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En redes sociales se volvió tendencia un video grabado por un domiciliario de la cadena de comidas Domino’s cuando entregaba un pedido de pizzas al norte de Bogotá. Aunque no quedó en evidencia qué originó la discusión, sí quedó grabado los insultos clasistas de los que fue víctima por parte de una clienta.
En el video tomado a las afueras de un conjunto residencial del barrio El Virrey, se ve a una mujer mayor también grabar con su celular, mientras agrede verbalmente al trabajador.
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“A ver las placas para denunciarlo mañana, malp***. Yo no me voy a rebajar a un motociclista, p** madre debe tener. ¡Lárguese de aquí! Usted no pertenece a este barrio. Por lo menos nosotros sí tenemos plata para la pizza, él tiene que repartirla. Por eso están donde están. Gentuza“, le grita mientras patea una llanta del vehículo.
Los insultos siguen y escalan cuando el domiciliario le hace saber cómo se llama. “Sí, menos mal nunca se le va a olvidar mi nombre”. “Gracias, Liliana. Buena noche”, responde él. Finalmente, el domiciliario se retira del lugar.
¡USTED NO SABE QUIÉN SOY YO!
— 𝗪𝗜𝗟𝗦𝗢𝗡 𝗦𝗨𝗔𝗭𝗔 (@Wilson_Suaza_) January 17, 2026
SEÑORA EXIGE QUE LE DIGAN DOCTORA E INSULTA A REPARTIDOR SE PIZZAS.
INDIGNANTE, ¿QUIÉN SERÁ LILIANA OME? pic.twitter.com/t17JTDlEED
Un respiro a la intolerancia
Es inevitable hacer la conexión entre la intolerancia y la salud mental de quienes protagonizan estos actos en las ciudades. Y ese vínculo no es, en principio, tan descabellado. Es cierto que la forma en que regulamos nuestras emociones, manejamos la frustración o respondemos a la ira tiene un componente individual indiscutible.
Y si nos guiamos por las cifras y los titulares, cabe preguntarse si hemos normalizado vivir al borde del estallido: reaccionar con agresividad, leer cualquier desacuerdo como amenaza o convertir lo que son, en principio, pequeños roces, en conflictos insalvables.
“Definitivamente, se ha normalizado, porque se ha vuelto como un estándar para vivir. O más bien, para sobrevivir a diferentes estresores que se presentan en la vida pública: el transporte, la calle, o en lo laboral o en las casas. Estamos buscando defendernos de una agresividad que existe, y también de otras cosas que imaginamos”, dice Sandra Milena Toro, psiquiatra y profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Sabana.
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De acuerdo con la Secretaría de Seguridad, el 82 % de los homicidios ocurren en la vía pública y cuatro de cada 10 en contextos de peleas callejeras y riñas causadas por intolerancia ciudadana. Los casos se presentan principalmente los fines de semana, entre las 6:00 p.m. y la medianoche.
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