17 Dec 2020 - 4:00 p. m.

Hurto de cable de cobre: el flagelo de muchos bogotanos en la pandemia

En 2020, el COVID-19 obligó a millones a trabajar y estudiar desde sus casas. Sin embargo, el hurto a la infraestructura de las compañías de telecomunicaciones ocasionó interrupciones en el servicio de internet. ¿Cómo mitigar esta problemática?
Diego Ojeda

Diego Ojeda

Periodista
El hurto de cables de cobre afectan significativamente a la población que adelanta sus actividades de forma virtual.
El hurto de cables de cobre afectan significativamente a la población que adelanta sus actividades de forma virtual.

Internet cobró un especial protagonismo en 2020 por cuenta del aislamiento de las personas para mitigar la propagación del COVID-19. La cotidianidad de la mayoría de la población cambió de manera drástica, ya que ahora tenían que trabajar, estudiar, pasar tiempo en familia, entretenerse y hasta participar de actividades religiosas de manera virtual.

Este cambio también significó un reto para las empresas de telecomunicaciones, las cuales tuvieron que satisfacer esa creciente demanda, amén de lidiar con problemas que amenazan con dejar sin servicio a sus usuarios, como los es el hurto de cable de cobre por parte de delincuentes que lo venden como chatarra.

Diana Bernal, quien es coordinadora de seguridad física corporativa de Movistar, explicó que en lo que va del año se han registrado más de 2.000 eventos relacionados al hurto de la infraestructura de telecomunicaciones de esta empresa, entre los cuales se encuentran objetos como baterías de las plantas de energía, las guías de onda donde se encuentran las antenas, cable de cobre y empalmes de fibra.

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Bogotá es la ciudad del país más afectada por esta problemática. Solo Movistar informa que, para este año, se han registrado unas 300 afectaciones, número similar al que reporta ETB cuando se refiere a las llamadas que han recibido de la ciudadanía para alertar sobre la realización de estos actos delictivos.

En la capital, las zonas que más sufren por este flagelo son Kennedy, Abastos, El Amparo, Bosa, Antonio Nariño, Progreso, Asturias, Marruecos, Engativá, Suba y Bonanza. Además, se ha identificado que las personas que cometen estos hurtos prefieren hacerlo los fines de semana y en las noches.

Y la situación parece no mejorar, pues las cifras han aumentado durante la última temporada del año. “Uno solo de estos eventos puede dejar sin telefonía e internet a entre 900 y 1.200 usuarios, entre los cuales se encuentran hospitales y centros financieros”, detalla Bernal.

“El hurto de equipos de red afecta de manera sensible no solo la operación de empresas y comercio, sino de manera sensible a hogares que en la actual situación de aislamiento trabajan, estudian y se entretienen desde la casa. El hurto de equipos de red perpetrado por bandas organizadas sin duda causa un daño económico a las empresas, pero lo más grave es el daño operativo, por los tiempos de reparación y restablecimiento del servicio a los ciudadanos, quienes son los más afectados”, comunicó Claro.

¿Cómo combatir este problema?

Para Bernal es importante que se adelante un trabajo articulado entre las empresas de telecomunicaciones, la ciudadanía y las autoridades. Parte de las estrategias que han implementado ha sido repartir volantes e incluso llegar a las parroquias con información sobre lo que se debe hacer en caso de presenciar uno de estos delitos. Movistar tiene a disposición la línea de atención telefónica 3188271881, mientras que la de la ETB es 3057067286. Las personas también pueden llamar a la línea 123 para que las autoridades atiendan la situación.

También se ha echado mano de herramientas tecnológicas para detectar cuándo los delincuentes intentan hurtar los cables. ETB, por ejemplo, tiene a su disposición unas alarmas que se disparan cuando se registran cortes del material. Esa estrategia les sirvió en octubre para adelantar la captura de cuatro personas que pretendían hurtar 50 metros de cable. Este año dicha empresa ha logrado recuperar más de 2.300 metros de cable, cuyo valor se aproxima a los $100 millones.

“Así mismo, la compañía realizó 14 visitas a chatarrerías para instar a los comerciantes a no incurrir en el delito de receptación que genera entre 4 y 12 años de prisión, al comprarles cable, cobre o tapas a habitantes de calle o a miembros de bandas. El robo de cable no representa un hecho aislado para ETB, sino que hace parte de una problemática económica, social, ambiental y de seguridad frente a diversos sectores que se ven afectados por este fenómeno”, detalló la ETB.

Según Bernal, es importante que la Fiscalía cree una unidad dedicada a atender este tipo de delitos, ya que cuando se presentan no se cataloga como delito contra la infraestructura, sino como otro tipo de delitos.

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