Bogotá

22 Apr 2020 - 3:25 p. m.

Hoy se celebra el Día Mundial de la Tierra con una variable excepcional: la pandemia

El freno que la pandemia por el nuevo Coronavirus le puso al planeta ha ocasionado una serie de consecuencias positivas y negativas para el medio ambiente.

Redacción Bogotá / bogota@elespectador.com

En medio del aislamiento en el que se encuentran la mayoría de los países, este miércoles 22 de abril se celebra el Día Mundial de la Tierra. En estos días de cuarentena se han presenciado diferentes situaciones en las que la tierra, con su naturaleza, envía a los humanos fuertes mensajes. Desde imágenes en las que distintos animales hacen aparición en capitales mundiales, hasta una constante disminución del smog (niebla contaminante) en ciudades con una gran población, por ejemplo, Bogotá.

Aunque las medidas que se han tomado frente a la pandemia han generado respuestas amigables al medio ambiente, para Benjamín Quesada, doctor en climatología y profesor de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad del Rosario, el freno que el coronavirus le puso al planeta conlleva a una serie de consecuencias positivas y negativas, y a diferentes lógicas sociales, como las económicas, políticas y, por supuesto, medioambientales.

Este tiempo de recesión y el poco tránsito humano en las ciudades, ha sido favorable para el ecosistema en distintos factores. “En el mundo, de manera temporal y mientras duren las restricciones de movilidad, se han registrado señales positivas como una caída de 25% de emisiones de dióxido de carbono en China durante un periodo de cuatro semanas, más del 85% en días con buena calidad de aire en 300 ciudades chinas entre enero y marzo de 2020 y una reducción importante de dióxido de nitrógeno, entre otras más”, afirma el profesor Quesada.

El dióxido de nitrógeno, como lo define el profesor de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad del Rosario, es un contaminante atmosférico resultante de las actividades de transporte y plantas de energía. Además, partículas finas también han disminuido en todas las ciudades con medidas de cuarentena.

¿Cómo afecta el coronavirus a la tierra?

La pandemia ha dejado recoger algunas señales de esperanza y optimismo, como las fotos virales mostrando la naturaleza que retoma sus derechos. Por ejemplo, en la geografía colombiana, los delfines en la bahía de Cartagena volvieron nadando en agua natural color azul turquesa. Pero “más allá del peso de las imágenes, no tenemos que ignorar el choque de otros datos reales que muestran impactos negativos sobre el medio ambiente”, afirma Benjamín Quesada.

Uno de esos choques es el abandono de varios programas ambientales a causa de la tragedia. Por ejemplo, el caso de la administración Donald Trump, que permitió a las empresas de ese país romper las leyes de contaminación. Esto significa que las organizaciones que lo hagan, de una u otra forma, no se enfrentarían a sanciones por contaminar el aire, los bosques o el agua.

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En Colombia, varios municipios han detenido los programas de reciclaje debido a los riesgos asociados con la propagación del virus. Asimismo, muchas corporaciones han anulado las prohibiciones de bolsas desechables y han comenzado a depender, una vez más, de los plásticos de un solo uso. También, las huellas carbonos del sector salud y red de comunicación han aumentado.

El experto afirma que es importante entender que el cambio climático resulta de un efecto acumulativo de emisiones de gases de efecto invernadero en la atmósfera. En realidad, no es un cambio repentino. “Lo que puede pasar ahora, y en los próximos años en términos de cambios climáticos, depende de nuestras emisiones pasadas, presentes y futuras”.

Contrario a la contaminación del aire o del agua, donde la abrupta disminución del transporte o de las acciones humanas puede tener un efecto inmediato e incluso visible, los cambios climáticos relacionados al COVID-19, como tal, no se pueden apreciar todavía. Si bien es cierto que se notan disminuciones de dióxido de carbono durante los periodos de cuarentena, para estabilizar el clima de forma certera, las emisiones globales deben reducirse constante y drásticamente durante décadas. No basta con una disminución puntual para resolver el problema del cambio climático.

Salvo a que no haya cambios estructurales, las actividades contaminantes causadas por acciones del ser humano, como energéticas, de agricultura extensiva, de industrias pesadas y de minería, retomarán pronto con afectaciones iguales o peores al medio ambiente. “Esto mejoraría inmediatamente y a futuro, si esta pandemia sirve como un electrochoque en materia social y ambiental”, afirma Benjamín Quesada.

 

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