se avanza en la implementación del sello "Juntos Contra el COVID", mediante el cual se certifica que los hoteles están cumpliendo con los estrictos protocolos de bioseguridad que se les demandan.
Desde Cotelco se avanza en la implementación del sello "Juntos Contra el COVID", mediante el cual se certifica que los hoteles están cumpliendo con los estrictos protocolos de bioseguridad que se les demandan.

Durante la cuarentena, los hoteles no dejaron de prestar sus servicios, siempre fueron vistos por el Gobierno Nacional como unos aliados para combatir el impacto del COVID-19. En los últimos meses, han sido útiles para ayudar a que portadores del virus entren en cuarentena y recibir a personas que huyen de la violencia intrafamiliar (la cual ha sido intensificada por el aislamiento obligatorio), entre otros casos asociados a la emergencia.

A lo anterior también se suman los empleados de las industrias que comenzaron a reactivarse en el país, como los de la construcción. Sin embargo, a pesar de estar en los pocos rubros económicos con permiso para operar, la hotelería ha recibido durante todos estos meses de pandemia un golpe significativo. Luz Estella Florez, presidente de la junta directiva de Cotelco capítulo Bogotá - Cundinamarca, y quien además, es la gerente general del Hotel Dann Carlton en la capital, estima que las pérdidas en el país se pueden contar por el orden de los $5 billones, lo que ha significado la pérdida de unos 30.000 trabajadores.

Y es que la ocupación en los hoteles se ha mantenido entre un 2 % y 3 %, incluso hay edificios que han tenido que cerrar, pues no es negocio que nadie entre por sus puertas y que aún así tengan que seguir pagando servicios públicos y salarios, entre otros gastos. “Las reducciones sobre las ventas que tuvimos el año pasado están alrededor del 70 %. Realmente es un impacto muy fuerte a nivel económico, porque es mucho el aporte que hacemos al Producto Interno Bruto (PIB) Colombiano”, comenta la directiva.

No obstante, la esperanza de continuar fue reforzada gracias a diferentes anuncios que se han dado en las últimas semanas. El primero es el que tiene que ver con el levantamiento de la cuarentena en la ciudad, lo cual abre el espectro de posibles clientes que pueden atender los hoteles; el segundo es el asiento que consiguieron para subirse al bus de la reactivación, proceso que ya cobra vigencia en septiembre para el cual ya tenían más que listos los protocolos de bioseguridad; y el tercero, y tal vez el más importante, son los pilotos que se adelantan en el aeropuerto El Dorado, mediante los cuales volvería el flujo de turistas a Bogotá.

“Ya era hora. El gobierno con muy buena intención quiso cuidar nuestra salud, pero también es importante reactivar la economía. Esta es una muy buena noticia. Es un alivio para nosotros, porque podemos solventar esta situación tan difícil que se ha generado”, menciona Flórez.

El Espectador visitó una de las sedes del Hotel Dann Carlton en Bogotá. Allí, los protocolos de bioseguridad para los huéspedes comienzan desde la entrada, con un tapete para desinfectar la suela de los zapatos y un dispensador de gel antibacterial para las manos. Posteriormente, en la recepción, se hace la toma de la temperatura y se diligencia un formato (el cual es provisto por el Instituto Nacional de Salud) para registrar las condiciones de salud en las que ingresan los huéspedes. De llegar a encontrarse una persona portadora del virus, o con sospecha, se realiza el reporte a las autoridades encargadas, se le brinda la atención médica por parte del hotel.

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Una vez alojados, a los huéspedes se les toma la temperatura a diario, sus habitaciones son limpiadas y desinfectadas con los más estrictos estándares, y se les brinda la posibilidad de recibir el servicio del restaurante directamente a la habitación. La gerente del hotel asegura que igual es seguro comer en las mesas, ya que se cumple la medida del distanciamiento social, además de que la comida no se está sirviendo tipo buffet, sino directamente a la mesa. Platos especiales, como ensaladas, son envueltos en vinipel, para así mantenerlos aislados desde que salen de la cocina y hasta que llegan a la mesa, otras preparaciones, como platos fuertes, son cubiertos con una tapa metálica.

La carta no se pasa en forma física, sino que en la entrada del restaurante hay un código QR el cual puede ser escaneado para conocer el menú. En las áreas comunes se realizan, de manera periódica, procesos de limpieza y desinfección, especialmente en superficies de alto contacto como perillas, botones y barandas. Los ascensores tienen señalizaciones que le indican a las personas cómo deben ubicarse para respetar el distanciamiento social, que básicamente es una persona por cada esquina.

Los empleados también tienen su protocolo. Ellos deben pasar por un filtro de desinfección cuando lleguen de la calle. Además deben cambiar sus ropas antes de comenzar el servicio. El uso del tapabocas es obligatorio, tanto para huéspedes como para los colaboradores, por lo que a quienes se encuentran más expuestos, como las camareras, se les provee de mascarillas N95. Para el servicio de aseo de huéspedes con el virus, o con sospecha de ser portadores del mismo, se les pide que dejen por un momento la habitación, mientras que la persona encargada de la limpieza entra con un traje antifluidos.

Con el fin de brindar seguridad a las personas que deseen hospedarse en un hotel, Cotelco trabaja en la implementación del sello ‘Juntos Contra el Covid’ el cual es otorgado a los establecimientos que cumplen con los protocolos de bioseguridad establecidos para el ejercicio de su actividad.

Serán años de recuperación

Aún con todas las luces verdes que ha dado el Gobierno para la reactivación de los hoteles y el contexto turístico que los rodea, la directiva regional de Cotelco estima que se vienen años difíciles en los que para llegar a las cifras con las que cerró la industria en 2019, tendrán que esperar hasta finales de 2022 o principios de 2023.

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Su proyección coincide con la del secretario de Hacienda, Mauricio Ramírez, y dirigentes gremiales como Fenalco y ACOPI, los cuales creen que a Bogotá le esperan tres años cuesta arriba para recuperar su economía. El primero, por ejemplo estima que la recuperación podría ser escalonada y se daría de la siguiente manera: una caída del PIB bogotano que será de entre el -6,3 % y -8,1 % para 2020, pero con una mejora del 2,2 % para 2021, 3,5 % para 2022 y 4 % para 2023.

Una estrategia para incentivar el consumo de los servicios hoteleros en la ciudad sería la disminución en sus tarifas, sin embargo Flórez considera que no debería ser así, ya que la capital “tiene la tarifa más baja de América Latina desde hace años’‘. Aprovechando que no tenemos IVA hasta diciembre, no debería haber una reducción tarifaria. Los colombianos deberían apoyar esta industria”, concluye, al agregar que la ocupación promedio para finales del presente año estaría muy por debajo del 20 %.

Así es como, en septiembre, comienza un lento capítulo de recuperación para la hotelería en la capital. Lo cierto es que son múltiples los sectores que atraviesan por una situación similar, por lo que podrían, como muchos otros en tiempos de crisis, aprovechar para reinventarse y buscar nuevas formas de llamar la atención de sus clientes.

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