16 Sep 2019 - 8:29 p. m.

Infraestructura en los humedales de Bogotá: apuesta con alarma ambiental

El Acueducto adecúa aulas ambientales, miradores y senderos, uno de ellos elevado. Pese a las dudas de la comunidad, la Secretaría de Ambiente guarda silencio sobre sus responsabilidades.

Felipe García Altamar - @FelipeAltamar (fgarcia@elespectador.com)

La controversia por estas obras inició en la primera alcaldía de Peñalosa, con la construcción de una alameda y una ciclorruta en el humedal Juan Amarillo. / Secretaría de Ambiente.
La controversia por estas obras inició en la primera alcaldía de Peñalosa, con la construcción de una alameda y una ciclorruta en el humedal Juan Amarillo. / Secretaría de Ambiente.

Son notorias las diferencias entre la administración Peñalosa y los ambientalistas. La visión de ciudad del Distrito, en la que prima la generación de espacio público y la expansión, choca con el activismo por la conservación, en tiempos de reflexión por el cambio climático. Si a diciembre no han aprobado la intervención de la reserva Van der Hammen o el sendero en los cerros orientales, lo que mantendrá vivo ese antagonismo serán las obras en los humedales.

La pugna por la intervención en estos ecosistemas comenzó en 2017, cuando la Secretaría de Ambiente modificó la política de humedales (expedida en 2007), argumentando que había una contradicción en el concepto de recreación pasiva, incluido en el decreto y en el Plan de Ordenamiento Territorial (POT). El cambio abrió la puerta a obras como senderos, ciclorrutas y alamedas, entre otras.

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