22 Aug 2020 - 3:13 a. m.

La apuesta por un tratamiento contra el COVID-19 en Bogotá

El Distrito quiere demostrar que es más efectivo el plasma que el tratamiento convencional, mientras contempla la idea de pujar por la producción de una vacuna. Expertos dicen que, sin más inversión y sin trabajo conjunto, eso es una utopía.
Felipe García Altamar

Felipe García Altamar

Periodista Política
En la segunda fase del tratamiento buscarán mínimo a 100 donantes. / Santiago Ramírez Baquero
En la segunda fase del tratamiento buscarán mínimo a 100 donantes. / Santiago Ramírez Baquero

En medio de la cantidad de anuncios que ha hecho la alcaldesa Claudia López en los últimos días hubo uno del que no se habló lo suficiente. Tras decretar la última cuarentena por localidades y explicar en qué consistirá la “nueva normalidad” a partir de septiembre, la mandataria lanzó la idea de destinar $204 mil millones para que, junto con universidades e institutos de investigación, se exploren tratamientos o vacunas para pacientes con COVID-19.

Ese día no hubo más detalles y el tema quedó opacado por los otros grandes anuncios. Fue hasta hace poco que desde la Alcaldía explicaron en qué consistía el plan: como los enfermos convalecientes que se han recuperado quedan con una “hiperinmunidad”, la idea es recolectar el plasma de esos pacientes para procesarlo y aplicarlo a los que estén hospitalizados.

Este proyecto, que se viene anunciando desde mediados de junio, tiene una diferencia: ahora tendría recursos para hacer un estudio más riguroso que permita demostrar o descartar si es posible incluir el uso del plasma como medida de mitigación del coronavirus. Lo curioso de ese anuncio fue que se habló exclusivamente de tratamientos y ya no se profundizó en la idea inicial de la vacuna, como en un inicio. Entonces, ¿es descabellada la idea de que en Bogotá se pueda producir una cura para el país?

El tratamiento, en detalle

Primero es necesario hablar de los pasos que ha dado la capital para demostrar que el tratamiento con plasma, a pesar de las dudas que existen en todo el mundo, es la vía más corta para empezar a aplacar los efectos del coronavirus. El proyecto es adelantado por el Instituto de Ciencia, Biotecnología e Innovación en Salud de Bogotá (Idcbis) y su fase piloto se hizo con 10 pacientes, de los cuales ocho se recuperaron.

“Los enfermos que han estado hospitalizados desarrollan gran inmunidad con la formación de anticuerpos, los cuales vamos a tomar en un procedimiento llamado plasmaféresis, con el que se extrae de la sangre el plasma que se transfunde a pacientes severos, con el propósito de evitar que avancen hacia un cuadro más crítico de COVID-19”, explicó Bernardo Camacho, director del Idcbis.

La segunda fase será un estudio más riguroso, con 45 pacientes, que se tratarán en dos clínicas de Bogotá y una de Medellín. Ese grupo se va a comparar con otro de 45 pacientes que recibirán tratamientos convencionales. A los 90 se les harán mediciones en los días 1, 2, 4, 7, 14 y 28 de su enfermedad, y la idea es que en un mes y medio estén listos los resultados. “Con mediciones químicas, inmunológicas, hematológicas y de imágenes diagnósticas queremos demostrar nuestra hipótesis. Al finalizar el estudio podremos demostrar con evidencia científica si el plasma es eficaz, como hemos encontrado hasta ahora”, agregó Camacho sobre esta etapa, para la que requieren evaluar a mínimo 100 personas que hayan sido hospitalizadas por COVID-19.

Los avances del proceso son aplaudidos por expertos que, no obstante, piden esperar resultados más amplios. Luis Jorge Hernández, PhD y coordinador de salud pública en la U. de los Andes, resaltó que si bien “el uso de plasma de convalecientes va por buen camino, faltan evidencias concluyentes”. Eso sí, aclara que esta es apenas una de las cinco prioridades en investigación sobre coronavirus, a la que se sumarían la búsqueda de vacunas, avances en investigación epidemiológica, mejorar el rastreo, investigación de anticuerpos y modelos de atención.

Vacuna bogotana, ¿disparate?

A la pregunta de qué tan lejos está Bogotá de pensar en producir una vacuna contra el COVID-19, la respuesta de varios expertos fue tajante: no es absurdo, pero se requiere más que dinero. Según dicen, se necesita cooperación interinstitucional, apoyo a la ciencia y determinación política. Hernández, por ejemplo, aseguró que Colombia no tiene la infraestructura para un desarrollo a gran escala, pero que se podría, como México y Argentina con el laboratorio AstraZeneca, pensar en alianzas para producir y distribuir una vacuna.

Claudia Vaca, directora del Centro de Pensamiento en Medicamentos, Información y Poder de la U. Nacional, por su parte manifestó que la clave está en invertir en tecnología. “Bogotá tiene el dinero, la capacidad productiva y un serio ecosistema de inmunólogos y farmacólogos. Se podría pensar en posibilidades de transferencia o revisión de tecnología. No es descabellado, pero Bogotá no podría hacerlo sola”.

En eso coincide Susana Fiorentino, PhD. en inmunología y docente de la Facultad de Ciencias de la U. Javeriana, para quien la primera alternativa es negociar una transferencia tecnológica para la vacuna. Y si esto no se está contemplando, hay otras opciones a mediano plazo, cuya gestión se debe acelerar. “Hay que decidir ya si se va invertir en conjunto con laboratorios interesados y ayudarlos a que tengan la infraestructura para producirla”.

De acuerdo con Fiorentino, apoyar los laboratorios permitiría producir esa y otras vacunas, que podría ser una nueva economía. “Está la capacidad y hay que destinar recursos para reactivos, células y toda la cadena de producción. Una comisión de científicos y tecnólogos de salud, mas no políticos, deben tomar la decisión”.

Por último, Fernando de la Hoz, epidemiólogo y doctor del Departamento de Salud Pública de la U. Nacional, señaló que todo depende de la determinación de quienes deciden cómo invertir los recursos que demandaría una iniciativa de este calibre. “Quizás es optimista, pero Colombia sabe hacer productos a partir de células vivas. También hay que pensar que un solo metro cuadrado de laboratorio cuesta unos US$5 millones. Bogotá tiene presupuesto y capacidad de recolectar impuestos. Se necesita voluntad política”.

Por ahora, mientras Bogotá avanza en demostrar que el tratamiento con plasma es efectivo contra el coronavirus, se siguen esperando lineamientos desde el Gobierno Nacional para profundizar en la idea de desarrollar una vacuna local.

Los requisitos para el proceso de donación de plasma

Para la segunda fase del tratamiento con plasma, el Instituto de Ciencia, Biotecnología e Innovación en Salud (Idcbis) necesita más de 100 potenciales donantes, debido a que los criterios son rigurosos. Quienes deseen hacerlo deben cumplir una serie de requisitos, entre ellos haber tenido COVID-19, haber estado hospitalizado y que hoy se encuentre recuperado. Además, no haber tenido síntomas mínimo 14 días antes de la donación. Cumplidos estos requisitos se le harán dos pruebas en su casa, que deberán salir negativas. Por último, el aspirante deberá tener altos niveles de anticuerpos en su plasma, suficientes como para poder tratar a dos pacientes.

“Por algunas circunstancias, algunos donantes no cumplen los requisitos y por eso necesitamos un número muy grande de personas. Queremos prepararnos en caso de que el Gobierno acepte aprobar el tratamiento como parte de las medidas de mitigación frente al COVID-19”, aseguró Bernardo Camacho, director del Idcbis.

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