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Mientras moldeaban la arcilla con sus manos, 60 mujeres cuidadoras de La Candelaria encontraron un espacio para hacer una pausa en sus rutinas diarias. El taller de cerámica, realizado el pasado 1 de agosto en el Museo Arqueológico Casa del Marqués de San Jorge, buscó reconocer el trabajo de cuidado que desempeñan muchas mujeres y promover el bienestar a través del arte, la creatividad y el patrimonio cultural.
La actividad, organizada por la Alcaldía Local de La Candelaria, se desarrolló en dos jornadas, una en la mañana y otra en la tarde, y reunió a mujeres de la localidad interesadas en participar en un espacio de formación artística y reflexión sobre el cuidado.
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La invitación al taller fue publicada el 27 de julio en la página oficial de la Alcaldía Local. Allí se informaban los horarios, el público objetivo —mujeres residentes en la localidad— y se incluía un enlace para realizar la inscripción previa.
Sin embargo, la jornada comenzó con algunos inconvenientes. Hacia las 9:20 de la mañana, varias asistentes manifestaron su inconformidad cuando se informó que solo había 30 cupos por jornada y que únicamente podrían ingresar quienes contaran con un correo electrónico de confirmación. Algunas mujeres que llegaron desde otras localidades aseguraron que la convocatoria no especificaba con suficiente claridad que la actividad estaba dirigida exclusivamente a residentes de La Candelaria.
Una de las asistentes que no logró ingresar y prefirió mantener su identidad en reserva expresó su descontento con la logística del evento y cuestionó el funcionamiento de los presupuestos participativos del COLMYEG. A su juicio, estos procesos requieren una mayor veeduría para evitar que se conviertan en escenarios de exclusión para quienes no participan de manera permanente en ellos.
Frente a esta situación, María Alejandra Villamil, referente de Mujer y Género de la Alcaldía Local de La Candelaria, explicó que la falta de cupos obedeció a una contingencia generada por la difusión de la actividad entre mujeres de otras localidades.
“A quienes no recibieron el correo de confirmación también se les informó mediante llamadas o mensajes que no habían sido seleccionadas para participar”, señaló.
Villamil explicó que el propósito principal del taller era ofrecer espacios de esparcimiento, bienestar y acceso a la cultura para mujeres que desempeñan labores de cuidado. La iniciativa hace parte de los proyectos priorizados por la comunidad a través de los presupuestos participativos y está contemplada en el Contrato 497 de 2025, que reúne ocho iniciativas enfocadas en el fortalecimiento de los derechos de las mujeres desde diferentes perspectivas.
Asimismo, indicó que estos proyectos son ejecutados mediante un operador seleccionado por licitación pública para garantizar su adecuada supervisión. En esta ocasión, la Fundación Merani fue la encargada de desarrollar el contrato y acompañó la realización del taller.
Tal como lo anunciaba la convocatoria oficial, la experiencia artística buscó promover el bienestar, el autocuidado y el reconocimiento del trabajo que realizan las mujeres cuidadoras, en concordancia con la tercera meta de la Política Distrital del Cuidado: aliviar las cargas asociadas a estas labores.
Durante la jornada, las participantes recorrieron las salas del museo, asistieron a una charla sobre las tres R del cuidado —reconocer, redistribuir y reducir— y elaboraron una vasija en arcilla como ejercicio creativo y de reflexión.
Para Nelly Corzo Martínez, integrante de la Red de Mujeres de La Candelaria, estos espacios fortalecen los lazos comunitarios y permiten reconocer el valor del patrimonio cultural. También destacó el trabajo de la alcaldesa local, Angélica María Angarita, en la promoción de actividades orientadas a la prevención de las violencias contra las mujeres.
“Es importante que este conocimiento, que para muchas de nosotras es nuevo, pueda compartirse con las juventudes. La memoria debe mantenerse viva y convertirse en un legado”, afirmó.
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Denis Amanda Villamil también valoró la iniciativa. Considera que este tipo de actividades permiten acercarse a la cultura y ampliar los conocimientos, aunque cree que sería conveniente contar con mayor tiempo y contextualización para que la experiencia tenga un impacto más profundo en el plano emocional y personal.
A pesar de las dificultades registradas al inicio de la jornada, la mayoría de las asistentes aseguró haber disfrutado del encuentro. Durante cerca de cuatro horas, el taller se convirtió en un espacio para aprender, crear y compartir experiencias, demostrando que el arte también puede ser una herramienta para reconocer el trabajo de cuidado, fortalecer la memoria colectiva y ofrecer a las mujeres un momento dedicado exclusivamente a ellas.
Por: Valeria Alejandra Martínez.
CrossmediaLab de la Utadeo
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