Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Ocho días después de que hinchas de Santa Fe y América protagonizaran una batalla campal dentro de El Campín, un seguidor del equipo bogotano murió por heridas con arma blanca en Kennedy, aparentemente por vestir la camiseta del onceno capitalino. Así lo cree la familia de la víctima, identificada como Luis Alberto Gómez Avellaneda, de 32 años, quienes explican la muerte de su ser querido por llevar una camiseta cardenal.
Aunque el motivo del crimen todavía sigue en investigación, la muerte de Gómez Avellaneda se sumaría a una sucesión de enfrentamientos, invasiones de cancha y ataques asociados con aficionados durante 2025 y 2026 en distintas ciudades del país. Este contexto explica la preocupación alrededor del caso, aunque tampoco permite atribuir automáticamente el crimen a una rivalidad futbolera.
Gómez fue atacado hacia el mediodía del domingo 30 de agosto, cerca de la avenida Carrera 80 con calle 51B sur, en el suroccidente de Bogotá, localidad de Kennedy.
Después de resultar herido, el hombre alcanzó a refugiarse en un restaurante y desde allí fue trasladado con vida al Hospital de Occidente de Kennedy, donde murió por la gravedad de las lesiones.
Le puede interesar: TransMilenio pone 6.200 hectáreas de Bogotá en el radar de su apuesta inmobiliaria.
La camiseta de Santa Fe es una hipótesis
Los familiares aseguraron a la opinión pública que Gómez era seguidor de Independiente Santa Fe y llevaba una prenda del equipo durante el ataque. Por tanto, la Policía investiga si los responsables pertenecían a otra hinchada y si antes de la agresión se produjo algún enfrentamiento relacionado con el fútbol.
Las versiones preliminares indican que varias personas habrían participado en la agresión, según la información suministrada por testigos del hecho. Sin embargo, las autoridades no han precisado cuántas eran, qué camisetas vestían ni si pronunciaron expresiones alusivas a algún club.
Tampoco se ha establecido si la víctima conocía a sus atacantes, si hubo una discusión previa o si le robaron alguna pertenencia. Por ello, presentar la camiseta como causa comprobada del homicidio excedería la información disponible.
Una batalla campal ocho días antes
El homicidio ocurrió poco más de una semana después de los disturbios registrados el 22 de agosto durante el partido entre Santa Fe y América de Cali por la Liga BetPlay.
La confrontación comenzó en las tribunas y avanzó hasta el terreno de juego. Grupos de aficionados invadieron la cancha y utilizaron palos, sillas y otros elementos durante los enfrentamientos. Los jugadores tuvieron que retirarse y el encuentro permaneció suspendido mientras la Policía recuperaba el control.
El balance oficial registró 17 personas atendidas, ninguna con heridas de gravedad. Las autoridades también reportaron daños en la infraestructura y la evacuación preventiva de los aficionados visitantes.
La Comisión Distrital de Seguridad, Comodidad y Convivencia para el Fútbol anunció posteriormente restricciones contra las barras involucradas. Las medidas incluyeron cierres de tribunas, limitaciones para el ingreso de aficionados visitantes y prohibiciones sobre banderas e instrumentos durante varios partidos.
Ese episodio dejó al descubierto que los controles de ingreso, la separación de las hinchadas y la reacción de la logística resultaron insuficientes para impedir que la confrontación llegara hasta la cancha.
La violencia también ha aparecido lejos de los estadios
El asesinato de Gómez ocurrió en una calle y fuera de una jornada deportiva. Esa circunstancia dirige la discusión hacia un problema más amplio: las rivalidades vinculadas con las barras pueden extenderse a barrios, sistemas de transporte, carreteras y eventos que ni siquiera forman parte del calendario futbolístico.
En agosto de 2025, una confrontación atribuida inicialmente a integrantes de barras de Millonarios y Santa Fe desbordó la seguridad antes de un concierto de Damas Gratis en el Movistar Arena. El evento fue cancelado, cinco personas sufrieron heridas con arma blanca y Sergio Blanco, hincha de Santa Fe y promotor de iniciativas de convivencia, murió atropellado en los alrededores.
De igual forma, en septiembre de ese mismo año, Carlos Andrés Pérez Ortiz, aficionado de Millonarios, murió tras un ataque con arma blanca en el barrio Roma, también en Kennedy. Su familia sostuvo que un grupo de presuntos seguidores de Santa Fe lo agredió por llevar una camiseta del equipo azul.
Cámaras y testigos serán determinantes en el caso de Gómez
Los investigadores deberán reconstruir el recorrido realizado por Gómez antes de llegar al restaurante, establecer dónde comenzó la agresión y determinar cuántas personas intervinieron.
La familia pidió que el homicidio no quede impune mientras la Policía y la Fiscalía avanzan en la individualización e identificación de los responsables.
Más información sobre Bogotá: Comerciantes y habitantes piden recuperar el espacio público en la Plaza del Rincón.
Para conocer más noticias de la capital y Cundinamarca, visite la sección Bogotá de El Espectador.
